4.5 El Juramento de Lealtad (bai'ah) de Al-'Aqabah
4.5 The Pledge (bai’ah) Of Al-’aqabah
Luego Mus'ab regresó a La Meca. Algunos de los musulmanes de los Ansar salieron en peregrinación con su gente, los politeístas, que también hacían la peregrinación. Hicieron un pacto con el Mensajero de Allah ﷺ en al-'Aqabah, en los días medios del tashreeq (cuatro días, a partir del 10 de Dhul-Hiyya).
Then Mus’ab returned to Makkah. Some of the Muslims of the Ansar went out for hajj with their people, the Mushriks, who were making the pilgrimage. They made a pledge with the Messenger at al-’Aqabah in the middle days of tashreeq (4 days, starting from 10th Dhil-Hijjah).
Vinieron ante el Profeta ﷺ y él ﷺ los recibió; eran 73 hombres y 2 mujeres. Solo estaba con él su tío.
They came to the Prophet and he met them, and they consisted of 73 men and 2 women. He had only his uncle with him. As’ad b.
Zurarah dijo: «Al-'Abbas, el tío del Mensajero ﷺ, fue el primero en hablar. Dijo: “¡Oh, gente de Khazraj! Habéis llamado a Muhammad ﷺ a aquello a lo que lo habéis invitado. Muhammad ﷺ es el más digno de su clan. ¡Por Allah! Quienes entre nosotros creyeron en él, así como quienes no creyeron, lo protegieron por su linaje y honor. Muhammad ﷺ ha rechazado a todas las gentes en favor de vosotros. Si sois un pueblo de poder, paciencia y experiencia en la guerra, y estáis dispuestos a enfrentar solos la enemistad de todos los árabes, que os combatirán unidos, entonces decidid lo que queréis y llevadlo a cabo, y no os dispersaréis sino después de haber acordado públicamente y por unanimidad, pues en verdad, la mejor palabra es la palabra sincera.” Ellos dijeron: “Hemos oído lo que has dicho, pero habla, ¡oh Rasool de Allah!, y elige para ti y para tu Señor lo que desees.” El Mensajero ﷺ habló, recitó el Corán, invitó a las gentes a Allah y las animó a abrazar el Islam. En cuanto a su Señor, estipuló que lo adoraran y no asociaran nada con Él. Luego dijo: “Os pido vuestra lealtad, con la condición de que me protejáis como protegeríais a vuestras mujeres y vuestros hijos.”» [Ibn Hisham]. As'ad b.
Zurarah said; “‘Al-’Abbas, the uncle of the Messenger , was the first one to speak. He said; ‘O people of Khazraj. You have called Muhammad to that which you have invited him. Muhammad is the most dignified of people from his clan. By Allah! Those amongst us who believed in him, as well as those who did not, protected him because of lineage and honour. Muhammad has rejected all the people in favour of you. If you are a people of power, patience, experience in war and ready to face alone the enmity of all the arabs, who will fight you united; then decide what you want and carry it out, and do not disperse except after you agreed publicly and unanimously, for verily, the best speech is the speech that is honest.’ They said; ‘We have heard what you have said, but speak O Rasool of Allah and choose for yourself and your Lord what you like.’ The Messenger spoke, he recited the Qur’an and invited the people to Allah and encouraged them to embrace Islam. As regards his Lord, he stipulated that they worship Him and associate none with Him. Then he said; ‘I invite your allegiance, on the basis that you protect me as you would protect your women and children.’” [Ibn Hisham]. As’ad b.
Zurarah Al-Bara’ b. continúa narrando: “Ma’rur tomó su mano para dar el juramento y dijo: ‘Sí, por Aquel que te envió como Profeta con la verdad, te protegeremos como protegemos a nuestras mujeres y a nuestros hijos. Así te damos nuestra lealtad, oh Rasool de Allah. Por Allah, somos hombres de guerra y gente de armas, que hemos heredado de líder en líder.’ Mientras Al-Bara’ hablaba, Abul-Haythami Ibnul-Tayhan lo interrumpió y dijo: ‘Oh Rasool de Allah, tenemos lazos con otros hombres (se refería a los judíos), y si los cortamos, quizás cuando lo hayamos hecho y Allah te haya concedido la victoria, regresarás con tu pueblo y nos dejarás?’ El Rasool de Allah ﷺ sonrió y dijo: ‘No, la sangre es sangre, y la sangre solo se paga con sangre. Yo soy de los vuestros y vosotros sois de los míos. Lucharé contra quienes vosotros luchéis y haré la paz con quienes vosotros hagáis la paz.’” [Sira de Ibn Hisham] As’ad b. Zurarah continuó narrando: “Entonces dijeron: ‘Le dimos juramento de que estaríamos dispuestos a cualquier pérdida de nuestra riqueza o a la matanza de nuestros nobles.’ Luego al-Bara dijo: ‘Extiende tu mano, oh Rasool de Allah.’ Entonces los setenta colocaron sus manos sobre la mano del Profeta ﷺ y le prestaron el juramento de lealtad (bai’ah). Cuando la gente hubo prestado el bai’ah y terminado, Shaytan gritó desde al-’Aqabah con la voz más lejana que pudo oírse: ‘¡Oh gente de al-Akhashib (es decir, los Quraysh), ¿querríais que Mohammed y los sabeos (que se apartaron de su religión) se reúnan para luchar contra vosotros?’ El Mensajero de Allah ﷺ dijo: ‘Traedme doce líderes para que se encarguen de los asuntos de su pueblo, como los Hawariyyoon (discípulos) de ‘Isa b. Maryam. Y yo soy responsable de mi pueblo.’ Presentaron los nuqabaa (jefes de ambas tribus). Así se llevó a cabo el bai’ah en esta atmósfera de imán puro, hasta el punto de que al-’Abbas b. ‘Ubadah dijo al Mensajero ﷺ: ‘¡Por Aquel que te envió con la verdad! Si así lo deseas, mañana atacaremos a la gente de Mina con nuestras espadas.’” “No nos han ordenado hacer esto, así que regresad a vuestros camellos de montar.” [Sirah Ibn Hisham] La temporada del hajj llegó a su fin, y la gente abandonó La Meca, que se había enfurecido cuando llegaron las noticias sobre el bai’ah. Ibn Sa’d relató en su “at-Tabaqaat”, por la autoridad de ‘Urwah, quien narró de ‘Aishah, que dijeron: “Cuando las setenta personas partieron de Rasool Allah ﷺ, él sintió que Allah (SWT) le había concedido una protección, y un pueblo de guerra, preparación y apoyo. Sin embargo, la prueba aumentó para los musulmanes. Entonces los compañeros del Rasool de Allah ﷺ se quejaron de ello, y él ﷺ les dio permiso para emigrar. Luego el Mensajero ﷺ les informó que se le había revelado la tierra a la que emigrarían; esta era Yathrib (Madinah), y quien quisiera partir que fuera allá. Él ﷺ dijo: ‘Vi en mi sueño que emigraba de La Meca a una tierra de palmeras. Mi mente se dirigió a al-Yamamah o Hajar, pero resultó ser la ciudad de Yathrib’”. [Narrado por al-Bujari y Muslim] En efecto, los intentos de obtener el nusrah de las tribus, y el primer y segundo bai’ah, indican todos que el Mensajero ﷺ quería una entidad que tuviera poder y protección para sostener esta religión. El asunto no se limitaba solo a transmitir la da’wah y soportar el daño. Llegaba hasta el punto de que debía existir un poder mediante el cual los musulmanes pudieran defenderse. Más aún, se extendía mucho más allá, hasta el punto de establecer el núcleo que sería la piedra angular y el principal sostén para instaurar el Estado islámico y la aplicación del Islam en la sociedad, que llevaría el mensaje universal a la humanidad y junto con él la fuerza que protegería el Islam y eliminaría de su camino todos los obstáculos materiales que se interponen en su propagación. La Hégira tuvo lugar e implicó el abandono de la riqueza, la patria, el cónyuge y la familia. La Hégira a Madinah fue completamente diferente a la Hégira a Abisinia.
La Hiyrah a Abisinia fue la emigración de individuos que huían por su religión y por temor a ser torturados. Allah hizo de la Hiyrah un refugio para los musulmanes que habían sido oprimidos en La Meca, para que pudieran cambiar sus circunstancias y no quedar bajo el martillo (de la opresión); más bien, para que sus almas encontraran descanso y se prepararan para volver a llevar la da’wah de manera firme y activa. No formó parte de los pasos del método en que los muhayiroon trabajarían para llevar la da’wah desde el extranjero, y mediante la cooperación con los regímenes de las tierras a las que emigraron, con el fin de derrocar al régimen de su tierra de origen.
The Hijrah to Abysinnia was emigration of individuals fleeing for their deen and for the fear of being tortured. Allah made the Hijrah an escape for the Muslims who had been oppressed in Makkah, so that they may change their circumstances and not be under the hammer (of oppression); rather their souls may take rest and prepare to again carry the da’wah in a strong and active manner. It did not form one of the steps of the method where the muhajiroon would work to carry the da’wah from abroad, and through cooperation with the regimes to whose lands they emigrated to, so as to overthrow the regime in their land of origin.