Comercio Exterior
25 Foreign Trade
Desde que las transacciones comerciales pasaron del trueque de mercancías al uso del dinero como medio de intercambio, los negocios entre individuos prosperaron y crecieron. El trabajo se volvió más especializado, tanto a nivel individual como nacional e internacional. Esto marcó el fin de una época en la que el individuo vivía por sí mismo. También marcó el fin de la época en la que las generaciones de cada nación o pueblo vivían aisladas de otras naciones y pueblos, de modo que el comercio interior y exterior se ha convertido en una necesidad de la vida en todo el mundo.
Since trade transactions moved from the bartering of commodities to using money as a medium of exchange, business between individuals flourished and grew.Work became more specialised at an individual level, at a national level as well as internationally. This marked the end of an era when the individual used to live by himself. It also marked the end of the era when generations in each nation or people lived within a nation in isolation from other nations and peoples, and domestic and foreign trade have therefore become one of life’s necessities world-wide.
Existe una diferencia entre el comercio interno y el externo. El comercio interno representa las transacciones comerciales que llevan a cabo individuos pertenecientes a una misma nación. Este tipo de transacciones debe seguir las normas comerciales mencionadas por los juristas. No requiere ninguna iniciativa por parte del Estado, ni tampoco una supervisión directa, sino una supervisión general cuyo objetivo es imponer a la gente las normas comerciales del Islam y castigar a quienes las infrinjan, al igual que en cualquier otra transacción, como la contratación, el matrimonio, etc. El comercio exterior refleja las transacciones comerciales que se llevan a cabo entre pueblos y naciones, no entre individuos de un mismo Estado, ya sea entre dos Estados o entre dos individuos que pertenecen cada uno a Estados diferentes y en las que cada uno compra mercancías con el fin de trasladarlas a su propio país. Todas estas transacciones forman parte de las normas que rigen la relación de un país con otro.
There is a difference between domestic and foreign trade. Domestic trade represents the trade transactions which are undertaken by individuals belonging to a particular nation. This type of transaction should follow the rules of trade mentioned by the jurists. It does not require any initiation from the State, nor does it require direct supervision, but rather a general supervision aimed at enjoining the trade rules of Islam upon people and punishing those who violate these rules, just like any other transaction, such as hiring, marriage etc. Foreign trade reflects the trade transactions undertaken between peoples and nations, not between individuals of the same State, whether this was between two states or between two individuals who each belong to different states and where each is buying commodities with the aim of transferring them to his own country. All such transactions form part of the rules governing the relationship of one country with another.
Por lo tanto, el Estado aplicaría sanciones a la exportación de ciertos bienes nacionales y permitiría otros, y además otorgaría licencias a todos los comerciantes, ya sean beligerantes o bajo pacto. Así pues, el Estado controla todos los aspectos del comercio y la admisión de todos los comerciantes extranjeros. En cuanto a sus ciudadanos, bastaría con supervisar su comercio exterior de la misma manera que lo haría con su comercio interior, pues las normas que rigen sus acciones se incluyen dentro de las de las relaciones internas.
Therefore, the State would undertake export sanctions on certain domestic goods and allow others, and would also licence all traders whether belligerent or under covenant. So, the State controls all aspects of trade and the issue of all foreign traders. As for her citizens, it would be sufficient to supervise them in their foreign trading just like she would do in their domestic trading, for the rules governing their actions fall under those of the domestic relations.
El comercio exterior entre los estados solía llevarse a cabo a través de comerciantes individuales. Un comerciante viajaba a otro país, compraba una mercancía y la transfería a su país, o podía llevar una mercancía a otro país para venderla y traer de vuelta el dinero u otra mercancía a su país. En todos estos casos, es el Estado quien organiza los aspectos de este comercio y lo supervisa directamente. El Estado tendría centros de control en las fronteras, a los que los juristas denominan Masalih. El Jalifa debe tener estos centros de control (Masalih) en todas las rutas que den acceso a países no musulmanes. Las personas que atienden estos centros revisarían a todos los comerciantes. Por lo tanto, los centros controlarían directamente las importaciones y exportaciones, es decir, controlarían a todos los comerciantes, compradores y vendedores por igual. Estos centros de control en las fronteras organizan el comercio, es decir, controlan directamente los movimientos de los comerciantes y las monedas que se introducen en el Estado o se sacan a través de sus fronteras.
Foreign trade between states used to be conducted through individual traders. A trader would travel to another country, buy a commodity and transfer it back to his country, or He might take a commodity to another country to sell it and bring the money or another commodity back to his country. In all such cases, it is the State who would organise the aspects of this trade and directly monitor it. She would have control centres at the frontiers, these centres are referred to by the jurists as Masalih. The Khalifah should have these control centres (Masalih) on all the routes which give access to non-Muslim countries. People manning these centres would check all the traders. The centres would therefore directly control the imports and exports i.e. control all the traders, buyers and sellers alike. These control centres at the frontiers organise trade i.e. control directly the movements of traders and the currencies being brought into the State or taken out via her frontiers.
Dado que las normas de la Shari'ah se definen como el discurso del Legislador relacionado con las acciones de los seres humanos, las normas de la Shari'ah relativas al comercio exterior han sido reveladas con respecto a los individuos, y las normas de la Shari'ah sobre la riqueza se relacionan con la riqueza en cuanto concierne a sus propietarios individuales. Por lo tanto, las normas del comercio se vinculan con los comerciantes y no con el tipo de riqueza. En consecuencia, las normas relativas al comercio exterior son, en realidad, normas relacionadas con los individuos desde el punto de vista de la Shar'a en lo que les concierne a ellos y a su riqueza, es decir, en lo que respecta a la norma de Allah (SWT) sobre ellos y a la norma de Allah (SWT) sobre la riqueza que poseen.
Since the Shari’ah rules are defined as being the speech of the Lawgiver related to the actions of the humans, the Shari’ah rules related to foreign trade have been revealed with regard to individuals, and the Shari’ah rules on wealth are related to wealth as far as its individual owners are concerned. Therefore, the rules of trade are connected to the traders not to the type of wealth. Accordingly, the rules related to foreign trade are in fact rules related to individuals from a Shar’a viewpoint concerning them and their wealth i.e. concerning the rule of Allah (swt) on them and the rule of Allah (swt) on the wealth they own.
Por lo tanto, las normas de la Shari'a relativas al comercio exterior no se relacionan con el material comerciado ni con su lugar de origen, sino con el comerciante, pues las normas relativas a la riqueza siguen al dueño de la riqueza; en consecuencia, se aplican a ambos. Por tanto, cualquier norma que se refiera al propietario se aplicaría automáticamente a la riqueza que posee. Esto contrasta con el sistema capitalista, donde las normas del comercio exterior se refieren a la riqueza y no al propietario, de modo que es el lugar de origen de la riqueza lo que importa, y no el propio comerciante.
Therefore, the Shar’a rules concerning foreign trade are not related to the traded material nor to its place of origin, but to the trader, because the rules concerning wealth follow the owner of wealth, accordingly they apply to both. Therefore, any rule which relates to the owner would automatically relate to the wealth He owns. This would be in contrast to the capitalist system, where the rules of foreign trade pertain to the wealth and not to the owner, so, it is the place of origin of the wealth that matters rather than the trader himself.
Esta es la diferencia entre la perspectiva capitalista y la perspectiva islámica. Dado que el sistema capitalista considera la riqueza según su lugar de origen, emite un veredicto sobre el origen. El Islam, en cambio, considera al propietario de la riqueza, es decir, al comerciante, independientemente del origen de la riqueza. El capitalismo considera la riqueza, mientras que el Islam considera al individuo. Es cierto que la riqueza con la que alguien comercia tendría un efecto al juzgar si el comercio está permitido o prohibido, pero esto está relacionado con la descripción de la riqueza, en cuanto a si es perjudicial o beneficiosa, y no con el origen de la riqueza. Por lo tanto, la norma está relacionada con los individuos que poseen el comercio o el negocio, es decir, el comerciante, y no con el comercio en sí. Los comerciantes que entran o salen del Estado Islámico son de tres tipos: son ciudadanos del Estado, ya sean musulmanes o dhimmíes, o bien personas bajo tratado o beligerantes (es decir, harbíes).
This is the difference between the capitalist viewpoint and the Islamic viewpoint. Since the capitalist system considers the wealth according to its place of origin, it gives a verdict on the origin. Islam, considers the owner of the wealth i.e. the trader, regardless of the origin of the wealth. Capitalism considers the wealth, whereas Islam considers the individual. It is true that the wealth with which one trades would have an effect when judging whether the trade is permitted or forbidden, but this is connected to the description of the wealth, insofar as to whether it is harmful or beneficial, not regarding the origin of the wealth. Therefore, the rule is connected to the individuals who own the trade or the business i.e. the trader, and not the trade. The traders who enter or leave the Islamic State are of three types. They are either citizens of the State, whether Muslims or Dhimmies, those under treaty or belligerent (i.e. Harbi).
En cuanto a los comerciantes que son ciudadanos del Estado Islámico, se les prohibiría exportar a los países beligerantes cualquier mercancía que pueda asistir o ayudar al esfuerzo bélico del enemigo, como las armas. En otras palabras, se les prohibiría exportar cualquier material estratégico, que se utiliza efectivamente en la guerra, desde el Estado Islámico, pues esto significaría abastecer a los enemigos y ayudarlos en su lucha contra los musulmanes. Esto se consideraría una cooperación en el pecado, porque sería una cooperación con el beligerante contra los musulmanes. Allah (SWT) dice:
As for the traders who are citizens of the Islamic State, they would be forbidden from exporting to the belligerent countries any commodity which may assist or aid the enemy’s war effort, such as weapons. In other words, they would be forbidden from exporting any strategic materials, which are effectively used in war, from the Islamic State, for this would mean supplying the enemies and helping them in their fight against the Muslims. This would be considered a co-operation on sin, because it would be a co-operation with the belligerent against the Muslims. Allah (swt) says:
"Y no cooperéis en el pecado" [Al-Ma’idah: 2]
“And do not cooperate in sin” [Al-Ma’idah: 2]
Por lo tanto, ninguna persona, ya sea musulmana o dhimmi, tendría permitido exportar tales mercancías desde el Estado Islámico cuando la exportación de dichas mercancías ayudara a los incrédulos belicosos en su guerra contra los musulmanes. Sin embargo, si no les ayuda contra los musulmanes, la exportación hacia ellos estaría permitida. En cuanto a la exportación de otras mercancías, como la ropa y los alimentos o cualquier otra mercancía similar, esta está permitida, porque el Mensajero de Allah ﷺ ordenó a Thamama que suministrara provisiones a los habitantes de La Meca mientras eran enemigos belicosos suyos, y porque ayudar a los enemigos en su esfuerzo bélico no se aplicaba en tales casos. Además, los comerciantes musulmanes solían viajar a los países belicosos para comerciar con ellos en tiempos de los Compañeros, en su presencia y con su pleno conocimiento. Los Compañeros no objetaron ni condenaron tales acciones, a pesar de que no se les habría podido pedir que guardaran silencio ante una acción así si hubiera sido ilícita. Por tanto, su silencio al respecto, con pleno conocimiento del hecho, solo puede considerarse un consenso tácito. En consecuencia, los comerciantes musulmanes y dhimmis tendrían permitido exportar alimentos y bienes, salvo que la comunidad los necesite debido a su escasez, en cuyo caso su exportación no estaría permitida.
Therefore, no person, Muslim or Dhimmi alike, would be allowed to export such commodities from the Islamic State where the exporting of such commodities would assist the belligerent disbelievers in their war against the Muslims. However, if it does not assist them against the Muslims, exporting to them would be allowed. As for the export of other commodities such as clothing and foodstuffs or any such commodity, this is permitted because the Messenger of Allah (pbuh) ordered Thamama to supply the people of Makkah with provisions while they were belligerent enemies to him, and because assisting the enemies in their war effort did not apply in such areas. Also, because Muslim businessmen used to travel to the belligerent countries to trade with them in the times of the Sahaba, in their presence and with their full knowledge. The Sahaba did not object nor did they condemn such actions, despite the fact that they would not have been expected to keep silent over such an action had it been unlawful. Therefore, their silence over this, with their full knowledge of it, could only be considered as a silent consensus. The Muslim and the Dhimmi traders would therefore be allowed to export foodstuffs and goods, unless these are needed by the community due to their shortage, in which case their export would not be allowed.
Esto es todo en cuanto al comercio con el país belicoso que no está efectivamente en guerra con el Estado Islámico. Sin embargo, si el país belicoso fuera un enemigo beligerante real, como Israel, por ejemplo, el comercio con tal país está categóricamente prohibido, ya sea en armas, alimentos o cualquier otra mercancía, porque esto ayudaría al enemigo a resistir contra los musulmanes y se convertiría en una cooperación con ellos en el pecado y en la agresión, y por lo tanto está prohibido.
This is as far as the trade with the belligerent country who is not effectively at war with the Islamic State, is concerned. However, if the belligerent country were that of an actual belligerent enemy, such as Israel for instance, trade with such a country is categorically forbidden, whether in weapons, food or any other commodity, because this would help the enemy to resist against the Muslims and it would become a cooperation with them in sin and in aggression, and is thus prohibited.
Esto sería en lo que respecta a las exportaciones fuera del Estado Islámico. En cuanto a las importaciones, Allah (SWT) dice:
This would be as far as exports outside the Islamic State were concerned. As for the imports, Allah (swt) says:
«Y Allah ha permitido el comercio» [Al-Baqarah: 275]
“And Allah has permitted trade” [Al-Baqarah: 275]
Este versículo es general, abarcando tanto el comercio interior como el comercio exterior. No existe ningún otro texto de la Shari'ah que impida al musulmán o al dhimmí importar riqueza al país. Por lo tanto, el versículo permanecería en su generalidad, y en consecuencia le estaría permitido al musulmán importar al país cualquier tipo de mercancía, y no se le prohibiría importar ninguna mercancía que el musulmán o cualquier persona tenga permitido poseer, sin restricciones.
This verse is general comprising domestic trade and foreign trade. There is no other Shari’ah text preventing the Muslim or the Dhimmi from importing wealth into the country. Therefore, the verse would remain in its generality, and accordingly it would be permitted for the Muslim to import into the country any type of commodity, and He would not be forbidden from importing any commodity which the Muslim or any person is allowed to possess, without restrictions.
En cuanto a los comerciantes con pacto (con el Estado), serán tratados conforme a las cláusulas de comercio exterior del tratado que el Estado ha firmado con ellos, tanto en importaciones como en exportaciones. Sin embargo, no se les permitirá comprar armas ni ningún otro equipamiento militar que pueda usarse en el esfuerzo bélico. Si adquirieran tales mercancías, se les impediría exportarlas al extranjero, pues ello les prestaría ayuda, y aunque sean comerciantes con pacto, esto no cambia el hecho de que algún día puedan convertirse en enemigos beligerantes. Cualquier otra mercancía que no se considere una ayuda para su esfuerzo bélico puede ser exportada. Además, si fuera de interés para los musulmanes suministrarles ciertas armas consideradas no efectivas y que no llegan al nivel de asistencia militar, también se permitiría su exportación. Esto se debe a que la razón legal (Illah) en la Shari'ah para prohibir la venta de armas o de cualquier otro equipamiento militar, utilizado como ayuda bélica, es impedir el suministro y la ayuda al enemigo. Por lo tanto, si la razón desaparece, la norma no se aplicaría.
As for the traders under covenant (with the State), they would be treated in accordance with the foreign trade clauses of the treaty which the State has signed with them, whether in imports or exports. However, they would not be allowed to purchase any weapons or any other military hardware that may be used in the war effort. If they bought such commodities, they would be prevented from exporting them abroad, for this would assist them, and although they are traders under covenant, this would not alter the fact that they could one day become belligerent enemies. Any other commodity, which is not deemed an aid in their war effort, is allowed to be exported. Furthermore, if it were in the Muslims’ interest to supply them with certain weapons, those considered noneffective and which do not reach the level of military assistance, they would also be allowed to be exported. This is because the Shari’ah reason (Illah) for prohibiting the sale of weapons or any other military hardware, used as war aid, is to prevent the supply and help of the enemy. Therefore, if the reason vanishes, the rule would not apply.
En cuanto al belicoso en guerra, son aquellos con quienes el Estado no tiene tratado y que no son ciudadanos del Estado Islámico, independientemente de si hay combate entre ellos y el Estado o no. Según la visión de los musulmanes, serían considerados como belicosos en guerra. Si el estado de guerra entre nosotros y ellos existiera efectivamente, serían considerados igual que cualquier enemigo que encontremos en el campo de batalla. Tomaríamos a sus prisioneros, daríamos muerte a cualquiera que sometiéramos, a menos que se le hubiera concedido protección, y confiscaríamos sus propiedades. Si la guerra no existiera efectivamente, nada de esto sería violable excepto en el caso de quien entre en nuestra tierra sin protección, ya sea él o su propiedad; sería tratado como un belicoso en guerra, al igual que su riqueza. Sobre esta base serían tratados los comerciantes, compradores y vendedores que son belicosos en guerra. La norma de la Shari'ah sobre este tema puede resumirse de la siguiente manera:
As for the warring belligerent, they are those with whom the State has no treaty and they are not citizens of the Islamic State, regardless of whether there is combat between them and the State or not. In the view of Muslims they would be considered as warring belligerent. If the state of war between us and them effectively existed, they would be considered just like any enemy we happen to meet on the battlefield. We would take their prisoners, slay anyone we overpower unless He had been given protection, and seize their properties. If the war did not effectively exist, none of this would be violable except for the one who enters our land without protection, whether He or his property entered; He would be treated as a warring belligerent, as would his wealth. It would be on this basis that the warring belligerent traders, buyers and sellers alike, would be treated. The Shari’ah rule on this could be summarised as follows:
Un belicoso en guerra no podía entrar en el hogar islámico a menos que se le concediera protección, es decir, un visado especial de entrada. Conceder protección significa dar permiso para entrar. Si entraba sin protección, su caso debía ser examinado. Si entraba con mercancías para vender en tierra islámica, y la práctica común del Estado resultaba permitir a los comerciantes entrar sin protección, no sufrirían daño alguno, pero sus mercancías quedarían sujetas a las mismas restricciones y gravámenes impuestos a todas las mercancías extranjeras; estos se basarían en lo que ellos imponen a nuestros comerciantes; en otras palabras, serían tratados del mismo modo en que ellos tratan a nuestros comerciantes. Quienes entraran podrían comerciar conforme a las prácticas comunes, como ocurre, por ejemplo, con quienes viven cerca de las fronteras del Estado. Estos comerciantes podrían entrar sin visado de entrada, es decir, sin protección. Sin embargo, si no existía una práctica previa que les permitiera entrar como comerciantes, o si tal práctica estaba vigente pero una persona entraba sin intención de comerciar, sería tratada como el belicoso en guerra que no comercia, y su sangre y su riqueza no quedarían protegidas dentro del territorio del Estado. Si afirmaba haber venido buscando protección, esto no le sería aceptado. Esto se debe a que conceder protección al belicoso es una condición para que merezca la salvaguarda de su sangre y de su riqueza en nuestra tierra; por tanto, si no se le concedía protección, el Estado no sería responsable de su seguridad. La protección se concedería según la práctica común vigente, referida exclusiva y únicamente a los comerciantes, siempre que transportaran bienes destinados al comercio. Conceder protección al belicoso implicaría también proteger su riqueza. Si Él decidió establecerse en el Estado islámico y se le concedió el derecho de residencia, y luego decidió marcharse al país beligerante, dejando su riqueza al cuidado de un musulmán o de un dhimmí, o prestándola a cualquiera de ellos, en este caso habría que examinar las razones por las que se marchó. Si se marchó por motivos personales, o como comerciante, enviado, turista o por un asunto urgente, y regresó a tierra islámica, entonces la protección que se le había concedido para su persona y su riqueza seguiría vigente. Esto se debe a que, si se marchó al país beligerante con la intención de seguir residiendo en el Estado islámico, se le trataría como al dhimmí que sale al país beligerante, por lo que se aplicaría la misma norma a ambos. Su salida al país beligerante no anularía su protección mientras su intención sea residir en tierra islámica. Sin embargo, si regresó al país beligerante como residente, la protección concedida a su persona quedaría anulada, y si deseaba volver a tierra islámica, necesitaría una nueva solicitud de protección. En cuanto a la protección concedida a su riqueza, esto debe examinarse. Si la dejó en tierra islámica, confiándola al cuidado de un musulmán o de un dhimmí, su riqueza seguiría protegida. Esto se debe a que, una vez que llegó a tierra islámica y se le concedió protección, esta cubría tanto su persona como su riqueza. Si dejó su riqueza atrás y regresó solo al país beligerante, la protección concedida a él quedaría anulada en cuanto llegara al país beligerante, pero la protección de su riqueza seguiría vigente respecto a lo que dejó en tierra islámica, ya que el factor anulatorio se limitaría únicamente a su persona. Así, si falleciera, su riqueza pasaría a sus herederos, porque la protección es una obligación vinculante relacionada con la riqueza. Por lo tanto, si esta riqueza fue transferida a sus herederos, también debe otorgarse a sus herederos el derecho a la protección. Sin embargo, si Él se llevara consigo su riqueza, perdería la protección otorgada tanto a sí mismo como a su riqueza.
Por lo tanto, las mercancías comerciales del belicoso no deben entrar en nuestra tierra sin una protección otorgada al propietario, y su protección se extiende a la protección de su comercio. Si el belicoso quisiera introducir sus mercancías comerciales sin entrar él mismo, se podría otorgar o no una protección a sus mercancías comerciales, porque en este caso la protección que puede concederse a las mercancías podría separarse de la protección concedida a su persona. Pues si el belicoso entrara en nuestra tierra y se le concediera protección para sí mismo, esta protección se extendería automáticamente a sus mercancías que trae consigo, pero no a la riqueza que no trajo consigo a la tierra islámica. Si abandonara la tierra islámica y dejara sus mercancías en ella, la protección concedida a sus mercancías seguiría vigente dentro de la tierra islámica, y la protección que se le había concedido a él mismo quedaría anulada. Por tanto, sería permitido que el Jalifa otorgue protección a las mercancías comerciales del belicoso, es decir, a sus mercancías, si esta riqueza llegara al territorio islámico sin su propietario. Si se concediera protección a su riqueza, es decir, a sus mercancías comerciales, se le permitiría transportar este comercio por medio de un agente, un empleado u otra persona. Esto indica que, para que la riqueza del belicoso entre en la tierra islámica, requiere protección, igual que la entrada del propio belicoso. Por lo tanto, el comercio exterior requiere protección para entrar en la tierra islámica, es decir, requiere un permiso del Estado. Si se concede un permiso, entonces el Estado debe proteger esta riqueza igual que cualquier otra riqueza perteneciente a sus ciudadanos. Si entrara sin protección, es decir, sin permiso, sería una propiedad violable que el Estado podría confiscar. Sin embargo, esto solo ocurriría si las mercancías fueran propiedad de los comerciantes belicosos. Por tanto, si estas mercancías hubieran sido adquiridas por un comerciante que fuera ciudadano del Estado Islámico, ya sea musulmán o dhimmi, y quisiera importarlas al Estado Islámico, en este caso no necesitaría un permiso. Esto con la condición de que las mercancías fueran de su propiedad y de que la transferencia de la propiedad se hubiera completado en todos sus aspectos. Pues si la transferencia de la propiedad no se hubiera completado todavía, porque el contrato de venta no estaba concluido, sino que simplemente se encontraba en proceso, como ocurre en la mayoría de las transacciones comerciales actuales, en las que, por ejemplo, el comprador no se compromete con la venta hasta recibir los documentos de envío, o cuando las mercancías aún no se han recibido aunque ya hubieran sido compradas, en este caso estas mercancías se considerarían bienes comerciales de un beligerante, y su entrada en tierra islámica requeriría protección, es decir, un permiso. Si la recepción de las mercancías se efectuara en el momento en que salen de la fábrica o del almacén, o una vez que han sido enviadas, entonces las mercancías se considerarían propiedad comercial del musulmán o del dhimmi. Sin embargo, si la entrega no se hiciera efectiva hasta que las mercancías llegaran a su destino, en este caso se considerarían propiedad de un beligerante.
Esto es todo en cuanto al comercio del beligerante y a su entrada. En cuanto a la salida del comercio del beligerante fuera de nuestra tierra, es decir, la compra por parte del beligerante de nuestros bienes locales, esto debe examinarse: si los bienes eran de naturaleza estratégica, como armas o cualquier otro auxilio bélico que pueda emplearse en la guerra contra el enemigo, se le impedirá comprar tales mercancías, y si ya las hubiera adquirido, se le impedirá exportarlas. En cuanto a otros tipos de mercancías, como productos alimenticios, bienes de consumo y otros, al beligerante que hubiera recibido protección se le permitirá comprar, transportar y exportar tales mercancías desde nuestra tierra, siempre que no estén entre los bienes de primera necesidad de los ciudadanos debido a su escasez, en cuyo caso se aplicará una prohibición de exportación por la necesidad que los ciudadanos tienen de ellos. Los comerciantes musulmanes y dhimmíes también tendrán prohibido exportar tales mercancías, siendo la razón legal (illah) de la sharía la necesidad de los ciudadanos de dichas mercancías.
This is as far as the trade of the belligerent and the entry of the belligerent are concerned. As for the exit of the belligerent’s trade out of our land i.e. the purchase by the belligerent of our local goods, this has to be examined: if the goods were of a strategic nature, such as weaponry or any other war aid that may be used in the war against the enemy, He would be prevented from purchasing such commodities, and if He had already purchased them, He would be prevented from exporting them. As for other types of commodities such as foodstuffs, consumables and others, the belligerent who had been given protection would be allowed to purchase, transport and export such commodities from our land, as long as these are not among the necessities of the citizens because of their scarcity, in which case an export ban would apply due to the citizens’ need for them. The Muslim and the Dhimmi traders would also be prevented from exporting such commodities, the Shari’ah reason (Illah) being the need of the citizens for such commodities.
En cuanto a los movimientos de los comerciantes y de las mercancías comerciales dentro y fuera del territorio islámico, así como a los gravámenes impuestos sobre dichas mercancías, la norma de la Shari‘ah varía según los comerciantes, y no según los tipos de mercancías. Esto se debe a que el Islam no considera las mercancías comerciales como simples bienes, ni las relaciona con su origen, sino con el hecho de que pertenecen a individuos. Por lo tanto, los gravámenes sobre las mercancías dependerían de los propios comerciantes, independientemente del origen de los bienes y de su tipo. En consecuencia, si el comerciante fuera ciudadano del Estado islámico, musulmán o dhimmi por igual, no se le impondría en absoluto ningún impuesto aduanero de ‘ushr sobre su actividad. Esto se debe a que ad-Darimi, Ahmad y Abu ‘Ubayd relataron por medio de ‘Uqbah ibn ‘Amir que escuchó al Mensajero de Allah ﷺ decir: “Quien imponga maks (derecho de aduana) no entrará en el Paraíso”. Abu Muhammad dijo: “Se refiere a los impuestos de ‘ushr y a quien recauda el diezmo sobre las mercancías importadas”. Muslim ibn Musbih relató que una vez preguntó a Ibn ‘Umar: “¿Sabías que ‘Umar tomaba de los musulmanes el diezmo?”. Él respondió: “No, no lo sabía”. Ibrahim ibn Muhayir relató: “Escuché a Ziyad ibn Hudayr decir: ‘Fui el primero en recaudar el diezmo en el Islam’”. Le pregunté: “¿A quién le cobrabais el diezmo?”. Respondió: “Nunca lo cobrábamos a un musulmán ni a un dhimmi; recaudábamos el diezmo a los cristianos de Bani Taghlib”. ‘Abdurrahman ibn Ma‘qal relató: “Pregunté a Ziyad ibn Hudayr: ¿A quién cobrabais? Respondió: ‘Nunca cobrábamos a un musulmán ni a un dhimmi’. Entonces le dije: ‘¿Entonces a quién cobrabais?’. Respondió: ‘A los comerciantes en guerra, pues ellos nos cobraban cuando acudíamos a ellos por negocios’”. Ya'aqub Ibn 'Abdurrahman Al-Qarri relató, por boca de su padre, que dijo: 'Umar Ibn Abdul-Aziz escribió a 'Uday Ibn Arta'ah lo siguiente: "Libera a la gente de la carga de la Fidya (rescate), de la carga de tener que proveer alimento como expiación, y también libera a la gente de la carga del Maks, es decir, los impuestos aduaneros. En efecto, no se trata de impuestos aduaneros, sino de la retención de lo que es debido a las personas, sobre lo cual Allah (swt) dice:
This is as far as the movements of traders and trading commodities in and out of the Islamic land are concerned. As for the levies imposed on these commodities, the Shari’ah rule varies according to the traders, and not according to the types of trading commodities. Because Islam does not view the trading commodities as being merely a property, nor does it view them in relation to their origin, but rather to the fact that the trading commodities are owned by individuals. Therefore, levies imposed on the trading commodities would depend on the traders themselves, regardless of the origin of goods and regardless of their type. Therefore, if the trader were a citizen of the Islamic State, Muslim or Dhimmi alike, no ’Ushr customs would be imposed on his business whatsoever. This is because Ad-Darimi, Ahmed and Abu ‘Ubayd reported on the authority of ‘Uqbah ibn ‘Amir that He heard the Messenger of Allah (pbuh) say: “He who imposes maks (custom duty) would not enter paradise.” Abu Mohammed said: “He (pbuh) means the ‘Ushr customs, and the one who collects the tithe on imported commodities”. Muslim bin Musbih reported that He once asked Ibn ‘Umar: “Did you know that Umar took from the Muslims the tithe?” He said: “No, I did not”. Ibrahim Ibn Muhajir reported: “I heard Ziyad Ibn Hadeer say: ‘I was the first to collect the tithe in Islam’. I asked: “Whom did you use to levy the tithe?” He replied: ‘We never used to levy the tithe on a Muslim or a covenantor (Dhimmi); we collected the tithe from the Christians of Bani Taghlib.’ ‘Abdurrahman Ibn Ma’qal reported: “I asked Ziyad Ibn Hadeer: Whom did you use to levy? He replied: ‘We never used to levy a Muslim or a covenantor.’ So I said: “then whom did you levy?” He replied: ‘The belligerent traders, for they used to levy us when we went to them on business.’ Ya’aqub Ibn ‘Abdurrahman Al-Qarri reported on the authority of his father who said: ‘Umar Ibn Abdul-Aziz wrote to ‘Uday Ibn Arta’ah the following: “Remove from people the burden of Fidya (redemption), the burden of having to provide food as atonement, and also remove the burden of Maks i.e. customs. Indeed, it is not customs duty but the withholding of people’s due, in which Allah (swt) says:
«Y no escatiméis a la gente lo que le corresponde, ni cometáis maldades en la tierra causando corrupción deliberadamente» [Hud: 85]
“And withhold not the things which are people’s due and commit no evil on earth with intent of being mischievous” [Hud: 85]
...aquel que te traiga la limosna (Sadaqah), acéptala de él; y a quien no lo haga, Allah le pedirá cuentas suficientemente. Kariz Ibn Sulayman dijo: «Umar Ibn Abdul-Aziz escribió a ‘Abdullah Ibn ‘Awf Al-Qarri lo siguiente: “Cabalga hasta la casa que está en Refah, llamada la casa de Maks, derríbala, luego llévala al mar y arrójala en él, sin dejar rastro de ella”». Abu ‘Ubayd transmitió estos cinco relatos en el libro Al-Amwal. Abu Ubayd dijo: «El significado de estos relatos, en los que mencionamos el ushr, el rechazo del derecho de aduana y la severa advertencia contra ello, tiene su origen en los días de la ignorancia (Jahiliyya), cuando era costumbre de los reyes árabes y no árabes imponer a los comerciantes «un diezmo» de sus bienes si pasaban por sus tierras. Esto queda ilustrado en las cartas enviadas por el Mensajero de Allah ﷺ a otras provincias, como Thaqeef, Bahréin, Doomat al-Jandal y otras de entre quienes abrazaron el Islam, en las que escribió: “Que no sean oprimidos ni se les exija nada”. Por tanto, de ello deducimos que era una práctica habitual de los días de la ignorancia (y nos han llegado muchos relatos al respecto), hasta que Allah (SWT) abolió esta práctica cuando envió a Su Mensajero ﷺ con el Islam», es decir, era costumbre de los días de la ignorancia imponer los diezmos, es decir, los derechos de aduana (Mukus), y Allah (SWT) abolió esto mediante el Islam.
...he who brings to you charity (Sadaqah), accept it from him; and He who does not, Allah would then adequately account him. Kariz Ibn Sulayman said: “Umar Ibn Abdul-Aziz wrote to ‘Abdullah Ibn ‘Awf Al- Qarri the following: “Ride to the house which is in Refah called the house of Maks, demolish it, then take it to the sea and throw it in, leaving no trace of it.” Abu ‘Ubayd reported these five narrations in the book of Al- Amwal. Abu Ubayd said: “The meaning of these reports in which we mentioned the ushr, the dislike of customs duty and the harsh warning against it, has its roots in the days of ignorance (Jahiliyya), when it was the practice of Arab and non-Arab kings to impose upon the traders ‘a tithe’ of their properties if they happened to pass by their lands. This is illustrated in the letters dispatched by the Messenger of Allah (pbuh) to other provinces such as Thaqeef, Bahrain, Doomat al-Jandal and others among those who embraced Islam, in which He (pbuh) wrote: “That they should not be pressed nor should they be levied on.” Therefore, we gathered from this that it was a customary practice of the days of ignorance (with many tales about it reaching us) until Allah (swt) abolished this practice when He (swt) sent His Messenger (pbuh) with Islam” i.e. it was the customary practice of the days of ignorance to impose the tithes i.e. customs duties (Mukus), so Allah (swt) abolished this by Islam.
Este hadiz narrado del Mensajero de Allah ﷺ, así como los relatos de ‘Umar ibn al-Jattab y ‘Umar ibn ‘Abd al-‘Aziz, indican que no debe cobrarse impuesto aduanero al musulmán ni al dhimmí sobre sus mercancías comerciales, ya sean importaciones a la tierra islámica o exportaciones a la casa del enemigo beligerante. ‘Umar ibn al-Jattab se atuvo a esto y nunca cobró impuesto aduanero a los comerciantes musulmanes ni dhimmíes, y los Compañeros lo aprobaron; por tanto, indica un consenso tácito, es decir, una evidencia de la Sharí‘a. El impuesto aduanero es el dinero cobrado sobre las mercancías comerciales que cruzan las fronteras del Estado, ya sea hacia dentro o hacia fuera del país. La casa erigida en las fronteras para este fin se llama Bait ul-Maks. El impuesto aduanero sobre las mercancías es, o bien el dinero que se cobraba en los días de la ignorancia a los vendedores en los mercados, o bien artículos específicos tomados por los funcionarios del Estado en el momento de la venta de las mercancías o al entrar en las ciudades. El plural de impuesto aduanero es mukus. Se dice: makasa, es decir, recaudó el dinero del impuesto aduanero. Por tanto, se aplica específicamente al gravamen cobrado sobre el comercio. La prohibición de cobrar el impuesto aduanero es general, abarcando al musulmán y al dhimmí.
This reported Hadith of the Messenger of Allah (pbuh), as well as the reports from ‘Umar ibn al-Khattab and ‘Umar Ibn Abdul-Aziz, indicate that no customs duty should be taken from the Muslim or the Dhimmi on their trading commodities, be they imports into the Islamic land or exports to the belligerent household. Umar ibn al-Khattab adhered to this and never took customs duty from the Muslim and Dhimmi traders, and the Sahabah approved of this, therefore it indicates silent consensus i.e. a Shari’ah evidence. The customs duty is the money taken on the trading commodities which pass through the State’s frontiers either in or out of the country. The house erected on the frontiers for this purpose is called Bait ul-Maks. The customs duty on goods is either money that was taken in the days of ignorance from the salesmen in the markets, or specific items taken by the State’s officials upon the sale of commodities, or upon their entry into the cities. The plural of customs duty is Mukus. It is said: Makasa i.e. He collected the money of customs duty. Therefore, it is specifically applied to the levy taken on trade. The prohibition of taking the customs duty is general, comprising the Muslim and the Dhimmi.
En cuanto al hadiz transmitido por Abu ‘Ubayd en Al-Amwal, por la autoridad de Harb Al-Zaqafi, por la de su abuelo materno, que el Mensajero de Allah ﷺ dijo: «No se debe imponer diezmo (ushr) a los musulmanes, sino que debe imponerse a los judíos y a los cristianos». Este hadiz ha sido transmitido por tres cadenas, dos de las cuales contienen a un narrador desconocido, y la narración de Harb Ibn ‘Ubaydullah Al-Zaqafi, quien lo transmitió por la autoridad de su abuelo materno, sobre la que los transmisores del hadiz no hicieron comentario alguno y guardaron silencio. Además, ninguno de los sabios mujtahidun lo adoptó, y no nos ha llegado ninguna noticia de que alguien lo haya utilizado como prueba, ya fueran quienes dicen que no debe cobrarse nada por el comercio, o quienes dicen que debe imponerse un cuarto del diezmo sobre el comercio del musulmán como Zakat y la mitad del diezmo sobre el dhimmi como responsabilidad política. Si el informe hubiera sido confirmado como sólido, sin duda habría sido adoptado y utilizado como prueba. Por tanto, nadie ha juzgado sólido este hadiz, y en consecuencia no debe utilizarse.
As for the Hadith reported by Abu ‘Ubayd in Al-Amwal, on the authority of Harb Al-Thaqafi on that of his maternal grand-father that the Messenger of Allah (pbuh) said: “No tithe (ushr) should be imposed upon the Muslims, but they should be imposed upon the Jews and the Christians.” This Hadith has been reported through three chains, two of which narration was made from an unknown, and the narration of Harb Ibn ‘Ubaydullah Al-Thaqafi, which He reported on the authority of his maternal grandfather, on which the Hadith narrators did not comment on and remained silent about. Besides, none of the scholars (Mujtahideen) adopted it, and no reports whatsoever reached us stating that someone has used it as evidence, whether from among those who say that nothing should be taken on the trade, or from those who say that a quarter of the tithe should be imposed upon the Muslim’s trade as Zakat and half of the tithe on the Dhimmi as a political responsibility. If the report had been confirmed as being sound, it would have surely been adopted and used as evidence. So the Hadith has not been judged to be sound by anyone, and thus must not be used.
En cuanto a lo que se ha transmitido de que ‘Umar tomaba un cuarto del ‘Ushr (diezmo) de los musulmanes, y de los dhimmíes la mitad del ‘Ushr, y de los beligerantes el ‘Ushr (diezmo) completo, esto debe vincularse a la norma relativa a las transacciones de compraventa realizadas por el musulmán, el dhimmí y el beligerante. En cuanto al musulmán y al dhimmí, los ahadiz han sido explícitos en la prohibición de imponerles cualquier cosa, cuando establecieron en términos generales la prohibición del maks, que es la toma del ‘Ushr sobre el comercio. Por tanto, lo que ‘Umar tomaba del musulmán sería zakat, y lo que tomaba del beligerante sería con base en la reciprocidad, pues ellos imponían el ‘Ushr (diezmo) a nuestros comerciantes, y lo que tomaba del dhimmí sería conforme a lo que había acordado con ellos como convenio de paz. Lo que tomaba de los dhimmíes entraría, por tanto, dentro de los términos del tratado de paz, y no sería un maks, porque Allah (swt) solo ha impuesto la yizya a los incrédulos. Así pues, si se les tomaba la mitad del ‘Ushr (diezmo), dentro de los términos del tratado de paz, junto con la yizya, entonces sería un tratado correcto y válido. De lo contrario, sería ilícito tomar cualquier cosa de su riqueza una vez concluido de forma válida el pacto de dhimma con la yizya y la sumisión, y mientras ellos no violaran el tratado. Abu ‘Ubayd dijo: «Lo que me resultaba difícil de comprender era que él (es decir, ‘Umar) tomara de la gente de la dhimma (la mitad del diezmo), así que seguía diciendo: No son musulmanes para que se les tome sadaqa (zakat), ni son beligerantes para que los tratemos con reciprocidad. Así que no llegué a entender de qué se trataba hasta que estudié uno de sus relatos, y encontré que había pactado con ellos la paz sobre esta base (es decir, pagar la mitad de un ‘Ushr (diezmo), además de la yizya (impuesto de capitación) y el jaray (impuesto territorial) de las dos tierras». En cuanto a los comerciantes musulmanes y los dhimmíes, así es. En cuanto al comerciante bajo tratado, se le cobrará según el texto del tratado concluido entre ellos y nosotros. Si el tratado hubiera estipulado que debía quedar exento, entonces quedaría exento, y si estipulara que debe imponerse una cierta suma, entonces se le cobraría, cumpliendo así con lo que el tratado había estipulado.
As for what has been reported that ‘Umar used to take a quarter of the ‘Ushr (tithe) from the Muslims and, the from Dhimmies half of the ‘Ushr (tithe) and from the belligerent the ‘Ushr (tithe), this should be linked to the rule concerning purchase and sale transactions undertaken by the Muslim, the Dhimmi and the belligerent. As for the Muslim and the Dhimmi, the Ahadith have been explicit about the prohibition of imposing anything upon them when they stated in general terms, the prohibition of Maks, which is the taking of ‘Ushr on trade. Therefore, what ‘Umar had taken from the Muslim would have been Zakat, and what He had taken from the belligerent would have been based on reciprocity, for they used to impose the ‘Ushr (tithe) on our traders, and what He had taken from the Dhimmi would have been in accordance to what He had agreed with them as a peace settlement. What He had therefore taken from the Dhimmies would have been within the remit of the peace treaty, and not a Maks, because Allah (swt) has only imposed the Jizya on the disbelievers. Therefore, if half of the ‘Ushr (tithe) were taken from them, within the terms of the peace treaty, together with the Jizya, it would then be a correct and sound treaty. Otherwise, it would be unlawful to take anything from their wealth once the treaty of the Dhimma has been soundly concluded with the Jizya and the submission, and as long as they did not violate the treaty. Abu ‘Ubayd said: “What I found difficult to perceive was his taking (meaning ‘Umar) from the people of the Dhimma (halftithe), so I kept saying: They are not Muslims in order to take from them Sadaqah (Zakat), nor are they belligerent in order for us to treat them with reciprocation. So I did not realise what it was until I studied one of his reports, so I found that He had struck a peace deal with them on this basis (i.e. to pay half an ‘Ushr (tithe), in addition to the Jizya (poll tax) and the Kharaj (land tax) of the two lands.” This is as far as the Muslim and the Dhimmi traders are concerned. As for the trader under treaty, He would be levied according to the text of the treaty concluded between them and us. If the treaty had stated that He should be exempted, He would then be exempted, and if it stated that a certain sum must be imposed, it would then be collected from him, thus implementing upon Him what the treaty had stipulated.
En cuanto al comerciante beligerante, la regla de la Shari'ah es imponerle el mismo gravamen que su país impone a los comerciantes del Estado. Así, si un comerciante beligerante entrara en tierras del Estado con protección, el Estado le impondría lo que se impone a los comerciantes del Estado Islámico, ya fueran musulmanes o dhimmis, pues Abu Qudamah mencionó en su libro "Al-Mughni" que Abu Majlaz Laahiq Ibn Hameed dijo: "Le preguntaron a 'Umar: '¿Cuánto debemos cobrar a los beligerantes si vinieran a nuestra tierra?' Él preguntó: '¿Cuánto cobran ellos a ustedes?' Respondieron: 'El 'Ushr (diezmo).' Dijo: 'Entonces cobrad lo mismo a ellos.'" Abu 'Ubayd relató en "Al-Amwal" que Ziyad Ibn Hadeer dijo: "Nunca cobrábamos 'Ushr (diezmo) a un musulmán ni a alguien bajo tratado. Pregunté: '¿A quién cobrabais entonces el 'Ushr (diezmo)?' Dijo: 'A los comerciantes del pueblo beligerante, tal como ellos nos lo cobraban a nosotros cuando íbamos a ellos con nuestras mercancías.'" 'Umar ibn al-Khattab lo hizo en presencia de los Sahaba, y ningún Sahabi le reprochó esto; todos guardaron silencio y, por tanto, hubo un consenso general (Ijma'a). Sin embargo, imponer a los comerciantes beligerantes un gravamen igual al que ellos imponen a los comerciantes del Estado está permitido, pero no es obligatorio; es decir, queda a discreción del Estado y no es una obligación para él imponer dicho gravamen. Se permite al Estado eximir al beligerante del Maks (derecho de aduana), o imponerle un Maks inferior al que se le impone a él. No obstante, el Estado no puede imponer un Maks superior al que se le impone a él. Esto se debe a que el Maks no se establece con el fin de recaudar ingresos, sino que se basa en el principio de reciprocidad. Al adoptar tal política, el Jalifah consideraría los intereses de los musulmanes. Abu 'Ubayd relató en "Al-Amwal" que Salim b. ‘Abdullah ibn Umar relató, por autoridad de su padre, quien dijo: «’Umar solía imponer la mitad del diezmo sobre el aceite o el trigo traídos por los comerciantes nabateos, con el fin de incentivar las importaciones a Madinah, y solía imponer el diezmo sobre los tejidos». El diezmo era lo que ellos cobraban a nuestros comerciantes en aquel tiempo. Por lo tanto, el derecho de aduana cobrado al beligerante dependería de lo que exijan los intereses del Estado. Dicho derecho de aduana podría, pues, imponerse o eximirse; también podría ser alto o bajo, siempre que no exceda lo que los beligerantes imponen a los comerciantes del Estado.
As for the belligerent trader, the Shari’ah rule is to impose upon Him the same levy imposed by his country upon the State’s traders. So if a belligerent trader entered the State’s land with protection, the State would impose upon Him what is imposed upon the traders of the Islamic State, whether they were Muslims or Dhimmi, for Abu Qudamah mentioned in his book “Al-Mughni” that Abu Majlaz Laahiq Ibn Hameed said: “They said to ‘Umar: ‘How much should we take from the belligerent people if they came to our land?’ He asked: ‘How much do they take from you?’ They said: ‘The ‘Ushr (tithe).’ He said: ‘So take the same from them.” ‘Abu Ubayd reported in “Al-Amwal” that Ziyad Ibn Hadeer said: “We never used to levy ‘Ushr (tithe) on a Muslim or one under treaty. I asked: ‘On whom did you use to levy ‘Ushr (tithe) on then?’ He said: ‘The traders from the belligerent people, just as they used to levy (the tithe) on us when we went to them with our trade.’ ‘Umar ibn al-Khattab did so in the presence of the Sahaba, and no Sahabi rebuked Him for this”; they all kept silent and therefore it was a general consensus (Ijma’a). However, to impose on the belligerent traders a levy equal to that they impose on the State’s traders is permitted, and not compulsory i.e. it would be at the State’s prerogative, and not an obligation upon her to impose a levy. It would be permitted for the State to exempt the belligerent of the Maks (custom duty), or to impose a lower Maks than that imposed on it. However, the State is not allowed to impose a higher Maks than that imposed upon it. This is because imposing Maks is not designed for the collection of revenue, but is based on the principle of reciprocity. When adopting such a policy, the Khalifah would consider the interests of the Muslims. Abu ‘Ubayd reported in “Al-Amwal” that Salim b. ‘Abdullah ibn Umar reported on the authority of his father who said: “ ’Umar used to impose half-tithe on oil or wheat brought in by the Nabatean traders, in order to encourage imports into Madinah, and He used to impose the tithe on textiles.” The tithe was what they used to levy on our traders at the time. Therefore, the customs duty taken from the belligerent would depend on what the interests of the State entail. The customs duty could therefore either be imposed or waived; it could also be either high or low, provided that it does not exceed what the belligerents impose upon the State’s traders.