3. Intervención gubernamental: Superhéroes al rescate
3. Government Intervention: Superheroes To The Rescue
Los pasillos del poder
The Corridors of Power
El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, declaró en una reunión en Washington durante el fin de semana del 11 y 12 de octubre de 2008: «La creciente preocupación sobre la solvencia de varias de las mayores instituciones financieras con sede en Estados Unidos y en Europa ha llevado al sistema financiero mundial al borde de un colapso sistémico».
The head of the IMF, Dominique Strauss-Kahn, told a Washington meeting over the weekend of 11/12 October 2008: “Intensifying solvency concerns about a number of the largest US-based and European financial institutions have pushed the global financial system to the brink of systemic meltdown.”.
En Londres, Gordon Brown y su equipo del Tesoro trabajaban horas extras junto con sus asesores de banca de inversión, entre ellos Standard Chartered, JP Morgan, Citigroup y Credit Suisse. Durante la semana que terminó el 12 de octubre, los equipos trabajaron sin descanso para encontrar una solución a la crisis. Altos ejecutivos de Credit Suisse instalaron una oficina temporal en el vestíbulo central del 10 de Downing Street, dando un nuevo sentido a la expresión "acceso a los pasillos del poder". Cuando el lunes 12 de octubre por la mañana se anunció el rescate de los bancos, la prensa británica bautizó la operación como el "Balti Bailout" (el "rescate balti"). La expresión hacía referencia a las sesiones nocturnas en las que el equipo del Tesoro, abogados, asesores de los bancos de inversión y ejecutivos de las entidades en apuros negociaron un acuerdo para salvar a los bancos y al sistema, y durante las cuales los equipos de crisis cenaron curries para llevar por valor de 245 libras. Sin querer quedarse atrás frente al paquete de rescate estadounidense de 700.000 millones de dólares que el Congreso había aprobado la semana anterior, Brown tenía ahora su propio plan, improvisado en un acuerdo alcanzado al amanecer sobre las cajas de comida para llevar.
In London Gordon Brown and his Treasury team were working overtime with their investment banking advisors including Standard Chartered, JP Morgan, Citigroup and Credit Suisse. During the week ending the 12th of October, teams worked around the clock to find a solution to the crisis. Senior executives from Credit Suisse set up a temporary office in the central hallway of 10 Downing Street, bringing new meaning to the term access to the corridors of power. When the announcements were made of the bank bailout Monday morning the 12th of October, British papers hailed the “Balti Bailout”. This was in reference to the late night sessions between the Treasury team, lawyers, investment bank advisors and stricken bank executives to thrash out a deal to save the banks and the system, in which the crisis teams dined on take away curries worth £245. Not wanting to be outdone by the US $700 billion bailout package that Congress had passed the week before, Brown now had his own plan cobbled together in a dawn deal done over the take-away boxes.
Mientras que el plan de 700.000 millones de dólares fue aprobado con gran controversia en la segunda votación del Congreso, el rescate británico ascendería a un total de al menos 500.000 millones de libras (850.000 millones de dólares) y llevaría al gobierno más allá de sus normas de endeudamiento sin ningún debate parlamentario significativo. Pese a los enormes intereses creados por asegurar que sus "amigos de las apuestas" no fracasaran, los bancos de inversión fueron los arquitectos del plan de rescate de los "bancos de inversión". Sabiendo perfectamente que Royal Bank of Scotland, Barclays, Halifax Bank of Scotland y otros eran piezas clave en la larga cadena de dominó de los poseedores de contratos derivados, nunca hubo otra solución que un rescate masivo que hiciera "todo lo necesario", según cita del canciller Alistair Darling. Pero también sería ingenuo suponer que los principales bancos de inversión no actuaban en su propio interés al perjudicar a quienes tenían una suerte algo menor que la suya, y que quedarían cargados con acciones preferentes de tipo de interés alto controladas por el Gobierno y con una moratoria sobre las primas de los ejecutivos y los dividendos futuros. El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, antiguo director de Goldman Sachs, difícilmente podía ser visto como una figura imparcial, pues fue quien redactó el plan de rescate bancario estadounidense de 700.000 millones de dólares. Un plan para el que un funcionario del Tesoro admitió que la cifra de 700.000 millones de dólares se calculó simplemente adoptando "una cantidad muy grande".
While the US$700 billion plan passed with great controversy at the second time of asking by Congress, the UK bailout would total at least £500 billion ($850 billion) and take the government beyond its borrowing rules without any significant Parliamentary debate. Despite enormous vested interests in ensuring that their “gambling buddies” did not fail, investment banks were the architects of the “investment bank” bailout plan. Knowing full well that Royal Bank of Scotland, Barclays, Halifax Bank of Scotland and others were key pieces in the long domino chain of derivative contract holders there was never going to be any other solution but a massive bailout doing “whatever was necessary” to quote from the Chancellor Alistair Darling. But it would also be naïve to assume that the leading investment banks were also not acting in their own interests by nobbling those slightly less fortunate than themselves who would be lumbered with Government controlled high rate paying preference shares and a moratorium on executive bonuses and future dividends. US Treasury Secretary Henry Paulson as a former head of Goldman Sachs could hardly be seen as an impartial figure as he drew up the $700 billion US bank bailout plan. A plan for which a treasury official admitted the figure of $700 billion was calculated by merely adopting “a very large number”.
Aunque igualmente improvisado, al menos el rescate del Reino Unido tenía algún detalle que respaldaba la cifra, aunque las cifras no fueran de lectura agradable.
Although equally hurriedly put together at least the UK bailout had some detail to back up the number, not that the numbers made for good reading.