2.2 Crisis de liquidez: los bancos dejaron de prestar
2.2 Liquidity Crisis – The Banks Stopped Lending
Esta situación llevó rápidamente a una crisis de liquidez en toda regla, en la que las instituciones financieras no confían unas en otras. Los préstamos interbancarios se paralizaron. La diferencia entre el tipo de interés fijado por el Banco de Inglaterra y el que los bancos se cobraban entre sí para prestarse dinero (el tipo LIBOR) se disparó. Esto generó nuevos problemas, ya que la mayoría de los bancos piden dinero a corto plazo para conceder préstamos a largo plazo. Si no hay préstamos a corto plazo disponibles, ¿de quién pueden obtener dinero? Los bancos centrales, como prestamistas de última instancia, tuvieron que intervenir. La Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra se han visto obligados a proporcionar enormes cantidades de liquidez mediante préstamos de "emergencia" para mantener a flote a bancos que caían rápidamente. Una posición que difícilmente fortalece la confianza en los bancos o en el sistema. No es de extrañar que el proyecto de ley más reciente de rescate bancario del Reino Unido incluyera disposiciones especiales para ocultar los nombres de los bancos que recurrían a préstamos de emergencia, con el fin de eliminar el "estigma" de hacerlo. El otro factor clave de la crisis de liquidez es que los bancos en dificultades apenas pueden permitirse debilitar sus balances haciendo préstamos más arriesgados a otros bancos "dudosos", a titulares de hipotecas (en plena recesión) y a empresas en quiebra, lo que genera un círculo vicioso. En consecuencia, los bancos acumulan el efectivo que consiguen. Esto difícilmente favorece el próximo gran repunte empresarial que esperan los gobiernos. Los bancos están ahora acaparando efectivo, y muchos de los ricos los seguirán.
This situation then rapidly led to a full blown liquidity crisis where financial institutions don’t trust one another. Inter bank lending ground to a halt. The spread between what the Bank of England set as its interest rate, and what the banks would use to lend between them ballooned (the LIBOR rate). This created further problems as most banks borrow short term to provide long term loans. If short term loans are not available who is left to get money from? The central banks as lenders of last resort had to step in. The US Federal Reserve and Bank of England have been forced to provide masses of liquidity via “emergency” loans to keeping rapidly failing banks afloat. A position which hardly strengthens confidence in the banks or the system. It is no wonder that the most recent UK bank bailout bill included special provisions to hide the names of banks making use of emergency loans in order that the “stigma” of doing so was taken away. The other key factor in the liquidity crisis is that failing banks can hardly afford to weaken their balance sheets by making more risky loans to other “dodgy” banks, mortgage holders (in a recession) and failing companies – a vicious cycle. Consequently the banks are hoarding what cash they can get their hands on. Hardly conducive to encouraging the next big business upturn the governments expect. The banks are now hoarding cash, and many of the wealthy will be following them.