La invasión de Al-Ahzab (los Coaligados)
Al-ahzab (the Confederates) Invasion
Una vez más, la paz y la seguridad envolvieron la Península Arábiga, y esta turbulenta zona comenzó a experimentar un período de calma tras un año entero de guerra. Sin embargo, los judíos, cuya traición, intrigas y deslealtad les hicieron probar todo tipo de humillaciones y deshonra, no escarmentaron. Tras haber sido desterrados a Jaibar, permanecieron a la espera, con ansiedad, de los resultados de las escaramuzas que se libraban entre los musulmanes y los idólatras. Contrario a sus esperanzas, los acontecimientos de la guerra favorecían a los musulmanes, por lo que iniciaron una nueva etapa de conspiración y se prepararon para asestar un golpe mortal contra los musulmanes, pero eran demasiado cobardes para maniobrar directamente contra ellos, así que urdieron un terrible plan para alcanzar sus objetivos. Veinte jefes de los judíos, junto con algunas personalidades de Banu Nadir, fueron a La Meca para negociar una alianza impía con Quraish, instigando a la gente de allí a atacar al Mensajero de Allah ﷺ. Les prometieron pleno apoyo y respaldo. El pueblo de Quraish, que se había mostrado lánguido y demasiado débil para desafiar a los musulmanes en Badr, aprovechó esta oportunidad para recuperar su honor manchado y su reputación empañada. La delegación judía partió entonces hacia Ghatfán para pedirles que hicieran lo mismo, y ellos respondieron positivamente. La delegación judía inició entonces un nuevo esfuerzo y recorrió algunas partes de Arabia, logrando incitar a los confederados de la incredulidad contra el Profeta ﷺ, su Mensaje y los creyentes en Allah. Banu Kinanah y otros aliados de Tihama, al sur, se congregaron; Quraish, ordenada y reclutando a cuatro mil hombres bajo el liderazgo de Abu Sufyan. Desde el este llegaron las tribus de Banu Saleem, Ghatfán, Banu Murrah, etc. Todos se dirigieron a Medina y se reunieron en sus inmediaciones en un momento previamente acordado, formando un gran ejército de diez mil combatientes. De hecho, superaban en número a todos los musulmanes. Fue en Medina, incluidas las mujeres, los jóvenes y los ancianos... digan la verdad, si hubieran lanzado un ataque sorpresa contra Medina, habrían podido exterminar a todos los musulmanes... la dirigencia dentro de la ciudad estaba en... Sin embargo, la vigilancia y el personal de inteligencia lograron reconocer la zona de los enemigos e informaron de sus movimientos a los responsables en Medina. El Mensajero de Allah ﷺ convocó a un consejo asesor de alto nivel y mantuvo un cuidadoso debate sobre un plan para defender Medina. Tras una larga conversación entre los líderes militares y personas dotadas de buen consejo, se acordó, a propuesta de un honorable compañero, Salman Al-Farisi, cavar trincheras como líneas defensivas. Los musulmanes, con el Profeta ﷺ (alentándolos, ayudándolos y recordándoles la recompensa en la Otra Vida) al frente, comenzaron con gran actividad y diligencia a construir una trinchera alrededor de Medina. El hambre severa, rayana en la inanición, no logró disuadirlos ni desanimarlos de alcanzar el objetivo que tanto anhelaban. Salman dijo: ¡Oh Mensajero de Allah ﷺ! Cuando nos sitiaban en Persia, solíamos cavar trincheras para defendernos. Era realmente un plan sabio sin precedentes. El Mensajero de Allah ﷺ dio prontamente la orden de ejecutar el plan: cada grupo de diez debía cavar. Sahl bin Sa‘d dijo: Estábamos en... Se asignaron cuarenta yardas a la compañía del Mensajero de Allah ﷺ; los hombres cavaban y nosotros retirábamos la tierra a la espalda. Durante la excavación de la trinchera aparecieron algunas señales proféticas sobrenaturales. Jabir bin ‘Abdullah, al ver al Profeta ﷺ con hambre, sacrificó una oveja, cocinó un poco de cebada y pidió al Profeta ﷺ y a algunos Compañeros que aceptaran su invitación. Pero el Profeta ﷺ reunió a los mil hombres que estaban ocupados cavando la trinchera, y comenzaron a comer hasta quedar completamente saciados, y sin embargo la paletilla de cordero y la masa que se estaba horneando permanecieron tal como estaban, sin disminuir. Cierta mujer trajo un puñado de dátiles y pasó junto al Profeta ﷺ, quien tomó los dátiles, los arrojó sobre su manto e invitó a sus seguidores a comer. Los dátiles comenzaron a multiplicarse hasta caer por el borde de su túnica. Otro ejemplo sobrenatural ilustre fue que una roca obstinada se alzó como un obstáculo inamovible en la zanja. El Profeta ﷺ tomó la pala y golpeó, y la roca se convirtió de inmediato en una duna de arena suelta. En otra versión, Al-Bara‘ dijo: El día de Al-Khandaq (la trinchera) apareció una roca demasiado dura para que nuestras palas la rompieran. Fuimos entonces a ver al Mensajero de Allâh ﷺ para pedirle consejo. Tomó la pala y golpeó la roca diciendo: “En el Nombre de Allâh, Allâh es el Más Grande, las llaves de Ash-Shâm (la Siria geográfica) son mías; juro por Allâh que en este momento veo sus palacios”; en el segundo golpe dijo: “Allâh es el Más Grande, Persia es mía; juro por Allâh que ahora veo el palacio blanco de Madain”; y al tercer golpe, la roca se hizo pedazos muy pequeños, y dijo: “Allâh es el Más Grande, se me han dado las llaves del Yemen; juro por Allâh que veo las puertas de Sana‘a desde mi lugar.” La misma versión fue narrada por Ishaq. La parte norte de Medina era la más vulnerable, pues los demás lados estaban rodeados de montañas y huertos de palmeras. El Profeta ﷺ, como experto militar hábil, comprendió que los confederados marcharían en esa dirección, por lo que se ordenó que la trinchera se cavara en ese lado. Los musulmanes continuaron cavando la trinchera durante varios días; trabajaban en ella durante el día y regresaban a sus casas por la noche, hasta que adquirió sus dimensiones completas desde el punto de vista militar frente al enorme ejército de los idólatras, que, según se cuenta, llegó a contar con diez mil combatientes, y se asentó en las inmediaciones de Medina, en los lugares llamados Al-Asyal y Uhud.
Once again, peace and security enveloped the Arabian Peninsula and this turbulent area began to experience a period of lull after a whole year warJews, however, whose treachery, intrigues and . The disloyalty made them taste all types of humiliation and disgrace, were not admonished. After they had been exiled to Khaibar, they remained waiting anxiously for the results of the skirmishes going on between the Muslims and the idolaterstheir hopes, the events of the war were in favour of the Muslims, . Contrary to therefore they started a new stage of conspiracy and prepared themselves to deal a deadly blow against the Muslims, but were too cowardly to manoeuvre directly against them, so they laid a dreadful plan in order to achieve their objectivesof the Jews with some celebrities of Bani Nadir went to Makkah to . Twenty chiefs negotiate an unholy alliance with Quraishgoad the people there to attack the Messenger of . They began to Allupon him) promising them full support and backing. People of Quraish, who had been âh (Peace be languid and proved too weak to challenge the Muslims at Badr, seized this opportunity to redeem their stained honour and blemished reputationdelegation set out for Ghatfan, called them to do the . The same same, and they responded positively. The Jewish delegation then started a fresh effort and toured some parts of Arabia and managed to incite the confederates of disbelief against the Prophet (Peace be upon him), his Message and the believers in AllKinanah and other allies from Tihama, in the south; rallied, âh. Quraish, ranked and recruited four thousand men under the leadership of Abu Sufyan. From the east there came tribes of Banu Saleem, Ghatfan, Bani Murrah, etc. They all headed for Madinah and gathered in its vicinity at a time already agreed upongreat army of ten thousand fighters. They in fact outnumbered all the Muslims in . It was a Madinah, women, lads and elders includedtell the truth, if they had launched a surprise attack against . To Madinah, they could have exterminated all the Muslimsthe leadership inside the city was on the . However, alert and the intelligence personnel managed to reconnoitre the area of the enemies, and reported their movement to the people in charge in Madinah. The Messenger of Allâh (Peace be upon him) summoned a high advisory board and conducted a careful discussion of a plan to defend Madinah. After a lengthy talk between military leaders and people possessed of sound advice, it was agreed, on the proposal of an honourable Companion, Salman Al-Farisi, to dig trenches as defensive lines. The Muslims, with the Prophet (encouraging, helping and reminding them of the reward in the Hereafter, Peace be upon him) at their head, most actively and diligently started to build a trench around Madinah. Severe hunger, bordering on starvation, could not dissuade or discourage them from achieving their desperately sought objective. Salman said: O Messenger of Allâh! When siege was to laid to us in Persia, we used to dig trenches to defend ourselves. It was really an unprecedented wise plan. The Messenger of Allâh (Peace be upon him) hurriedly gave orders to implement the planeach group of ten to dig. Sahl bin Sa‘d said: We were in . Forty yards was allocated to the company of the Messenger of Allâh (Peace be upon him), the men used to dig and we evacuate the earth on our backs. Some preternatural Prophetic signs appeared in the process of trenching. Jabir bin ‘Abdullah, seeing the Prophet (Peace be upon him) starving, slaughtered a sheep, cooked some barley and requested the Prophet (Peace be upon him) and some Companions to accept his invitation, but the Prophet (Peace be upon him) gathered all the thousand people engaged in digging the trench and they started to eat until they were all completely full and yet the shoulder of mutton and dough that was being baked remained as they were undiminished. A certain woman brought a handful of dates and passed by the Prophet (Peace be upon him), who took the dates, threw them over his cloak and invited his followers to eat. The dates began to increase in number until they dropped over the trim of his robe. Another illustrious preternatural example went to the effect that an obstinate rock stood out as an immune obstacle in the ditch. The Prophet (Peace be upon him) took the spade and struck, and the rock immediately turned into a loose sand dune. In another version, Al-Bara‘ said: On Al-Khandaq (the trench) Day there stood out a rock too immune for our spades to break up. We therefore went to see the Messenger of Allâh (Peace be upon him) for advice. He took the spade, and struck the rock uttering “in the Name of Allâh, Allâh is Great, the keys of Ash-Shâm (Geographical Syria) are mine, I swear by Allâh, I can see its palaces at the moment;” on the second strike he said: “Allâh is Great, Persia is mine, I swear by Allâh, I can now see the white palace of Madain;” and for the third time he struck the rock, which turned into very small pieces, he said: “Allâh is Great, I have been given the keys of Yemen, I swear by Allâh, I can see the gates of San‘a while I am in my place.” The same version was narrated by Ishaq. The northern part of Madinah was the most vulnerable, all the other sides being surrounded by mountains and palm tree orchards, the Prophet (Peace be upon him) as a skillful military expert, understood that the Confederates would march in that direction, so the trench was ordered to be on that side. The Muslims went on digging the trench for several days; they used to work on it during the day, and go back home in the evening until it had assumed its full dimensions militarily before the huge army of the idolaters; which numbered, as many as ten thousand fighters, arrived and settled in the vicinity of Madinah in places called Al-Asyal and Uhud.
• «Y cuando los creyentes vieron a los coaligados (Al-Ahzab), dijeron: “Esto es lo que Allah y Su Mensajero [Muhammad ﷺ] nos habían prometido, y Allah y Su Mensajero [Muhammad ﷺ] dijeron la verdad”, y no hizo sino aumentar su fe y su sumisión (a Allah).» [33:22].
• “And when the believers saw ‘Al-Ahzab’ (the confederates), they said: ‘This is what Allâh and His Messenger [Muhammad (Peace be upon him)] had promised us, and Allâh and His Messenger [Muhammad (Peace be upon him)] had spoken the truth, and it only added to their Faith and to their submissiveness (to Allâh).” [33:22].
Tres mil musulmanes, con Muhammad ﷺ al frente, salieron a enfrentarse a los idólatras, con la Promesa de victoria de Allâh profundamente arraigada en sus mentes. Se atrincheraron en la montaña de Sila‘, y la trinchera se alzaba como una barrera entre ellos y los incrédulos. Al intentar atacar a los musulmanes y penetrar en Madinah, los idólatras se sorprendieron al ver una amplia trinchera, una nueva estratagema desconocida hasta entonces en Arabia, que se erigía como un obstáculo obstinado. En consecuencia, decidieron sitiar Madinah y comenzaron a maniobrar alrededor de la trinchera, esforzándose por encontrar un punto vulnerable por el que pudieran infiltrarse en Madinah. Para disuadir a sus enemigos de acercarse o de tender un puente sobre cualquier brecha en sus defensas, los musulmanes lanzaron flechas y sostuvieron escaramuzas con ellos. Los veteranos guerreros de Quraish no estaban conformes con esta situación, y esperaban en vano a ver qué podía revelar el asedio. Por ello decidieron que un grupo de guerreros dirigido por ‘Amr bin ‘Abd-e-Wudd, ‘Ikrima bin Abi Jahl y Dirar bin Al-Khattab, debía abrirse paso a través de la trinchera. En efecto, lo lograron, y su caballería se apoderó de una zona pantanosa entre la trinchera y la montaña de Sila‘. ‘Amr retó a los musulmanes a un duelo, y ‘Ali bin Abi Talib fue designado para enfrentarlo. Tras un breve pero feroz combate, ‘Ali mató a ‘Amr y obligó a los demás a retirarse en estado de pánico y confusión. Sin embargo, algunos días después, los politeístas llevaron a cabo nuevos y desesperados intentos, pero todos fracasaron gracias a la firmeza y al heroico enfrentamiento de los musulmanes.
Three thousand Muslims, with Muhammad (Peace be upon him) at their head, came out to encounter the idolaters, with Allâh’s Promise of victory deeply established in their minds. They entrenched themselves in Sila‘ Mountain with the trench standing as a barrier between them and the disbelievers. On attempting to attack the Muslims and break into Madinah, the idolaters were surprised to see a wide trench, a new stratagem unknown in Arabia before, standing as an obstinate obstruction. Consequently they decided to lay siege to Madinah and began to manoeuvre around the trench trying hard to find a vulnerable spot through which they could infiltrate into Madinah. To deter their enemies from approaching or bridging any gap in their defences, the Muslims hurled arrows, and engaged in skirmishes with them. The veteran fighters of Quraish were averse to this situation waiting in vain in anticipation of what the siege might reveal. Therefore they decided that a group of fighters led by ‘Amr bin ‘Abd-e-Wudd, ‘Ikrima bin Abi Jahl and Dirar bin Al-Khattab, should work its way through the trench. They, in fact, managed to do that and their horsemen captured a marshy area between the trench and Sila‘ Mountain. ‘Amr challenged the Muslims to a duel, and ‘Ali bin Abi Talib was deputed. After a short but fierce engagement, ‘Ali killed ‘Amr and obliged the others to evacuate in a state of panic and confusion. However, some days later, the polytheists conducted fresh desperate attempts but all of them failed due to Muslims’ steadfastness and heroic confrontation.
En el contexto de los acontecimientos de la batalla de la Trinchera, el Mensajero de Allâh ﷺ dejó de observar algunas oraciones en su tiempo correcto. Jabir (que Allah esté complacido con él) narró: El día de la Trinchera, ‘Umar bin Al-Jattab (que Allah esté complacido con él) llegó maldiciendo a los incrédulos de Quraish y dijo: “¡Oh Mensajero de Allâh! No he realizado la oración de la tarde y el sol se ha puesto.” El Profeta ﷺ respondió: “¡Por Allâh! Yo tampoco la he realizado todavía.” Luego el Profeta ﷺ se dirigió a Buthan, hizo las abluciones y realizó la oración de la tarde después de que el sol se hubiera puesto, y después realizó la oración del atardecer. Se indignó tanto por este fallo que invocó la ira de Allâh contra sus enemigos y suplicó a Allâh que llenara sus casas y sus tumbas de fuego, porque lo distrajeron de observar la oración de la tarde. Ahmad y Shafi‘i narraron que los acontecimientos de aquella batalla le impidieron realizar las oraciones del mediodía, la tarde, el atardecer y la noche, pero las observó combinadas. Las distintas narraciones indican que la situación duró algunos días.
In the context of the events of the Trench Battle, the Messenger of Allâh (Peace be upon him) failed to observe some prayers in their right time. Jabir (May Allah be pleased with him) narrated: On the Day of Trench ‘Umar bin Al-Khattab (May Allah be pleased with him) came, cursing the disbelievers of Quraish and said: “O Allâh’s Messenger! I have not offered the afternoon prayer and the sun has set.” The Prophet (Peace be upon him) replied: "By Allâh! I, , have not offered the prayer yet.” The Prophet (Peace be upon him) then went to Buthan, performed ablution and observed the afternoon prayer after the sun had set and then offered the sunset prayer after it.” He was so indignant for this failure that he invoked Allâh’s wrath on his enemies and besought Allâh to fill their houses and graves with fire because they distracted him from observing the afternoon prayer. It was narrated by Ahmed and Shafa‘i that the events of that battle detained him from the noon, afternoon, evening and night prayers, but he observed them combined. The different narrations point to the fact that the situation lasted for a few days.
Debido a la trinchera que se interponía entre las dos partes, no hubo enfrentamiento directo, sino que se limitaron a actividades militares consistentes en el lanzamiento de flechas; en consecuencia, la lucha costó la vida a un pequeño número de combatientes: seis musulmanes y diez politeístas, uno o dos de ellos muertos a espada. Durante el combate, Sa‘d bin Mu‘adh fue alcanzado por una flecha que le perforó la arteria. Al percibir que su final se acercaba, invocó a Allâh diciendo: “¡Oh, Allâh!, Tú sabes que nada me es más querido que luchar por Tu causa contra aquellas gentes (los incrédulos) que desmintieron a Tu Mensajero ﷺ y lo expulsaron de su ciudad. ¡Oh, Allâh!, creo firmemente que Tú has decretado que luchemos contra ellos; por tanto, si todavía queda más combate con ellos, permíteme seguir vivo para luchar más contra ellos. Si la contienda ha cesado, te suplico que la vuelvas a encender para que yo exhale mi último aliento en ella”. Concluyó su súplica pidiendo a Allâh que no le permitiera morir hasta haberse vengado plenamente de los Banu Quraiza. En medio de estas difíciles circunstancias, las intrigas y maquinaciones contra los musulmanes estaban en plena actividad. El principal criminal de los Banu Nadir, Huyai, se dirigió a las viviendas de los Banu Quraiza para incitar a su jefe, Ka‘b bin Asad Al-Qurazi, quien había firmado un pacto con el Mensajero de Allâh ﷺ para acudir en su ayuda en tiempos de guerra. Ka‘b, al principio, resistió todas las tentaciones de Huyai, pero Huyai fue lo bastante astuto como para manipularlo, hablándole de los Quraish y sus notables en Al-Asyal, así como de los Ghatfan y sus jefes atrincherados en Uhud, todos unidos en un mismo propósito, decididos a exterminar a Muhammad ﷺ y a sus seguidores. Además, prometió quedarse en la fortaleza de Ka‘b, exponiéndose a cualquier peligro potencial, en caso de que los Quraish y los Ghatfan se retractaran. El malvado hombre continuó de esta manera hasta que finalmente logró ganarse a Ka‘b y persuadirlo para que rompiera su pacto con los musulmanes. Banu Quraiza comenzó entonces a lanzar operaciones bélicas contra los musulmanes, especialmente contra los puestos de guardia aislados que albergaban a las mujeres y los niños de los musulmanes. Según la narración de Ibn Ishaq, Safiyah (que Allah esté complacido con ella), hija de ‘Abdul Muttalib, se encontraba en un puesto de guardia con Hassan bin Thabit, así como con algunas mujeres y niños. Safiyah dijo: “Se vio a un judío merodeando cerca de nuestro lugar, que era vulnerable a cualquier ataque enemigo porque no había hombres para defenderlo. Informé a Hassan de que sospechaba de la presencia de aquel hombre cerca de nosotros. Podría sorprendernos ahora que el Mensajero de Allah ﷺ y los musulmanes están demasiado ocupados para acudir en nuestra ayuda. ¿Por qué no bajas y lo matas?”. Hassan respondió que no lo haría, así que tomé un palo de madera, bajé y golpeé al judío hasta matarlo. Regresé y le pedí a Hassan que lo despojara, pero de nuevo Hassan se negó a hacerlo. Este suceso tuvo un efecto de gran alcance y desalentó a los judíos de realizar más ataques, pensando que esos lugares estaban fortificados y protegidos por combatientes musulmanes. Sin embargo, siguieron proporcionando suministros a los idólatras como muestra de su apoyo contra los musulmanes. Al conocer estas malas noticias, el Mensajero ﷺ envió a cuatro destacados líderes musulmanes, Sa‘d bin Mu‘adh, Sa‘d bin ‘Ubada, ‘Abdullah bin Rawaha y Jawat bin Jubair, para investigar, pero advirtiéndoles que evitaran cualquier tipo de propagación del pánico entre los musulmanes y aconsejándoles que declararan públicamente que los rumores eran infundados en caso de que lo fueran. Desgraciadamente, los cuatro hombres descubrieron que la noticia era cierta y que los judíos anunciaban abiertamente que ya no existía ningún pacto de alianza con Muhammad ﷺ. Se informó al Mensajero de Allah ﷺ de esta situación, y los musulmanes comprendieron su posición crítica con el terrible peligro que ello implicaba. Su retaguardia estaba expuesta a los ataques de Banu Quraiza, y tenían un enorme ejército frente a ellos sin posibilidad de maniobrar, mientras sus mujeres y niños quedaban desprotegidos en medio. A este respecto, Allâh dice:
• «Y cuando los ojos se desorbitaron y los corazones llegaron a las gargantas, y albergabais dudas acerca de Allâh. Allí fueron puestos a prueba los creyentes y sacudidos con una fuerte sacudida.» [33:10, 11].
• “And when the eyes grew wild and the hearts reached to the throats, and you were harbouring doubts about Allâh. There, the believers were tried and shaken with a mighty shaking.” [33:10, 11].
Ahora que los musulmanes se encontraban encerrados dentro de la Trinchera, a la defensiva, los hipócritas los escarnecían por haberse dejado llevar por esperanzas engañosas de derrotar a Kisra, emperador de Persia, y a César, emperador de los romanos. Comenzaron a sembrar las semillas del derrotismo y fingieron retirarse para defender sus hogares, aunque estos no estaban en modo alguno expuestos al peligro. Aquí, Allah dice:
Now that the Muslims were shut in within the Trench on the defensive, the hypocrites taunted them with having indulged in delusive hopes of defeating Kisra, emperor of Persia, and Caesar, emperor of the Romans. They began to sow the seeds of defeatism, and pretended to withdraw for the defence of their homes, though these were in no way exposed to danger. Here, Allâh says:
• «Y cuando los hipócritas y aquellos en cuyos corazones hay una enfermedad (de dudas) dijeron: “¡Allah y Su Mensajero ﷺ no nos prometieron sino engaños!”. Y cuando un grupo de ellos dijo: “¡Oh gente de Yazrib (Al-Madinah), no hay lugar para ustedes (para resistir el ataque del enemigo), así que regresen!”. Y un grupo de ellos pidió permiso al Profeta ﷺ diciendo: “Verdaderamente, nuestras casas están desprotegidas (ante el enemigo)”. Y no lo estaban. Solo deseaban huir». [33:12, 13].
• “And when the hypocrites and those in whose hearts is a disease (of doubts) said, ‘Allâh and His Messenger (Peace be upon him) promised us nothing but delusions!’ And when a party of them said: ‘O people of Yathrib (Al-Madinah), there is no stand (possible) for you (against the enemy attack!) therefore go back!’ And a band of them asked for permission of the Prophet (Peace be upon him) saying: ‘Truly, our homes lie open (to the enemy).’ And they lay not open. They but wished to flee.” [33:12, 13].
El Mensajero de Allâh ﷺ se envolvió en su manto y comenzó a meditar sobre la perfidia de los Banu Quraiza. El espíritu de esperanza prevaleció sobre él y se puso en pie diciendo:
The Messenger of Allâh, (Peace be upon him) wrapped himself in his robe and began to meditate on the perfidy of Banu Quraiza. The spirit of hopefulness prevailed over him and he rose to his feet saying:
«Allâh es el Más Grande. Escuchad, musulmanes, las buenas nuevas de Allah de victoria y apoyo.» Luego comenzó a trazar planes decisivos con el objetivo de proteger a las mujeres y a los niños, y envió a algunos combatientes de regreso a Madinah para resguardarlos de cualquier ataque sorpresa del enemigo. El segundo paso fue tomar una medida que pudiera llevar a debilitar las filas de los confederados incrédulos. Tenía en mente llegar a una especie de reconciliación con los jefes de Ghatfán, con base en cederles un tercio de las cosechas de frutas de Madinah. Consultó a sus principales Compañeros, a saber, Sa‘d bin Mu‘âdh y Sa‘d bin ‘Ubâdah, cuya respuesta fue la siguiente:
• “Allâh is Great. Hearken you Muslims, to Allâh’s good tidings of victory and support.” He then started to lay decisive plans aiming at protecting the women and children, and sent some fighters back to Madinah to guard them against any surprise assault by the enemy. The second step was to take action that could lead to undermining the ranks of the disbelieving confederates. There, he had in mind to conclude a sort of reconciliation with the chiefs of Ghatfan on the basis of donating them a third of Madinah’s fruit crops. He sought the advice of his chief Companions, namely, Sa‘d bin Mu‘adh and Sa‘d bin ‘Ubadah, whose reply went as follows:
«¡Oh Mensajero de Allah! Si es un mandato de Allah, debemos obedecer; pero si es un nuevo camino que quieres seguir solo para proporcionarnos seguridad, no lo necesitamos. Conocimos a esa gente en el politeísmo y la idolatría, y podemos afirmar con seguridad que no necesitan el fruto de nuestros huertos, sino que quieren exterminarnos por completo. Ahora que Allah nos ha honrado con el Islam, creo que la mejor solución en esta situación es pasarlos a cuchillo.» Entonces el Profeta ﷺ corrigió su creencia diciendo: «Mi nueva política se está forjando para proporcionar vuestra seguridad, después de que todos los árabes se hayan unido para aniquilaros (a los musulmanes).».
“O Messenger of Allâh! If it is Allâh’s injunction, then we have to obey, but if it is a new course you want to follow just to provide security for us then we don’t need it. We experienced those people in polytheism and idolatry and we can safely say that they don’t need the fruit of our orchards, they rather need to exterminate us completely. Now that Allâh has honoured us with Islam, I believe the best recourse in this situation is to put them to the sword.” Thereupon the Prophet (Peace be upon him) corrected their Belief saying: “My new policy is being forged to provide your security after all the Arabs have united to annihilate you (Muslims).”.
Alá, el Glorioso, el Exaltado, sea alabado, creó algo que llevó a la discordia entre los enemigos del Islam y, posteriormente, a su completa derrota. Un hombre de la tribu de Ghatfán llamado Nu‘aim bin Mas‘ud pidió ser admitido en la audiencia del Profeta ﷺ. Declaró que había abrazado el Islam en secreto y pidió al Profeta ﷺ que le ordenara hacer cualquier cosa que pudiera beneficiar a los musulmanes. El Profeta ﷺ le pidió que hiciera cualquier cosa que pudiera ayudar a los musulmanes en la angustiosa situación presente y que empleara cualquier estratagema que resultara útil. El hombre, yendo y viniendo entre los judíos, los quraix y los Ghatfán, logró incitar a cada bando a traicionar al otro. Fue a ver a los jefes de Banu Quraiza y les susurró al oído que no confiaran en los quraix ni luchasen junto a ellos a menos que estos les entregaran rehenes. Trató de respaldar su consejo afirmando que los quraix los abandonarían si percibían que la victoria sobre Muhámmad ﷺ era lejana, y que entonces los musulmanes se vengarían terriblemente de ellos. Nu‘aim se dirigió después al campamento de los quraix y logró emplear una estratagema similar en su resultado final, aunque distinta en su contenido. Afirmó que sentía que los judíos lamentaban haber roto su pacto con Muhámmad ﷺ y sus seguidores. Les dijo que los judíos mantenían una correspondencia regular con los musulmanes, en el sentido de que se enviarían rehenes quraixíes al campamento de los musulmanes, y que a cambio los judíos les pagarían la plena lealtad, tal como ya se había acordado. Nu‘aim exhortó entonces a los quraix a no enviar rehenes a los judíos. En una tercera misión, hizo lo mismo con la gente de Ghatfán.
INVASIÓN DE BANU QURAIZA:
INVADING BANU QURAIZA:
El arcángel Gabriel (la paz sea con él) visitó al Mensajero de Allāh (la paz sea con él) el mismo día en que regresó a Medina tras la batalla anterior, mientras se lavaba en la casa de Umm Salama, y le pidió que desenvainara su espada y se dirigiera a la morada de los sediciosos Banu Quraiza para combatirlos. Gabriel le hizo saber que él, junto con una comitiva de ángeles, iría delante para sacudir sus fortalezas e infundir temor en sus corazones.
Archangel Gabriel (Peace be upon him) on the very day the Messenger of Allâh (Peace be upon him) came back to Madinah after the previous battle, and while he was washing in Umm Salama’s house, visited him asking that he should unsheathe his sword and head for the habitation of the seditious Banu Quraiza and fight them. Gabriel noted that he with a procession of angels would go ahead to shake their forts and cast fear in their hearts.
El Mensajero de Allâh ﷺ, de inmediato, ordenó llamar al muecín y anunciar la reanudación de las hostilidades contra los Banu Quraiza; designó a Ibn Umm Maktum como gobernador de Madinah y confió el estandarte de la guerra a ‘Ali bin Abi Talib, quien marchó hacia el objetivo señalado y se acercó lo suficiente como para oír a los judíos insultar al Mensajero de Allâh ﷺ. Por su parte, el Profeta ﷺ partió al frente de tres mil soldados de infantería y treinta jinetes de los Ansar (Auxiliares) y los Muhayirin (Emigrantes). En el camino hacia el enemigo llegó la hora de la oración de la tarde. Algunos musulmanes se negaron a realizarla hasta haber derrotado al enemigo, mientras que otros la ofrecieron en su tiempo debido, como de costumbre. El Profeta ﷺ no objetó ni una cosa ni la otra. Cuando llegaron a las viviendas de los Banu Quraiza, sitiaron estrechamente sus fortalezas. Al ver la terrible situación en que se encontraban, el jefe de los judíos, Ka‘b bin Asad, les ofreció tres alternativas: abrazar el Islam, con lo cual sus vidas, bienes, mujeres e hijos quedarían completamente a salvo, recordándoles que tal conducta no sería incompatible con lo que habían leído en sus libros acerca de la veracidad de la profecía de Muhammad ﷺ; matar a sus hijos y mujeres y luego desafiar al Profeta ﷺ y a sus seguidores a combatir a muerte, para exterminar a los musulmanes o ser exterminados; o, como tercera posibilidad, sorprender a Muhammad ﷺ y a su pueblo en sábado, un día que ambas partes entendían como de no combate.
The Messenger of Allâh (Peace be upon him) , immediately summoned the prayer caller and ordered him to announce fresh hostilities against Banu Quraiza, institued Ibn Umm Maktum as a ruler of Madinah, and entrusted the banner of war to ‘Ali bin Abi Talib who marched towards the appointed target and came close enough to hear the Jews abusing the Messenger of Allâh (Peace be upon him) , who on his part set out at the head of three thousand infantry men and thirty horsemen of Ansar (Helpers) and Muhajireen (Emigrants). On their way to encounter the enemy, the afternoon prayer was due. Some Muslims refused to observe it until they had defeated the enemy, while others offered it in its proper time, as usual. The Prophet (Peace be upon him) objected to neither. When they reached the habitations of Banu Quraiza, they laid tight siege to their forts. Seeing this terrible situation they were in, the chief of the Jews Ka‘b bin Asad offered them three alternatives: to embrace Islam, and consequently their life, wealth, women and children would be in full security, and reminded them that such behaviour would not be incongruous with what they had read in their books about the veracity of Muhammad’s Prophethood; to kill their children and women and then challenge the Prophet (Peace be upon him) and his followers to the sword to either exterminate the Muslims or be exterminated, or as a third possibility to take Muhammad (Peace be upon him) and his people by surprise on Saturday — a day mutually understood to witness no fighting.
ACTIVIDADES MILITARES (CONTINUACIÓN):
MILITARY ACTIVITIES CONTINUED:
Salam bin Abi Al-Huqaiq (Abu Rafi‘) era un criminal judío terrible, que había reunido a las tropas de los Confederados y les había proporcionado mucha riqueza y suministros, por un lado, y solía calumniar al Profeta ﷺ, por otro. Cuando los musulmanes habían resuelto su asunto con Banu Quraiza, la tribu de Al-Jazray, rival de Al-Aws, pidió permiso al Profeta ﷺ para matar a aquel criminal con el fin de merecer una virtud igual a la de Al-Aws, que había matado a otro criminal judío, Ka‘b bin Al-Ashraf. El Profeta ﷺ les dio su permiso, con la condición de que no se matara a mujeres ni a niños.
Salam bin Abi Al-Huqaiq (Abu Rafi‘) was a terrible Jew criminal, who had mustered the troops of the Confederates and provided them with a lot of wealth and supplies, on the one hand, and used to malign the Prophet (Peace be upon him), on the other. When the Muslims had settled their affair with Banu Quraiza; Al-Khazraj tribe, a rival of Al-Aws, asked for the Prophet’s permission to kill that criminal in order to merit a virtue equal to that of Al-Aws who had killed another criminal of the Jews, Ka‘b bin Al-Ashraf. The Prophet (Peace be upon him) gave them his permission provided that no women or children be killed.
Un grupo de cinco personas encabezado por ‘Abdullah bin ‘Ateeq se dirigió a Khaibar, donde se encontraba la fortaleza de ‘Abu Rafi‘. Cuando se acercaron al lugar, ‘Abdullah aconsejó a sus hombres que se quedaran un poco atrás, mientras él se adelantaba disfrazado con su manto, como si hubiera ido a aliviarse. Cuando la gente de la fortaleza entró, el portero le llamó para que entrara, pensando que era uno de ellos. ‘Abdullah entró y se ocultó en el interior. Luego comenzó a descorrer los cerrojos de las puertas que conducían a la habitación de Salam. Allí reinaba una oscuridad total, pero logró dar muerte a Salam con la espada y luego salir sano y salvo. De camino de regreso, se le rompió una pierna, así que se la envolvió con una venda y se escondió en un lugar secreto hasta la mañana, cuando alguien se subió a la muralla y anunció oficialmente la muerte de Salam bin Abi Al-Huqaiq. Al oír la buena noticia, partió y fue a ver al Profeta ﷺ, quien escuchó toda la historia y luego pidió a ‘Abdullah que estirara la pierna, la cual frotó, y la fractura sanó en el acto.
A group of five people with ‘Abdullah bin ‘Ateeq at their head, headed for Khaibar where ‘Abu Rafi‘’s fort was situated. When they approached the place, ‘Abdullah advised his men to stay a little behind, while he went ahead disguised himself in his cloak as if he had been relieving himself. When the people of the fort went in, the gate-keeper called him to enter thinking he was one of them. ‘Abdullah went in and lurked inside. He then began to unbolt the doors leading to Salam’s room. There it was absolutely dark but he managed to put him to the sword, and then leave in safety. On his way back, his leg broke so he wrapped it up in a band, and hid in a secret place until morning when someone stood on the wall and announced the death of Salam bin Abi Al-Huqaiq officially. On hearing the glad news he left and went to see the Prophet (Peace be upon him), who listened to the whole story, and then asked ‘Abdullah to stretch his leg, which he wiped and the fracture healed on the spot.
INVASIÓN DE BANI LIHYAN:
BANI LIHYAN INVASION:
Los Banu Lihyan habían actuado traicioneramente contra diez de los Compañeros del Profeta y los habían hecho ahorcar. Como su asentamiento se encontraba en el corazón del Hiyaz, en las proximidades de La Meca, y debido a la profunda enemistad por venganza de sangre entre los musulmanes, por un lado, y los Quraish y los árabes, por el otro, el Profeta ﷺ consideró imprudente adentrarse y acercarse al mayor enemigo, los Quraish. Sin embargo, cuando el poder de los confederados aliados se derrumbó y comenzaron a aflojar y a resignarse al desfavorable equilibrio de poder del momento, mensajero de Allah ﷺ aprovechó esta rara oportunidad y decidió que había llegado el momento de vengarse de los Banu Lihyan. Partió en Rabi' al-Awwal o Yumada al-Ula del año seis de la Hégira, al frente de doscientos combatientes musulmanes, y fingió dirigirse a Siria, para cambiar pronto de rumbo hacia Batn Gharran, escenario de la tragedia de sus Compañeros, e invocó la misericordia de Allah sobre ellos. La noticia de su marcha llegó a los Banu Lihyan, que de inmediato huyeron a las cumbres de las montañas cercanas y así permanecieron fuera de su alcance. De regreso, el Profeta ﷺ despachó a un grupo de diez jinetes a un lugar llamado Kura' al-Ghamim, cerca del asentamiento de los Quraish, con el fin de confirmar indirectamente su creciente poderío militar. Todas estas escaramuzas duraron catorce días, tras los cuales regresó a casa.
Bani Lihyan had acted treacherously towards ten of the Prophet’s Companions and had them hanged. Their habitation being situated deep in the heart of Hijaz on the borders of Makkah, and due to deep-seated blood-revenge between the Muslims on the one hand, and Quraish and the Arabians on the other, the Prophet (Peace be upon him) deemed it unwise to penetrate deep and come close to the greatest enemy, Quraish. However, when the power of the allied Confederates collapsed and they began to slacken and resign to the current unfavourable balance of power, the Messenger of Allâh (Peace be upon him) seized this rare opportunity and decided that it was time to take revenge on Bani Lihyan. He set out in Rabi‘ Al-Awwal or Jumada Al-Ula in the year six Hijri at the head of two hundred Muslim fighters and made a feint of heading for Syria, then soon changed route towards Batn Gharran, the scene of his Companions’ tragedy, and invoked Allâh’s mercy on them. News of his march reached Bani Lihyan, who immediately fled to the mountain tops nearby and thus remained out of his reach. On his way back, the Prophet (Peace be upon him) despatched a group of ten horsemen to a place called Kura‘ Al-Ghamim, in the vicinity of the habitation of Quraish in order to indirectly confirm his growing military power. All these skirmishes took fourteen days, after which he left back for home.
EXPEDICIONES Y DELEGACIONES (CONTINUACIÓN):
EXPEDITIONS AND DELAGATIONS CONTINUED:
1. Un pelotón dirigido por ‘Ukasha bin Al-Mihsan fue enviado a un lugar llamado Al-Ghamir, habitado por Bani Asad, en el sexto año de la Hégira. El enemigo huyó de inmediato, dejando atrás doscientos camellos, que fueron llevados a Madinah.
1. A platoon led by ‘Ukasha bin Al-Mihsan was despatched to a place called Al-Ghamir inhabited by Bani Asad in the year six Hijri. The enemy immediately fled leaving behind them two hundred camels which were taken to Madinah.
1. Un pelotón dirigido por Muhammad bin Maslamah partió hacia el asentamiento de los Banu Tha‘labah en Dhil Qassa. Pero cien hombres del enemigo les tendieron una emboscada y mataron a todos excepto a Muhammad bin Maslamah, quien logró escapar, aunque gravemente herido.
1. A platoon led by Muhammad bin Maslamah set out towards the habitation of Bani Tha‘labah in Dhil Qassa. But a hundred men of the enemies ambushed and killed all of them except Muhammad bin Maslamah who managed to escape but badly wounded.
2. Como represalia contra los Bani Tha‘labah, Abu ‘Ubaidah bin Al-Jarrah, al frente de cuarenta hombres, fue enviado a Dhil Qassa. Caminaron esa noche y sorprendieron al enemigo por la mañana. Una vez más, huyeron a las montañas, excepto uno que resultó herido y que más tarde abrazó el Islam. En aquella ocasión, les correspondió un gran botín.
2. In retaliation against Bani Tha‘labah, Abu ‘Ubaidah bin Al-Jarrah, at the head of forty men, was despatched to Dhil Qassa. They walked that night and took the enemy by surprise in the morning. Again, they fled to the mountains except one who was injured, and later embraced Islam. A lot of booty fell to their lot in that particular incident.
3. Un pelotón, bajo el liderazgo de Zaid bin Haritha, fue enviado a Al-Jumum, el asentamiento de Bani Saleem, en el mismo año. Una mujer de Bani Muzaina les mostró el camino hasta el campamento del enemigo. Allí los musulmanes tomaron algunos cautivos y obtuvieron mucho botín. Más adelante, el Mensajero de Allâh ﷺ concedió a la mujer su libertad y la casó con uno de sus seguidores.
3. A platoon, under the leadership of Zaid bin Haritha, was sent to Al-Jumum, the habitation of Bani Saleem, in the same year. A woman from Bani Muzaina showed them the way to the enemy’s camp. There the Muslims took some captives and gained a lot of booty. Later on, the Messenger of Allâh (Peace be upon him) granted the woman her freedom and married her to one of his followers.
4. Zaid bin Haritha, en Yumada Al-Ula del año 6 de la Hégira, al frente de ciento setenta jinetes, partió hacia un lugar llamado Al-‘Ais, interceptó una caravana de los quraish dirigida por Abul-‘As, pariente del Profeta ﷺ, y se apoderó de sus camellos. Abul-‘As escapó y se refugió en la casa de Zainab (su esposa e hija del Profeta ﷺ). Le suplicó que pidiera al Profeta ﷺ la restitución de su riqueza. El Profeta ﷺ recomendó a la gente, pero sin coacción, que así lo hiciera. Inmediatamente devolvieron a aquel hombre toda su riqueza. Él regresó a La Meca, entregó los depósitos a quienes tenían derecho a ellos, abrazó el Islam y emigró a Medina, donde el Profeta ﷺ lo reunió con su esposa Zainab, tras tres años y medio desde su primer contrato matrimonial. El versículo relativo a la prohibición del matrimonio entre mujeres musulmanas e incrédulos aún no había sido revelado en aquel momento.