3.1 El secularismo no es neutral. Es represión
3.1 Secularism Is Not Neutral. It Is Suppression
Ninguna versión del secularismo es el espacio neutral que pretende ser. Una vez que aceptemos eso, podremos pasar a conversaciones más productivas.
No version of secularism is the neutral space that it claims to be. Once we accept that, we can move on to more productive conversations.
En un artículo de opinión de 2015, el sacerdote anglicano Giles Fraser escribió sobre la historia del secularismo:
In a 2015 op-ed, Anglican priest Giles Fraser wrote on the history of secularism:
“A finales del siglo XVIII, la guerra de Francia contra la Iglesia católica llegó a su sangriento desenlace. Para la Pascua de 1794, la misma revolución que en su día proclamó la libertad de conciencia había clausurado por la fuerza la gran mayoría de las 40.000 iglesias de Francia. Lo que comenzó con la confiscación de los bienes eclesiásticos y la destrucción de cruces y cálices, terminó con conversiones forzosas y con la matanza de sacerdotes y monjas en la guillotina.”
“At the end of the 18th century, France’s war against the Catholic church reached its bloody conclusion. By Easter 1794, the same revolution that once proclaimed freedom of conscience had forcedly closed down the vast majority of France’s 40,000 churches. What began with the confiscation of church property and the smashing of crosses and chalices, ended with forced conversions and the slaughter of priests and nuns at the guillotine.”
«Es en este periodo, el llamado Régimen del Terror, donde tienen su origen la palabra inglesa moderna terrorism —que deriva del francés "terrorisme"—. "El terror no es otra cosa que una justicia pronta, severa e inflexible; es, por tanto, una emanación de la virtud", argumentaba Robespierre, en lo que hoy suena como un siniestro comunicado de prensa de ISIS. En la Vendée, quienes permanecieron leales a su fe centenaria fueron masacrados en lo que el historiador Mark Levene ha llamado "un arquetipo del genocidio moderno". La descristianización sistemática de Francia no fue el colapso natural e inevitable de una religión esclerótica ni el ascenso natural e inevitable de la racionalidad de la Ilustración. Fue una supresión asesina patrocinada por el Estado.» Un buen ejemplo de cómo el secularismo es tan imponente como la teocracia al imponer sus prescripciones morales al público sobre la base de creencias metafísicas específicas proviene de Bélgica.
“It is in this period, the so-called Reign of Terror, that the modern English word terrorism – deriving from the French, ‘terrorisme’ – has its origins. ‘Terror is nothing but prompt, severe, inflexible justice; it is therefore an emanation of virtue,’ argued Robespierre, in what now sounds like a sick press release from ISIS. Over in the Vendée, those who remained loyal to their centuries-old faith were massacred in what historian Mark Levene has called ‘an archetype of modern genocide.’ The systematic de-Christianisation of France was not the natural and inevitable collapse of sclerotic religion and the natural and inevitable rise of Enlightenment rationality. It was murderous, state-sponsored suppression.” A great example of how secularism is just as imposing as theocracy in enforcing its moral prescriptions on the public based on specific metaphysical beliefs comes from Belgium.
En 2017, la región valona de Bélgica votó a favor de prohibir la carne kosher y halal al declarar ilegal el sacrificio de animales no aturdidos. Hoy en día, siete países europeos han prohibido el sacrificio kosher y halal: Noruega, Suecia, Dinamarca, Eslovenia, Austria, Islandia y Bélgica.1
In 2017, Belgium’s Wallooon region voted to ban kosher and halal meat by outlawing the slaughter of unstunned animals. As of today, seven European countries have banned kosher and halal slaughter: Norway, Sweden, Denmark, Slovenia, Austria, Iceland, and Belgium.1
La justificación de la prohibición es que los animales que no son aturdidos sufren y que eso es inhumano; por tanto, el sacrificio sin aturdimiento está prohibido. Pero ¿cómo sabemos alguna de esas cosas? Ningún animal puede dar testimonio de su estado interno. Ningún animal puede decirnos: “¡Oye! Esto duele de verdad, por favor, para”. Solo podemos hacer suposiciones sobre lo que un animal puede experimentar durante el proceso de sacrificio. No está nada claro que un disparo de perno cautivo en el cráneo o una descarga eléctrica sean menos dolorosos que un corte en la garganta. Si acaso, los primeros parecen mucho más angustiosos. Pero no hay manera de saberlo.