3.3 Historia de la implementación
3.3 History of Implementation
Es cierto que hoy en día no existe plenamente un modelo práctico de la ideología islámica. Sin embargo, el Islam no es una religión ni una ideología nueva. Por el contrario, el Islam tiene el registro de aplicación más largo de cualquier ideología. El socialismo tiene menos de ochenta años de experiencia en su historial. El capitalismo, en cualquiera de sus formas, apenas tiene doscientos años de aplicación práctica. El Islam, en cambio, lleva más de mil trescientos años de aplicación. Durante este periodo, experimentó fortaleza y debilidad, victoria y derrota, progreso y decadencia. En otras palabras, la duración de la ideología islámica en la vida práctica ofrece datos suficientes para validar la capacidad del Islam para afrontar diversos aspectos de la vida, hacer frente a las crisis, resolver los problemas humanos, organizar la vida de las personas, administrar las relaciones bélicas y gestionar las relaciones pacíficas entre ellas.
It is true that a practical model of the Islamic ideology does not fully exist in the contemporary world. However, Islam is not a new religion or ideology. On the contrary, Islam has the longest record of implementation for any single ideology. Socialism has less than eighty years of experience in its record. Capitalism, in any of its forms or shapes, barely has two hundred years of practical implementation in its record. Islam, on the other hand, had more than thirteen hundred years of implementation. During this period, it experienced strength and weakness, victory and defeat, progress and decline. In other words, the duration of the Islamic ideology in practical life has sufficient data to validate the ability of Islam to cope with various aspects of life, to deal with crisis, to resolve human-related problems, to organize the life of humans, to administer warfare relations, and to manage peaceful interrelations.
A lo largo del período de implementación del Islam, varias naciones quedaron bajo el dominio del Islam, con lenguas, etnias, religiones, colores y razas diversos. Por ello, el registro de la aplicación del Islam es mucho más rico de lo necesario para poner a prueba cualquier ideología. Esta sección ofrecerá un breve relato de la historia de la ideología islámica en acción. Para obtener información más detallada sobre la historia del Estado y la civilización islámicos, el lector puede consultar una amplia variedad de publicaciones sobre la historia islámica.176
Throughout the implementation period of Islam, several nations came under the rule of Islam with diverse languages, ethnicity, religions, colors, and races. So the record of implementation of Islam is far more rich than required to test any ideology. This section will provide a brief account of the history of the Islamic ideology in action. For more detailed information on the history of the Islamic state and civilization, the reader can consult a wide spectrum of publication on the Islamic history.176
Para ilustrar el éxito de la ideología islámica en el logro de sus objetivos de crear un sistema estable y justo, me apoyaré en los testimonios de eruditos e historiadores. Recurriré también a los testimonios de historiadores y eruditos no musulmanes para dar más fiabilidad a la discusión y a sus conclusiones.
To illustrate the success of the Islamic ideology in achieving its objectives in creating a stable and just system, I will rely on historical witnesses of scholars and historians. I will resort to the witnesses of non-Muslim historians and scholars to add more reliability to the discussion and conclusions.
Bastantes historiadores dedicaron parte de sus relatos a la personalidad de Mahoma, el Profeta, como creador de una civilización basada en la ideología y la religión del Islam. La personalidad del líder y su capacidad para moldear una sociedad según sus ideas y creencias demuestran la practicidad de la ideología. Edward Gibbon, en *The Decline and Fall of the Roman Empire*177, escribe sobre el Profeta Mahoma ﷺ y dice: «El buen sentido de Mahoma ﷺ despreciaba el boato de la realeza. El Apóstol de Dios ﷺ se sometía a los oficios humildes de la familia; encendía el fuego, barría el suelo, ordeñaba las ovejas y remendaba con sus propias manos sus zapatos y sus vestiduras. Desdeñando la penitencia y el mérito de un ermitaño, observaba, sin esfuerzo alguno de vanidad, la dieta abstemia de un árabe.» Edward Gibbon y Simon Oakley, en otro relato, extienden la observación de los rasgos singulares de administración de Mahoma ﷺ a sus seguidores y a su capacidad para sostener una civilización durante más de mil doscientos años.178 La fuerza moral del Profeta Mahoma ﷺ se cita como un factor importante en el éxito de la civilización que él creó. Gibbon y Oakley escriben con gran estima y admiración: «No es la propagación, sino la permanencia de su religión lo que merece nuestro asombro; la misma impresión pura y perfecta que él grabó en La Meca y en Medina ﷺ se conserva tras las revoluciones de doce siglos entre los prosélitos indios, africanos y turcos del Corán.» La coherencia entre el fundamento teórico de la ideología y su aplicación práctica es señalada por Gibbon y Oakley en sus escritos. «Los musulmanes han resistido uniformemente la tentación de reducir el objeto de su fe y devoción al nivel de los sentidos y la imaginación humanos.» Con gran elegancia, los historiadores sostuvieron que la simplicidad del credo islámico (creo en un solo Dios y en Mahoma ﷺ, el Apóstol de Dios ﷺ) tuvo un gran impacto en la implementación exitosa de la ideología islámica, simple e invariable. La imagen intelectual de la Divinidad nunca ha sido degradada por ningún ídolo visible; los honores del Profeta nunca han transgredido la medida de la virtud humana, y sus preceptos vivos han contenido la gratitud de sus discípulos dentro de los límites de la razón y la religión. ﷺ179
Quite few historians devoted part of their account to the personality of Mohammad the Prophet as a creator of a civilization based on the ideology and religion of Islam. The personality of the leader and his ability to mold a society based on his ideas and beliefs demonstrates the practicality of the ideology. Edward Gibbon in The Decline and Fall of the Roman Empire177 writes about Prophet Mohammad and says, “The good sense of Mohammad despised the pomp of royalty. The Apostle of God submitted to the menial offices of the family; he kindled the fire; swept the floor; milked the ewes; and mended with his own hands his shoes and garments. Disdaining the penance and merit of a hermit, he observed without effort of vanity the abstemious diet of an Arab.” Edward Gibbon and Simon Oakley, in another account, extend the observation from the unique stewardship traits of Mohammad to his followers and their ability to sustain a civilization for more than twelve hundred years.178 The moral force of Mohammad the Prophet is cited as a major contributor to the success of the civilization he created. Gibbon and Oakley write with great esteem and admiration, “It is not the propagation but the permanency of his religion that deserves our wonder, the same pure and perfect impression which he engraved at Mecca and Medina is preserved after the revolutions of twelve centuries by the Indian, the African and the Turkish proselytes of the Quran.” The consistency of the theoretical foundation of the ideology with the practical implementation is noticed by Gibbon and Oakley in their writings. “The Muslims have uniformly withstood the temptation of reducing the object of their faith and devotion to a level with the senses and imagination of man.” With great elegance, the historians maintained that the simplicity of the creed of Islam (I believe in One God and Mohammad the Apostle of God) had a great impact on the successful implementation of the simple and invariable ideology of Islam. “The intellectual image of the Deity has never been degraded by any visible idol; the honors of the Prophet have never transgressed the measure of human virtue, and his living precepts have restrained the gratitude of his disciples within the bounds of reason and religion.”179
En 1878, el reverendo Bosworth Smith, tras una investigación exhaustiva de la historia del islam y del hombre tras la exitosa implantación del islam, describió a Mahoma ﷺ como «jefe del Estado tanto como de la Iglesia (o religión)», en referencia a la integración de las funciones estatales dentro del islam. Según el reverendo Smith, Mahoma ﷺ era César y papa a la vez; pero era papa sin las pretensiones del papa, y César sin las legiones de César, sin un ejército permanente, sin guardia personal, sin fuerza policial, sin ingresos fijos. El reverendo Smith concluye su hallazgo con el siguiente testimonio: «Si alguna vez un hombre gobernó por derecho divino, fue Mahoma ﷺ, pues tuvo todos los poderes sin sus apoyos. No se preocupó por los adornos del poder. La sencillez de su vida privada estaba en consonancia con su vida pública». En otras palabras, la ideología integral del islam estuvo respaldada por un liderazgo fuerte e inteligente, que creó una historia de éxito. En palabras del reverendo, «después de que se proclamara su misión, tenemos un libro (el Corán) absolutamente único en su origen, en su preservación, sobre la sólida autoridad del cual nadie ha logrado jamás poner una duda seria». Otra investigación sobre la historia de la implantación del islam fue llevada a cabo por Arthur Stanley Tritton. Examinó la afirmación hecha por algunos historiadores de que el islam se extendió por la espada y de que los musulmanes obligaron a otras naciones a convertirse tras la conquista de sus tierras. En 1951, A. S. Tritton escribió: «La imagen del soldado musulmán que avanza con una espada en una mano y el Corán en la otra es del todo falsa». La misma conclusión llegó De Lacy O'Leary en su publicación Islam at the Crossroads, donde escribió: «La historia deja claro, sin embargo, que la leyenda de musulmanes fanáticos que arrasan el mundo y fuerzan el islam a punta de espada sobre las razas conquistadas es uno de los mitos más fantásticamente absurdos que los historiadores han repetido jamás». Esta conclusión también fue alcanzada por James Michener,185 quien afirma: «Ninguna otra religión en la historia se extendió tan rápidamente como el islam. Occidente ha creído ampliamente que este auge de la religión fue posible gracias a la espada. Pero ningún académico moderno acepta esta idea, y el Corán es explícito en su apoyo a la libertad de conciencia». Lawrence E. Browne186 también desecha el mito en torno a la propagación del islam por la fuerza y hace las siguientes observaciones: «Hechos bien establecidos descartan la idea tan extendida en los escritos cristianos de que los musulmanes, dondequiera que iban, obligaban a las personas a aceptar el islam a punta de espada». La afirmación de que el islam utilizó la espada para propagar la religión carece por completo de pruebas, como sostienen varios historiadores. El historiador K. S. Ramakrishna Rao, en Mohammed: The Prophet of Islam (1989), afirma que esta afirmación es una distorsión de la historia y ni siquiera merece ser investigada. Confirma las conclusiones de otros historiadores sobre la incorrección de la tesis de que el islam se extendió por el poder de la espada.
Quizás, uno de los relatos más completos de la historia del islam en cuanto a su fundamento ideológico, el Profeta del islam (Mahoma, la paz sea con él ﷺ) y la civilización islámica fue el que ofreció Alphonse de Lamartine.187 En su famoso artículo "Historie de la Turquie",188 Lamartine llegó a la siguiente conclusión sobre el Profeta Mahoma ﷺ: "Nunca un hombre se propuso, voluntaria o involuntariamente, un objetivo más sublime, pues dicho objetivo era sobrehumano: subvertir las supersticiones que se habían impuesto entre el hombre y su Creador, para devolver Dios al hombre y el hombre a Dios". Lamartine admiraba la capacidad de Mahoma ﷺ para "restaurar la idea racional y sagrada de la divinidad en medio del caos de los dioses materiales y desfigurados de la idolatría". Al unir teoría y práctica, Lamartine escribió: "Nunca un hombre emprendió una obra tan por encima del poder humano con medios tan débiles, pues él (Mahoma ﷺ) no tuvo, tanto en la concepción como en la ejecución de un designio tan grande, otro instrumento que sí mismo y otra ayuda que un puñado de hombres que vivían en un rincón del desierto". El historiador francés observó con gran aprecio la traducción de un fundamento teórico e ideología en una revolución y la construcción de una civilización duradera: "Nunca un hombre llevó a cabo en el mundo una revolución tan enorme y duradera, pues en menos de dos siglos después de su aparición, el islam, en la fe y en las armas, reinó sobre toda Arabia, y conquistó, en nombre de Dios, Persia, Jorasán, Transoxiana, el oeste de la India, Siria, Egipto, Abisinia, todo el continente norte africano conocido, numerosas islas del mar Mediterráneo, España y parte de la Galia". Al concluir sus observaciones, y trazando un paralelismo con los sistemas e ideologías contemporáneos, Lamartine otorga decididamente el título de grandeza a Mahoma ﷺ, no solo por la sólida y sana teoría que proclamó, sino también por el sistema que construyó sobre dicho fundamento. Sus comentarios se resumen de la siguiente manera: «Si la grandeza de propósito, la pequeñez de los medios y los resultados asombrosos son los tres criterios del genio humano, ¿quién podría atreverse a comparar a cualquier gran hombre de la historia con Mahoma ﷺ? Los hombres más famosos crearon solo armas, leyes e imperios. Fundaron, si acaso, no más que poderes materiales que a menudo se desmoronaron ante sus ojos. Este hombre movió no solo ejércitos, legislaciones, imperios, pueblos y dinastías, sino a millones de hombres en un tercio del mundo entonces habitado; y más que eso, movió los altares, los dioses, las religiones, las ideas, las creencias y las almas». El poder del Islam y su capacidad para moldear naciones y crear unidad entre los pueblos en virtud de sus propias ideas es explicado además por Lamartine, quien dice: «Sobre la base de un Libro, cada letra del cual se ha convertido en ley, creó una nacionalidad espiritual que une a pueblos de todas las lenguas y razas. Dejó como característica imborrable de esta nacionalidad musulmana el odio a los falsos dioses y la pasión por el Dios Uno e Inmaterial. Este patriotismo vengador contra la profanación del Cielo forjó la virtud de los seguidores de Mahoma ﷺ; la conquista de un tercio de la tierra para el dogma fue su milagro; o más bien, no fue el milagro del hombre sino el de la razón».
Lamartine comentó el poder del credo islámico de la unidad de Dios, y afirmó que era en sí mismo un milagro tal que, al pronunciarse de sus labios, destruyó todos los antiguos templos de ídolos. Este dogma tenía una doble vertiente: la unidad de Dios y la inmaterialidad de Dios; la primera dice lo que Dios es, la segunda dice lo que Dios no es; una derribó a los falsos dioses con la espada, la otra inició una idea con palabras.
Lamartine commented on the power of the Islamic creed of the unity of God, and purported that it was in itself such a miracle that upon its utterance from his lips, it destroyed all the ancient temples of idols. This dogma was twofold the unity of God and the immateriality of God: the former telling what God is, the latter telling what God is not; the one overthrowing false gods with the sword, the other starting an idea with words.
Mahatma Gandhi,189 el gran reformador indio, dio su interpretación de la civilización islámica y de su fundamento ideológico bajo el liderazgo del Profeta Mahoma ﷺ (que la paz sea con él), afirmando que la expansión del Islam se debió al poder de las ideas y no al poder de la espada. Gandhi resume sus conclusiones en estas palabras: “Quería conocer lo mejor de la vida de aquel (Mahoma ﷺ) que hoy ejerce un dominio indiscutible sobre los corazones de millones de seres humanos. Me convencí más que nunca de que no fue la espada la que ganó un lugar para el Islam en aquellos días dentro del esquema de la vida. Fue la sencillez rigurosa, la completa abnegación del Profeta ﷺ, su escrupuloso respeto por los compromisos, su intensa devoción por sus amigos y seguidores, su intrepidez, su valentía, su confianza absoluta en Dios y en su propia misión. Estas cualidades, y no la espada, lo arrasaron todo y superaron todos los obstáculos. Cuando cerré el segundo volumen (de la biografía del Profeta ﷺ), lamenté que no hubiera más para leer de aquella gran vida.” El premio Nobel irlandés Sir George Bernard Shaw190 hace las siguientes observaciones sobre la capacidad del Islam para cumplir sus objetivos declarados de justicia y equidad: “Si alguna religión tuviera la oportunidad de gobernar Inglaterra, incluso Europa, en los próximos cien años, esa podría ser el Islam.” Bernard Shaw explica además: “Siempre he tenido en alta estima la religión de Mahoma ﷺ por su maravillosa vitalidad. Es la única religión que me parece poseer esa capacidad de asimilación frente a las fases cambiantes de la existencia, que puede atraer a cada época. He estudiado al hombre admirable que fue él ﷺ y, en mi opinión, lejos de ser un anticristo, debe ser llamado el Salvador de la Humanidad.” Su estudio del Islam en la práctica y de la ideología islámica llevó a Shaw a expresar sus sentimientos sobre la capacidad del Islam para ofrecer un sistema capaz de atender las necesidades de los seres humanos en cualquier tiempo y en cualquier lugar; dice: «Creo que si un hombre como él asumiera la dictadura del mundo moderno, lograría resolver sus problemas de una manera que le traería la tan necesaria paz y felicidad: he profetizado que la fe de Mohammad será aceptable para la Europa de mañana, como ya está comenzando a serlo para la Europa de hoy».
Mahatma Gandhi,189 the great Indian reformer, gave his interpretation of the Islamic civilization and ideological foundation under the leadership of Prophet Mohammad (PBUH), asserting that the spread of Islam was due to the power of ideas rather than the power of sword. Gandhi sums up his findings in these words: “I wanted to know the best of the life of one (Mohammad) who holds today an undisputed sway over the hearts of millions of mankind. I became more than ever convinced that it was not the sword that won a place for Islam in those days in the scheme of life. It was the rigid simplicity, the utter self-effacement of the Prophet the scrupulous regard for pledges, his intense devotion to his friends and followers, his intrepidity, his fearlessness, his absolute trust in God and in his own mission. These and not the sword carried everything before them and surmounted every obstacle. When I closed the second volume (of the Prophet’s biography), I was sorry there was not more for me to read of that great life.” The Irish Noble Prize winner Sir George Bernard Shaw190 makes the following remarks on the ability of Islam to deliver its declared objectives of justice and fairness: “If any religion had the chance of ruling over England, nay Europe within the next hundred years, it could be Islam.” Bernard Shaw further explains, “I have always held the religion of Mohammad in high estimation because of its wonderful vitality. It is the only religion which appears to me to possess that assimilating capacity to the changing phase of existence which can make itself appeal to every age. I have studied him—the wonderful man and in my opinion far from being an anti-Christ, he must be called the Savior of Humanity.” His study of Islam in action and the Islamic ideology in practice led Shaw to express his feelings about the ability of Islam to deliver a system capable of addressing the needs of humans at any time and at any place; he says, “I believe that if a man like him were to assume the dictatorship of the modern world he would succeed in solving its problems in a way that would bring it the much needed peace and happiness: I have prophesied about the faith of Mohammad that it would be acceptable to the Europe of tomorrow as it is beginning to be acceptable to the Europe of today.”.
Michael Hart191 colocó al Profeta Mahoma ﷺ en el primer puesto de las cien personas más influyentes en la historia de la humanidad. Hart justificó su decisión de elegir a Mahoma ﷺ para encabezar la lista de los más grandes con la siguiente explicación: "Fue el único hombre en la historia que tuvo un éxito supremo tanto en el nivel secular como en el religioso. Es probable que la influencia relativa de Mahoma ﷺ en el islam haya sido mayor que la influencia combinada de Jesucristo y San Pablo en el cristianismo. Es esta combinación sin igual de influencia secular y religiosa la que, a mi juicio, convierte a Mahoma ﷺ en la figura individual más influyente de la historia humana". De manera similar a Michael Hart, el Dr. William Draper192 afirma que el Profeta Mahoma ﷺ ha ejercido la mayor influencia sobre la raza humana. En el prefacio de su traducción del Sagrado Corán, John Rodwell193 hizo observaciones similares sobre la carrera del Profeta Mahoma ﷺ, como un maravilloso ejemplo de la fuerza y la vida que reside en quien posee una fe intensa en Dios y en el mundo invisible. Rodwell afirma que "él (Mahoma ﷺ) siempre será considerado uno de aquellos que han tenido esa influencia sobre la fe, la moral y toda la vida terrenal de sus semejantes, que solo un verdaderamente gran hombre ha ejercido o puede ejercer; y cuyos esfuerzos por propagar una gran verdad prosperarán". Al comentar la opinión común que tienen los occidentales sobre la vida de Mahoma ﷺ y su capacidad para llevar a una nación a la prosperidad, la estabilidad y la proyección global, W. Montgomery Watt194 admira la integridad de Mahoma ﷺ, manifestada en su disposición a soportar la persecución por sus creencias, en el alto carácter moral de los hombres que creyeron en él y lo miraron como líder, y en la grandeza de su logro final. Además de estas observaciones, Montgomery cree que en el Corán y en otras expresiones de la visión islámica se encuentran vastos depósitos de verdad divina, de los cuales él y otros occidentales aún tienen mucho que aprender. Según sus puntos de vista, el Islam es un firme candidato para proporcionar el marco básico de la única religión del futuro.
Michael Hart191 placed Prophet Mohammad on the top of the first one hundred most influential people in the history of mankind. Hart justified his decision to pick Mohammad to top the list of the greatest people by giving the following account: “He was the only man in history who was supremely successful on both the secular and religious level. It is probable that the relative influence of Mohammad on Islam has been larger than the combined influence of Jesus Christ and St. Paul on Christianity. It is this unparalleled combination of secular and religious influence which I feel entitles Mohammad to be considered the most influential single figure in human history.” Similar to Michael Hart, Dr. William Draper192 asserts that Prophet Mohammad has exercised the greatest influence upon the human race. In the preface to his translation of the Holy Quran, John Rodwell193 made similar observations on Prophet Mohammad’s career as a wonderful instance of the force and life that resides in him who possesses an intense faith in God and in the unseen world. Rodwell asserts that “he (Mohammad) will always be regarded as one of those who have had that influence over the faith, morals and whole earthly life of their fellow men, which none but a really great man ever did, or can exercise; and whose efforts to propagate a great verity will prosper.” Commenting on the common view held by Western people about the life of Mohammad and his ability to lead a nation into prosperity, stability, and global outreach, W. Montgomery Watt194 admires Mohammad’s integrity which is manifested through his readiness to undergo persecution for his beliefs and through the high moral character of the men who believed in him and looked up to him as a leader, and the greatness of his ultimate achievement. Further to these remarks, Montgomery believes that embedded in the Quran and other expressions of the Islamic vision are vast stores of divine truth from which he and other occidentals have still much to learn. In his views, Islam is a strong contender for the supplying the basic framework of the one religion of the future.
Uno de los mayores aportes y logros del Islam fue su capacidad para transformar a las tribus nómadas árabes en una sociedad civilizada con alcance global. Antes del Islam, los árabes eran en su mayoría tribus dispersas por el desierto que no dejaron ninguna huella significativa de civilización. La transformación islámica de los árabes en una nueva entidad global, con una misión bien definida y un método civilizado, fue reconocida por el historiador británico Arthur Glyn Leonard en *Islam, Her Moral and Spiritual Values*. Él observa: «Fue el genio de Muhammad ﷺ, el espíritu que infundió en los árabes a través del alma del Islam, lo que los engrandeció. Eso los sacó del letargo y del bajo nivel del estancamiento tribal hasta la cumbre de la unidad nacional y del imperio. Fue en la sublimidad del deísmo de Muhammad ﷺ, en la simplicidad, la sobriedad y la pureza que inculcó, y en la fidelidad de su fundador a sus propios principios, como actuó sobre su fibra moral e intelectual con todo el magnetismo de la verdadera inspiración». La transformación ideológica de los árabes en una nación con un carácter sobresaliente, que superó a muchas de las existentes en aquella época, también fue reconocida por el profesor emérito de literatura semítica de la Universidad de Princeton, Philip K. Hitti, en su libro *History of the Arabs: From the Earliest Times to Present*. Según Hitti: «En un breve lapso de vida mortal, Mahoma ﷺ hizo surgir, de un material poco prometedor, una nación que nunca antes había sido forjada; en un país que hasta entonces era solo una expresión geográfica, estableció una religión que en vastas áreas suprimió al cristianismo y al judaísmo, y sentó las bases de un imperio que pronto abarcaría, dentro de sus lejanas fronteras, las provincias más hermosas del mundo civilizado de entonces». Una de las principales razones de la exitosa implementación de la ideología islámica es la estricta separación de los motivos personales egoístas de los objetivos generales de la misión del Islam. Esto fue observado por el historiador estadounidense Washington Irving196 en su artículo «Mahomet and His Successors». Irving resume la integridad y el carácter ideológico del Profeta Mahoma ﷺ en estas palabras: «En sus tratos privados era justo. Trató a amigos y extraños, a ricos y pobres, a poderosos y débiles, con equidad, y era amado por el pueblo común por la afabilidad con que los recibía y escuchaba sus quejas.» Este carácter singular otorgó al Islam un impulso poderoso que perduró durante siglos. Irving continúa diciendo: «Sus triunfos militares no despertaron ni orgullo ni vanagloria, como habría sucedido si hubieran perseguido fines egoístas. En el tiempo de su mayor poder mantuvo la misma sencillez en sus modales y apariencia que en los días de adversidad. Lejos de adoptar un estado regio, se disgustaba si, al entrar en una habitación, se le mostraban testimonios de respeto inusuales. Si aspiraba a un dominio universal, era el dominio de la fe; en cuanto al poder temporal que creció en sus manos, lo utilizó sin ostentación, y no dio ningún paso para perpetuarlo en su familia.» Uno de los mayores logros del Islam a lo largo de su historia de aplicación fue su capacidad para fundir múltiples naciones y razas en una sola nación islámica (Ummah), con los lazos de la hermandad y la fe. Canon Taylor,197 en un trabajo leído ante el Church Congress de Wolverhampton en 1887, hace la siguiente observación: «El Islam da esperanza al esclavo, hermandad a la humanidad y reconocimiento de los hechos fundamentales de la naturaleza humana.» Este hecho también fue reconocido por el historiador R. L. Mellema, quien señala que la doctrina de la hermandad en el Islam se extiende a todos los seres humanos, sin importar color, raza o credo. Sostiene además que el Islam es la única religión que ha logrado llevar esta doctrina a la práctica. Ciertamente, los musulmanes, dondequiera que se encuentren en el mundo, se reconocerán como hermanos, incluso cuando el Islam como ideología no esté en el nivel de gobierno.
El historiador británico H. A. R. Gibb198 señala que el Islam posee una magnífica tradición de entendimiento y cooperación interracial, de una manera que ninguna otra sociedad tiene un registro de éxito semejante al unir en igualdad de condición, de oportunidades y de esfuerzos a tantas y tan diversas razas de la humanidad. Adviértase que este poder procede del fundamento del Islam, que, si se utiliza, aún tiene la capacidad de reconciliar los elementos aparentemente irreconciliables de raza y tradición que enfrenta hoy la comunidad mundial. La extinción de la conciencia racial entre los musulmanes es uno de los logros sobresalientes del Islam. En el mundo contemporáneo, azotado por las divisiones raciales, existe una necesidad apremiante de propagar esta virtud islámica. Esta virtud del Islam obtuvo el aprecio de historiadores prominentes, entre ellos Arnold Toynbee,199 quien analizó con gran escrutinio las civilizaciones del mundo.
The British historian H. A. R. Gibb198 observes that Islam possesses a magnificent tradition of interracial understanding and cooperation, in a manner that no other society has such a record of success uniting in an equality of status, of opportunity, and of endeavors so many and so various races of mankind. Note that this power stems from the foundation of Islam, which, if utilized, still has the capacity to reconcile apparently irreconcilable elements of race and tradition faced by the world community today. The extinction of race consciousness as between Muslims is one of the outstanding achievements of Islam. In the contemporary world, which is ravaged by racial divides, there is a crying need for the propagation of this Islamic virtue. This virtue of Islam gained the appreciation of prominent historians, including Arnold Toynbee,199 who analyzed with great scrutiny world civilizations.
Contrario al mito difundido en los medios de comunicación de masas de que el terrorismo tiene su raíz en el Islam, la historia de la civilización islámica durante los periodos de gobierno islámico apunta en la dirección opuesta. El historiador británico Wells (1866-1946)200 valoró el hecho de que las enseñanzas islámicas integran grandes tradiciones de trato y conducta equitativos y amables. Según Wells, la doctrina islámica inspira a las personas con nobleza y tolerancia. Wells admira además los valores de máximo orden que promueve el Islam y que, al mismo tiempo, son practicables. También señala que el Islam dio origen a una sociedad en la que la dureza de corazón, la opresión colectiva y la injusticia eran menores en comparación con todas las demás sociedades. El historiador británico concluye con este testimonio: "El Islam está lleno de gentileza, cortesía y fraternidad". La política y activista india Sarojini Naidu201 también valoró la justicia inherente al mensaje del Islam. Consideró que el sentido de la justicia es uno de los ideales más maravillosos del Islam. Escribió: "Al leer el Corán encuentro aquellos principios dinámicos de la vida, no místicos sino una ética práctica para la conducta diaria de la vida, adecuada para todo el mundo".202
Contrary to the myth propagated in the mass media that terrorism is rooted within Islam, the history of the Islamic civilization during the periods of Islamic rule points to the other direction. The British historian Wells (1866-1946)200 appreciated the fact that the Islamic teachings integrate great traditions for equitable and gentle dealings and behavior. According to Wells, the Islamic doctrine inspires people with nobility and tolerance. Wells further admires the highest order values advanced by Islam and at the same time practicable. He also notes that Islam brought into existence a society in which hard-heartedness and collective oppression and injustice were the least as compared with all other societies. The British historian concludes with this testimony, “Islam is replete with gentleness, courtesy, and fraternity.” The Indian politician and activist Sarojini Naidu201 also appreciated the justice inherent within the message of Islam. She contemplated that the sense of justice is one of the most wonderful ideals of Islam. She wrote, “As I read in the Qur’an I find those dynamic principles of life, not mystic but practical ethics for the daily conduct of life suited to the whole world.”202
El otro punto de controversia es la forma en que los musulmanes y el Islam tratan a los no musulmanes. El temor de que el Islam y los musulmanes sometan a los no musulmanes a penurias y les nieguen sus derechos básicos como ciudadanos no tiene fundamento. Por el contrario, la civilización islámica, a lo largo de su período de mayor esplendor, es un gran testimonio de la equidad del Islam hacia los no musulmanes. Addison James Thayer estudió las relaciones entre musulmanes y no musulmanes y concluye que, incluso después de las guerras de las Cruzadas, los gobernantes musulmanes rara vez hicieron sufrir a sus súbditos cristianos por las Cruzadas.203 Escribe: «Cuando los musulmanes recuperaron el control total de Palestina, los cristianos recibieron un buen trato y experimentaron una justicia ilustrada». Addison James también señala que, bajo los cruzados, a los cristianos se les prohibía el acceso a los santuarios, y no fue sino hasta las victorias musulmanas que pudieron disfrutar de sus derechos como cristianos.
The other area of contention is the way Muslims and Islam deal with non-Muslims. The fear that Islam and Muslims may subjugate non-Muslims to hardships and deny them their basic rights as citizens is not founded. On the contrary, the Islamic civilization throughout its prevailing period is a great testimony to the fairness of Islam towards non-Muslims. Addison James Thayer studied the relations between Muslims and non-Muslims and concludes that even after the crusade wars, Muslim rulers seldom made their Christian subjects suffer for the Crusades.203 He writes, “When the Muslims resumed full control of Palestine, the Christians were given a good status and experienced enlightened justice.” Addison James also notes that under the Crusaders, Christians were forbidden access to the shrines, and not until the Muslim victories could they enjoy their rights as Christians.
El nivel de avance alcanzado por la ideología islámica a lo largo de su implementación es ampliamente reconocido por eruditos e historiadores. El profesor de sociología y fisiología de la UCLA Jared Diamond204 resumió notablemente cómo el islam sobresalió en la época en que Europa estaba rezagada. Escribe: “El islam medieval era tecnológicamente avanzado y abierto a la innovación. Alcanzó tasas de alfabetización mucho más altas que las de la Europa contemporánea; asimiló el legado de la civilización griega clásica hasta tal punto que muchos libros clásicos nos son hoy conocidos solo a través de copias en árabe. Inventó los molinos de viento, la trigonometría y las velas latinas, e hizo avances importantes en metalurgia, ingeniería mecánica y química, y en métodos de irrigación. En la Edad Media, el flujo de tecnología fue abrumadoramente del islam hacia Europa, y no de Europa hacia el islam. Solo después de 1500 la dirección neta del flujo comenzó a invertirse.”.
The level of advancement achieved by the Islamic ideology throughout its implementation is widely recognized by scholars and historians. UCLA professor of sociology and physiology Jared Diamond204 remarkably summarized how Islam excelled at the time when Europe lagged behind. He writes, “Medieval Islam was technologically advanced and open to innovation. It achieved far higher literacy rates than in contemporary Europe; it assimilated the legacy of classical Greek civilization to such a degree that many classical books are now known to us only through Arabic copies. It invented windmills, trigonometry, lateen sails and made major advances in metallurgy, mechanical and chemical engineering and irrigation methods. In the middle-ages the flow of technology was overwhelmingly from Islam to Europe rather from Europe to Islam. Only after the 1500’s did the net direction of flow begin to reverse.”.
Los testimonios sobre la civilización islámica en materia de tolerancia, fraternidad, justicia, equidad, prosperidad, progreso y derechos humanos son abundantes. La intención aquí no es ofrecer una lección de historia, sino disipar el temor que ha invadido el corazón de muchos debido a los supuestos vínculos entre el Islam y el terrorismo, entre el Islam y el trato injusto a las personas, o entre el Islam y el atraso. Las observaciones realizadas por historiadores, políticos, eruditos y escritores indican que el Islam y su civilización están lejos de cualquiera de estas connotaciones negativas.
The testimonials facts on the Islamic civilization in terms of tolerance, brotherhood, justice, fairness, prosperity, advancement, and human rights are abundant. The idea here is not to provide a lesson of history. Rather, it is to quell the fear that has swamped the hearts of many due to links between Islam and terrorism, or Islam and unfair treatment of people, or Islam and backwardness. The observations made by historians, politicians, scholars, and writers all indicate that Islam and its civilization is far from any of these negative connotations.