6.1 La posibilidad de los milagros
6.1 The Possibility Of Miracles
Para la mayoría de las personas que creen que Dios es el Creador del universo y sigue siendo un agente voluntario en el mundo, la capacidad de Dios para realizar milagros, o para permitir que otros los realicen, es fácil de aceptar. Después de todo, si Dios creó las leyes de la naturaleza, se deduce lógicamente que Él no está sujeto al sistema que diseñó, sino que también puede producir acontecimientos fuera de ese sistema. Los milagros solo son un problema para los ateos (que no creen en ningún Dios) y los deístas (que postulan un Dios no interventor), quienes podrían encontrar revitalizador familiarizarse con el argumento a favor de la existencia de Allah en el Corán y la Sunnah.348
For the majority of people who believe that God is the Creator of the universe and remains a willful agent in the world, God’s ability to perform miracles—or to enable others to perform them—is easy to accept. After all, if God created the laws of nature, it logically follows that He is not bound by the system He designed but can also bring about occurrences outside of that system. Miracles are only problematic for atheists (who believe in no God) and deists (who posit a non-intervening God), both of whom may find it refreshing to familiarize themselves with the case for Allah’s existence in the Qur’an and Sunnah.348
Si bien la creencia en los milagros era algo habitual en las sociedades cristianas, la transición a la modernidad marcó un giro hacia una postura más escéptica. Los naturalistas mecanicistas del pensamiento ilustrado pintaron una visión "desencantada" de la naturaleza como un sistema cerrado, describiendo las leyes naturales como desconectadas de Dios.349
While belief in miracles was standard in Christian societies, the transition to modernity signaled a shift toward a more skeptical stance. The mechanical naturalists of Enlightenment thought painted a “disenchanted” view of nature as a closed system, describing natural laws as disconnected from God.349
En última instancia, sentían una profunda aversión a cualquier sugerencia de intervención milagrosa. La noción de milagros era comúnmente rechazada por ser "no científica". Quizás los más destacados defensores de esta postura fueron el racionalista neerlandés Baruch Spinoza (m. 1677) y el empirista escocés David Hume (m. 1776). Ambos emplearon diversos argumentos para rechazar la posibilidad de los milagros, todos los cuales adolecen de errores fácticos, inconsistencia lógica o falta de pertinencia respecto a los milagros del Profeta Muhammad ﷺ. En su *Tratado teológico-político*, Spinoza sostenía que la creencia en los milagros no era más que un resto de la mentalidad ingenua premoderna, incapaz de interpretar los fenómenos naturales, y no el sentido verdadero que se encuentra tras los pasajes de la Torá. Su desprecio por los milagros es previsible, pues la idea de "intervención sobrenatural" se consideraba incompatible con la visión filosófica del racionalismo que dominaba su época y que pronto daría lugar a la Ilustración europea. Sin embargo, el afán desmedido de Spinoza por refutar la mera posibilidad de los milagros contradice su habitual agudeza. Por ejemplo, intenta explicar cada relato bíblico explícito de milagros como algo que en realidad no fue milagroso. Llegó incluso a afirmar que todo supuesto milagro puede entenderse como un fenómeno natural mal interpretado.
Ultimately, they had a profound aversion to any suggestion of miraculous intervention. The notion of miracles was commonly rejected because they were “unscientific.” Perhaps the most notable vanguards of this view were the Dutch rationalist Baruch Spinoza (d. 1677) and the Scottish empiricist David Hume (d. 1776). Both used various arguments to reject the possibility of miracles, all of which suffer from either factual errors, logical inconsistency, or irrelevance to the miracles of the Prophet Muhammad .صلى الله عليه وسلم In his Theological-Political Treatise, Spinoza argued that belief in miracles was but a remnant of the naive premodern mind, its inability to interpret natural phenomena, and not the intended meaning behind passages in the Torah. His contempt for miracles is expected, as the idea of “supernatural intervention” was perceived to be at odds with the philosophical outlook of rationalism that dominated his era and soon produced the European Enlightenment. However, Spinoza’s unbridled zeal to disprove the very possibility of miracles is contrary to his usual astuteness. For instance, he attempts to explain away every explicit biblical account of miracles as not actually miraculous. He even claimed that every supposed miracle can be seen as a misunderstood natural phenomenon.
Aunque la ignorancia y la superstición han llevado sin duda a algunas personas a clasificar prematuramente ciertos acontecimientos como milagros, ¿qué evidencia científica sugiere que los bastones pueden transformarse en serpientes, que las personas ciegas de nacimiento pueden recuperar la vista o que la luna puede partirse y volver a unirse? Según Spinoza, dado que nuestro conocimiento de la naturaleza es incompleto, no hay manera de afirmar que un acontecimiento concreto sea milagroso, ya que puede tener una explicación natural aún no descubierta. Spinoza suponía que los acontecimientos inexplicables simplemente nos exigirían reescribir nuestra comprensión de las leyes de la naturaleza. Sin embargo, la filosofía de la ciencia moderna considera falaz el argumento de Spinoza: las leyes fundamentales de la naturaleza no se reescriben cuando ocurren milagros. Que un pájaro resucite milagrosamente a partir de un cadáver desmembrado350 no exige revisar nuestro conocimiento de la descomposición natural de los cadáveres.
While ignorance and superstition have certainly driven some people to prematurely classify some events as miracles, what scientific evidence suggests that staffs can be transformed into snakes, people blind from birth can have their sight restored, or that the moon can be split and restored? According to Spinoza, since our knowledge of nature is incomplete, there is no way to assert that a particular event is miraculous since it may have a yet-undiscovered natural explanation. Spinoza presumed that inexplicable occurrences should simply require us to rewrite our understanding of the laws of nature. However, modern philosophy of science considers Spinoza’s argument fallacious; the fundamental laws of nature are not rewritten when miracles occur. A bird being miraculously resurrected from a disassembled carcass350 does not require us to revise our knowledge of the natural decay of corpses.
Aparte de esta objeción epistemológica a los milagros, otra objeción que planteó Spinoza fue de carácter cuasi teológico y ontológico:
Aside from this epistemological objection to miracles, another objection Spinoza raised was quasi-theological cum ontological:
«Si alguien afirmara que Dios actúa en contravención de las leyes de la naturaleza, se vería, ipso facto, obligado a afirmar que Dios actuó contra Su propia naturaleza».351 Pero este argumento depende por completo de aceptar la concepción empobrecida de Dios que tiene Spinoza. Spinoza consideró a Dios como nada más que la propia naturaleza (una postura que limita tanto lo Divino que muchos están convencidos de que las creencias de Spinoza no son esencialmente distintas del ateísmo). Desde esa perspectiva, ciertamente parecería absurdo que la naturaleza se contradijera a sí misma. Pero cuando Dios es el Amo Supremo de todo lo que existe, Quien dice «Sé» y algo llega a la existencia, entonces no hay objeción racional alguna a que Dios intervenga en Su creación y delimite el alcance de algunas de las leyes naturales que Él ha ordenado.
“If anyone asserted that God acts in contravention to the laws of nature, he, ipso facto, would be compelled to assert that God acted against His own nature.”351 But this argument is entirely contingent upon accepting Spinoza’s impoverished conception of God. Spinoza considered God as nothing other than nature itself (a view that limits the Divine so severely that many are convinced that Spinoza’s beliefs are essentially no different from atheism). On such a view, certainly it would seem absurd for nature to contradict itself. But when God is the Supreme Master of all in existence, who says “Be” and something comes into existence, then there is no rational objection to God intervening in His creation and delimiting the scope of some of the natural laws that He has ordained.
Es interesante que Spinoza también afirmara que, si los milagros fueran verdaderos, implicarían que Dios creó un mundo imperfecto que tenía que seguir reparando. Esto no solo contradice su visión de que los milagros deberían llevarnos a revisar nuestra comprensión de las leyes naturales, sino que también constituye un hombre de paja, en el que se refuta una posición que nadie sostiene realmente. Los creyentes no afirman que la finalidad de los milagros sea corregir un mundo defectuoso.
It is interesting that Spinoza also asserted that if miracles were true, they would imply that God created a flawed world that He had to keep repairing. Not only does this contradict his view that miracles should make us revise our understanding of natural laws, but it also constitutes a strawman argument whereby a position no one actually holds is refuted. Believers do not claim that the purpose of miracles is to fix a flawed world.
Más bien, creen que Quien creó este mundo y las leyes que lo gobiernan también puede suspenderlas.
Rather, they believe that the One who created this world and the laws that govern it can also suspend them.
La debilidad de la crítica de Spinoza era evidente. Fue solo después de que Hume publicara su *Investigación sobre el entendimiento humano* cuando los debates en torno a la posibilidad lógica y científica de los milagros se intensificaron. No solo los argumentos de Hume eran más refinados, sino que los paradigmas predominantes de la era de la Ilustración, como el escepticismo y el naturalismo, favorecieron una acogida más amplia de sus ideas. Hume sostenía que la evidencia continua de la uniformidad de la naturaleza nos obliga a desestimar incluso el testimonio más sólido de cualquier suceso sobrenatural momentáneo, pues este violaría, por definición, las leyes de la naturaleza ya demostradas.
The weakness of Spinoza’s critique was evident. It was only after Hume published his Inquiry Concerning Human Understanding that debates surrounding the logical and scientific possibility of miracles intensified. Not only were Hume’s arguments more refined, but prevailing paradigms of the Enlightenment era such as skepticism and naturalism were conducive to a wider embrace of his views. Hume alleged that we are forced by continuous evidence of nature’s uniformity to dismiss even the strongest testimony of any momentary supernatural event, since it would, by definition, violate the proven laws of nature.
Además, justificó esto con la falta de evidencia histórica de cualquier milagro en particular, y con la multitud de creyentes que los reclaman en apoyo de sus doctrinas contradictorias. Cómo el mecanismo único de transmisión del conocimiento del Islam satisface el criterio de evidencia histórica se discutirá enseguida, pero el hecho de que distintas religiones ofrezcan relatos diferentes no justifica descartarlas a todas. Hacerlo volvería inútil el estudio mismo de la historia, pues examinar relatos contradictorios y sopesarlos entre sí es la metodología de todo historiador. Incluso Hume siguió este procedimiento cuando consideró que el testimonio continuo de la naturaleza era más fuerte que los relatos individuales de milagros. En cuanto al argumento de Hume a favor de la superioridad de la ciencia empírica sobre el testimonio histórico, este procede de su marco filosófico, que era en efecto el de un agnóstico o ateo. Los teístas, en cambio, perciben los milagros como idénticos a los fenómenos naturales, en el sentido de que ambos tienen su origen en Dios. Así como el universo comenzó por el mandato de Dios, y sus leyes funcionan según lo ordenado por Dios, los milagros pueden ocurrir a veces en él por la voluntad de Dios. La realidad de los milagros es, en última instancia, una extensión de la realidad divina; del mismo modo que Dios evidenció Su existencia y magnificencia a través de las brillantes leyes de la naturaleza, evidenció Su omnipotencia y la integridad de Sus mensajeros al quebrantar ocasionalmente estas mismas leyes de maneras asombrosas. Por último, las "leyes de la naturaleza" son una mera descripción del mundo tal como lo experimentamos, no una prescripción necesaria de cómo debe funcionar. Los milagros pueden, por tanto, ser simplemente excepciones al orden natural predominante, contrarias a él pero no contradictorias. Eso nos libraría de la presunción de incompatibilidad de Hume y desplazaría nuestra investigación de la posibilidad lógica a la documentación histórica de los milagros.352
He further justified this by the lack of historical evidence for any one miracle, and by the multitude of the faithful who claim them in support of their conflicting doctrines. How Islam’s unique mechanism of knowledge transmission satisfies the criterion of historical evidence will be discussed shortly, but the fact that different religions offer different accounts does not justify dismissing them all. Doing so would render the very study of history useless, since sifting through conflicting reports and weighing them against one another is every historian’s methodology. Even Hume himself followed this protocol when he considered nature’s ongoing testimony stronger than individual accounts of miracles. As for Hume’s argument for the superiority of empirical science over historical testimony, this stems from his philosophical framework which was effectively that of an agnostic or atheist. Theists, on the other hand, perceive miracles as identical to natural phenomena, in that both originate with God. Just as the universe began by the command of God, and its laws run as ordered by God, miracles can sometimes occur in it by the will of God. The reality of miracles is ultimately an extension of the divine reality; just as God evidenced His existence and magnificence through the brilliant laws of nature, He evidenced His omnipotence and the integrity of His messengers through occasionally breaching these same laws in mind-boggling ways. Finally, the “laws of nature” are a mere description of the world as we experience it, not a necessary prescription for how it must function. Miracles can, therefore, simply be exceptions to the predominant natural order, contrary to it but not contradictory. That would deliver us from Hume’s presumption of irreconcilability and shift our investigation from the logical possibility to the historical documentation of miracles.352
348 Véase: Justin Parrott, “The Case for Allah’s Existence in the Qur’an and Sunnah,” Yaqeen Institute for Islamic Research, 27 de febrero de 2017.
348 See: Justin Parrott, “The Case for Allah’s Existence in the Qur’an and Sunnah,” Yaqeen Institute for Islamic Research, February 27th, 2017.
349 Syed Muhammad Naquib al-Attas, Islam and Secularism (Lahore: Suhail Academy, 1978), 18.
349 Syed Muhammad Naquib al-Attas, Islam and Secularism (Lahore: Suhail Academy, 1978), 18.
350 El Corán 2:260, traducción de Saheeh International.
350 The Qur’an 2:260, Saheeh International Translation.
351 Baruch Spinoza, *Tratado teológico-político* (Dover Philosophical Classics:
351 Baruch Spinoza, A Theological Political Treatise (Dover Philosophical Classics:
(2004), capítulo VI, 83.
2004), chapter VI, 83.
352 Debo reconocer las valiosas contribuciones del Dr. Nazir Khan, Director de Estrategia de Investigación del Instituto Yaqeen, a esta subsección.
352 I must acknowledge the valuable contributions of Dr. Nazir Khan, the Director of Research Strategy at Yaqeen Institute, to this subsection.