5.3 La humanidad en la encrucijada
5.3 Humanity at the Cross-roads
La palabra «democracia» deriva del término griego antiguo «demos kratos», que se traduce aproximadamente como «poder del pueblo». Por su definición, significa que la autoridad para legislar normas y leyes reside en manos del pueblo, es decir, que son ellos quienes poseen la soberanía. En teoría, todo el pueblo expresaría su opinión sobre cómo deben gestionarse sus asuntos, ya que estaría en la mejor posición para juzgar qué es lo mejor para sí mismo. Sin embargo, la realidad de la democracia está muy alejada de esto.
The word ‘democracy’ derives from the ancient Greek term ‘demos kratos,’ roughly translated as ‘people power.’ By its definition, it means that the authority to legislate rules and laws lies in the hands of the people, i.e. it is they who hold the sovereignty. In theory, all the people would voice their opinion on how their affairs should be run, as they would be in the best position to judge what would be best for themselves. However, the reality of democracy is far removed from this.
En realidad, la democracia es un sistema que eleva falsamente a los seres humanos a un estatus semejante al de Dios. Como resultado, al ser humano débil, contradictorio y limitado se le confiere el poder de determinar qué es lo correcto y qué es lo incorrecto. Así, según los caprichos y deseos de la gente, y teniendo en cuenta sus prejuicios, falibilidad e ignorancia, se hacen leyes para que otros las sigan. De este modo, un conductor de autobús podría opinar sobre la política económica de un país, un zapatero podría dictar cómo debería estructurarse el gobierno y a un camarero se le pediría la mejor manera de organizar la política exterior, todo ello sin importar si tienen algún conocimiento sobre estas materias. Claramente, el sistema que surge de un proceso así estaría lleno de deficiencias.
In actuality, democracy is a system which falsely elevates human beings to God-like status. As a result, the weak, contradictory, limited human being is conferred the power to propound what is right and what is wrong. So, on the weight of people’s whims and desires, and taking into consideration their prejudices, fallibility and ignorance, laws are made for other people to follow. Thus, a bus driver could have a say in a country’s economic policy, a cobbler would be able to dictate how the government should be structured and a waiter would be asked for the best way to organise the foreign policy - all regardless of whether they had any knowledge whatsoever about the subjects. Clearly, the system arising from such a process would be full of inadequacies.
Asimismo, en este sistema hecho por el hombre no existe límite alguno a lo que puede legislarse, siempre que la mayoría esté de acuerdo. De este modo, la democracia puede legitimar los crímenes más atroces, como el adulterio, la homosexualidad, las drogas, etc.
As well, there is no limit to what could be legislated in this manmade system, as long as the majority agreed. In this way, democracy can legitimise the most heinous of crimes - such as adultery, homosexuality, drugs etc.
Efectivamente, como aprendieron los antiguos griegos, antes de descartarla como una forma ineficaz de organizar la sociedad, la realidad de la democracia desde su concepción fue la de unos pocos individuos que dictaban a las masas. Era, y de hecho sigue siéndolo hasta hoy en todos los países "democráticos" del mundo, el gobierno de la mayoría por una minoría de políticos movidos por el deseo de satisfacer sus propios intereses.
Indeed, as the ancient Greeks learnt, before they discarded it as an ineffective way to organise society, the reality of democracy from its conception was that of a few individuals dictating to the masses. It was, and indeed remains so until today in every ‘democratic’ country in the world, rule of the majority by a minority of politicians driven by the desire to fulfil their own interests.
Y así, queda claro por qué el estado de cosas en el que se encuentra hoy el mundo ha caído a fondos tan bajos. La adopción de la ideología capitalista, llena de incoherencias y utilizada como herramienta por los ricos y poderosos para explotar y controlar los recursos del mundo, ha pasado factura. Los resultados están a la vista de todos, y el caos que de ello resulta permea todas las partes del globo y todos los sectores de su comunidad.
And so, it becomes clear why the state of affairs that the world currently finds itself in has sunk to such low depths. The adoption of the Capitalist ideology, riddled with inconsistencies and utilised as a tool by the rich and powerful to exploit and control the world’s resources, has taken its toll. The outcomes are plain for all to see, and the havoc that results pervades all parts of the globe and all sections of its community.