10.16 La arqueología bíblica israelí como religión secular: estrategias de judaización y afirmación de la propiedad: la superposición de nombres bíblicos, talmúdicos y mishnaicos
10.16 Israeli Biblical Archaeology As A Secular Religion: Judaisation Strategies And The Assertion Of Ownership: The Superimposition Of Biblical, Talmudic And Mishnaic Names
En el Israel actual se afirma con obsesión que la Biblia hebrea se ha materializado gracias a una arqueología bíblica secularizadora, que da carne y hueso a la historia judía, recupera el pasado antiguo, lo coloca en un "orden dinástico" y "regresa al sitio archivístico de la identidad judía" (Said 2004: 46).
In present-day Israel, the claim is obsessively made that the Hebrew Bible is materially realised thanks to secularising biblical archaeology, giving Jewish history flesh and bones, recovering the ancient past, putting it in ‘dynastic order’ and ‘returning to the archival site of Jewish identity’ (Said 2004: 46).
La arqueología bíblica siempre fue central en la construcción de la identidad judía israelí y en la legitimidad percibida del Estado de Israel. El debate sobre el "antiguo Israel", la erudición bíblica secularista y nacionalista y la arqueología bíblica es también un debate sobre el Estado moderno de Israel, sobre todo porque, a ojos de muchas personas en Occidente, la legitimidad del "restauracionismo" judío sionista depende de la credibilidad del retrato bíblico.
Biblical archaeology was always central to the construction of Israeli Jewish identity and the perceived legitimacy of the Israeli state. The debate about ‘ancient Israel’, secularist and nationalist biblical scholarship and biblical archaeology is also a debate about the modern State of Israel, most crucially because in the eyes of many people in the West, the legitimacy of Zionist Jewish ‘restorationism’ depends on the credibility of the biblical portrait.
Un aspecto de ese debate es la controversia en el ámbito público sobre el uso del término "Israel" para denominar la tierra al oeste del Jordán, tanto en tiempos antiguos como modernos. El resultado inevitable de la obsesión por la Biblia hebrea en la erudición bíblica occidental, que llama "bíblica" a la tierra y que concentra su interés exclusivo en una pequeña sección de la historia de la región, ha sido centrarse en la identidad israelita de una tierra que, en cuanto a su población indígena, ha sido no judía durante la mayor parte de su historia registrada (Whitelam 1996). Esta situación no existiría en ninguna otra parte del planeta; se debe a la Biblia hebrea y a su influencia en Occidente, donde una cultura cristiana heredada respaldó la noción de que Palestina ha sido siempre, de algún modo esencial, "la tierra de Israel". La erudición bíblica tradicional ha sido esencialmente "sionista" y ha participado en la eliminación de la identidad palestina, como si los 1400 años de ocupación musulmana de esta tierra no significaran nada. Este enfoque en un breve periodo de historia lejano en el tiempo participa en una especie de colonización retrospectiva del pasado. Tiende a considerar a los palestinos actuales como intrusos o "extranjeros residentes" en territorio ajeno.
One facet of that debate is the argument in the public domain over the use of the term ‘Israel’ to denote the land west of the Jordan, both in ancient and modern times. The inevitable outcome of the obsession with the Hebrew Bible in Western biblical scholarship, calling the land ‘biblical’ and with its exclusive interest in a small section of the history of the land, has resulted in focusing on the Israelite identity of a land that has actually been non-Jewish in terms of its indigenous population for the larger part of its recorded history (Whitelam 1996). This state of affairs would not exist in any other part of the planet; it is due to the Hebrew Bible and its influence in the West where an inherited Christian culture supported the notion that Palestine has always been somehow essentially ‘the land of Israel’. Traditional biblical scholarship has been essentially ‘Zionist’ and has participated in the elimination of the Palestinian identity, as if 1400 years of Muslim occupation of this land meant nothing. This focus on a short period of history a long time ago participates in a kind of retrospective colonising of the past. It tends to regard modern Palestinians as trespassers or ‘resident aliens’ in someone else’s territory.
La obsesión nacionalista por los artefactos sagrados de la arqueología bíblica secularizada ha sido central para la formación de la identidad colectiva secular-nacionalista israelí y para la construcción de la nación sionista desde 1948. Para presentar la identidad judía europea como arraigada en la tierra, tras el establecimiento de Israel se recurrió a la ciencia arqueológica para construir y consolidar esa identidad en tiempos seculares; tanto los rabinos como los académicos universitarios especializados en arqueología bíblica recibieron la historia sagrada como su ámbito (Said 2004: 45). La obra fundamental de Abu El-Haj, Facts on the Ground, explora la centralidad de la arqueología bíblica selectiva en la construcción de la identidad colectiva judía sionista antes y después de 1948. El trabajo examina la exploración arqueológica colonial en Palestina, que se remonta a los trabajos británicos de mediados del siglo XIX. Abu El-Haj se centra en el periodo posterior al establecimiento de Israel en 1948, vinculando la práctica académica de la arqueología con la colonización sionista y con los planes de judaización y recuperación de la tierra mediante el cambio de nombre de los topónimos e históricos palestinos. Gran parte de esta desarabización de Palestina recibe una justificación arqueológica: la existencia de nombres árabes queda sobrescrita por nombres hebreos de nueva creación. Esta «estrategia epistemológica» prepara la construcción de una identidad judía israelí basada en el ensamblaje de fragmentos arqueológicos, restos dispersos de mampostería, mesas, huesos y tumbas, en una especie de biografía especial de la que surge la colonia europea del Yishuv, «visible y lingüísticamente, como hogar nacional judío» (Abu El-Haj 2001: 74; Said 2004: 47–48; Bowersock 1988: 181–191).
The nationalist obsession with the sacred artefacts of secularising biblical archaeology has been central to the formation of Israeli secularnationalist collective identity and Zionist nation-building since 1948. To present European Jewish identity as rooted in the land, after the establishment of Israel the science of archaeology was summoned to the task of constructing and consolidating that identity in secular times; the rabbis as well as the university scholars specialising in biblical archaeology were given sacred history as their domain (Said 2004: 45). Abu El-Haj’s seminal work, Facts on the Ground, explores the centrality of selective biblical archaeology in the construction of Zionist Jewish collective identity before and after 1948. The work examined colonial archaeological exploration in Palestine, dating back to British work in the mid-19th century. Abu El-Haj focuses on the period after the establishment of Israel in 1948, linking the academic practice of archaeology with Zionist colonisation and with plans for the Judaisation and repossession of the land through the renaming of Palestinian historic and geographic names. Much of this de-Arabisation of Palestine is given archaeological justification; the existence of Arab names is written over by newly coined Hebrew names. This ‘epistemological strategy’ prepares for the construction of an Israeli Jewish identity based on assembling archaeological fragments, scattered remnants of masonry, tables, bones and tombs, into a sort of special biography out of which the European colony of the Yishuv emerges ‘visible and linguistically, as Jewish national home’ (Abu El-Haj 2001: 74; Said 2004: 47–48; Bowersock 1988: 181–191).
Un gran número de expertos israelíes en excavaciones bíblicas y de quienes las practican –desde el general Yigael Yadin y el general Moshe Dayan hasta el mismísimo general Ariel Sharon– han señalado que la arqueología bíblica es la ciencia israelí «privilegiada» por excelencia (Said 2004: 45–46; Kletter 2003). Magen Broshi, destacado arqueólogo israelí y miembro actual del Comité de Nombres del Gobierno de Israel, señaló:
A large number of Israeli experts on and practitioners of biblical excavations – from General Yigael Yadin and General Moshe Dayan to even General Ariel Sharon – have remarked that biblical archaeology is the ‘privilege’ Israeli science par excellence (Said 2004: 45–46; Kletter 2003). Magen Broshi, a leading Israeli archaeologist, and a current member of the Israeli Government Names Committee, noted:
El fenómeno israelí, una nación que regresa a su antigua-nueva tierra, no tiene paralelo. Es una nación en proceso de renovar su familiaridad con sus propias tierras, y en este proceso la arqueología desempeña un papel importante. En este proceso la arqueología forma parte de un sistema más amplio conocido como Yedi’at haAretz, conocimiento de la tierra (el término hebreo deriva muy probablemente del alemán Landeskunde) … Los inmigrantes europeos encontraron el país con el que sentían, paradójicamente, tanto parentesco como extrañeza. La arqueología en Israel, un Estado sui generis, sirvió como medio para disipar la alienación de sus nuevos ciudadanos. (Citado en Said 2004: 46)
The Israeli phenomenon, a nation returning to its old‒new land, is without parallel. It is a nation in the process of renewing its acquaintance with its own lands and here archaeology plays an important role. In this process archaeology is part of a larger system known as Yedi’at haAretz, knowledge of the land (the Hebrew term is derived most probably from the German Landeskunde) … The European immigrants found the country to which they felt, paradoxically, both kinship and strangeness. Archaeology in Israel, a sui generis state, served as a means to dispel the alienation of its new citizens. (Quoted in Said 2004: 46)
Los historiadores, eruditos bíblicos, arqueólogos y geógrafos israelíes, argumenta Meron Benvenisti en Sacred Landscape: The Buried History of the Holy Land since 1948, han reinventado y reconstruido una historia y una cronología de la antigua Palestina basadas en la política identitaria israelí, con el fin de subrayar la conexión judía con la tierra, añadiendo denominaciones como los periodos bíblico, asmoneo, misnaico y talmúdico. Sin embargo, a partir del periodo "musulmán temprano", adoptaron la nomenclatura de la "cronología de los conquistadores", ya que de esta manera era posible dividir los aproximadamente 1.400 años de dominio musulmán-árabe en unidades más cortas que el periodo de dominio judío sobre Eretz Israel/Palestina (que duró como máximo 600 años), y, sobre todo, presentar la historia del país como un largo periodo de gobierno de una serie de potencias extranjeras que se lo habrían arrebatado a los judíos, un periodo que terminó en 1948 con el restablecimiento de la soberanía judía en Palestina. Así, fue posible ocultar el hecho de que la población árabe musulmana autóctona formaba parte integrante de los pueblos musulmanes gobernantes, y en su lugar retratar la historia de la población local —sus guerras internas, sus gobernantes provinciales, su contribución al paisaje— como asuntos carentes de importancia, sucesos asociados a una u otra dinastía de "ocupantes extranjeros".
The Israeli historians, biblical scholars, archaeologists and geographers, Meron Benvenisti argues in Sacred Landscape: The Buried History of the Holy Land since 1948, have reinvented and reconstructed a history and chronology of ancient Palestine based on Israeli identity politics, so as to emphasise the Jewish connection to the land, adding designations such as the Biblical, Hasmonean, Mishnaic, and Talmudic periods. From the ‘early Muslim’ period onward, however, they adopted the nomenclature of the ‘conquerers’ chronology’, since in this way it was possible to divide the approximately 1,400 years of Muslim-Arab rule into units that were shorter than the period of Jewish rule over the Eretz Israel/Palestine (which lasted at most for 600 years), and especially to portray the history of the country as a long period of rule by a series of foreign powers who had robbed it from the Jews – a period that ended in 1948 with the reestablishment of Jewish sovereignty in Palestine. It was thus possible to obscure the fact that the indigenous Muslim Arab population was part and parcel of the ruling Muslim peoples and instead to depict the history of the local population – its internal wars, its provincial rulers, its contribution to the landscape – as matters lacking in importance, events associated with one or another dynasty of ‘foreign occupiers’.
(Benvenisti 2002: 300)
(Benvenisti 2002: 300)
Aunque desde la década de 1960 se ha empezado a reevaluar de forma crítica las actitudes coloniales de los historiadores y científicos sociales europeos y norteamericanos hacia las antiguas colonias de Occidente, los israelíes han optado por consolidar la tradición colonial y la historiografía colonizadora de asentamiento en Palestina-Israel. En Israel siempre ha existido una obsesión por la "memoria bíblica", y la convergencia entre las excavaciones bíblicas y la colonización judía de asentamiento ha sido siempre muy evidente, pero se volvió más pronunciada tras las conquistas posteriores a 1967. Además, la arqueología bíblica israelí ha seguido siendo central en la política identitaria sionista secular y en las actividades de colonización israelíes; la mayoría de los judíos ortodoxos de Israel fueron y siguen siendo indiferentes a sus hallazgos (Elon 1997: 38). Meron Benvenisti observa que los académicos británicos, estadounidenses y de otros países que estudian la arqueología y la historia de sus antiguas colonias de ultramar han comenzado a reevaluar las actitudes que prevalecieron durante el periodo colonial. Han admitido las graves distorsiones que se introdujeron en la historia de las colonias como resultado de actitudes eurocéntricas, que ignoraban o borraban los vestigios restantes del pasado de los nativos y de su cultura material. Tras esta evaluación, los yacimientos amerindios, aborígenes y africanos nativos fueron estudiados y restaurados, y se escribió una nueva historia centrada en las crónicas orgánicas de esas regiones, que hasta entonces habían sido una mera nota a pie de página en la historia de los pueblos europeos. Los israelíes, en cambio, optaron por mantener la tradición colonial con solo pequeños cambios... La Administración de Antigüedades [israelí] solo conoce dos yacimientos en el Jaffa antiguo: la "Casa Biuim" (el primer hogar de este grupo de primeros pioneros sionistas en el país, en 1882) y el primer edificio del primer Instituto Hebreo sionista ("Gimnasiya Herzeliyya"), que han sido declarados "antigüedades" de acuerdo con el artículo 2 [de la Ley de Antigüedades israelí de 1978]. Por supuesto, ninguna estructura de valor histórico para los palestinos ha sido declarada antigüedad protegida según la ley israelí.
While the colonial attitudes of European and North American historians and social scientists towards former colonies of the West has begun to be re-evaluated critically since the 1960s, the Israelis have chosen to consolidate the colonial tradition and settler-colonial historiography in Palestine–Israel. In Israel, there has always been an obsession with ‘biblical memory’ and the convergence between biblical excavations and Jewish settler-colonisation has always loomed large, but became most pronounced after the post-1967 conquests. Furthermore, Israeli biblical archaeology has remained central to secular Zionist identity politics and Israeli settler activities – most Orthodox Jews in Israel were and still are indifferent to its findings (Elon 1997: 38). Meron Benvenisti observes that British, American, and other academics engaged in the study of the archaeology and history of their former overseas colonies have begun to reevaluate the attitudes that prevailed during the colonial period. They have admitted grave distortions that were introduced into the history of the colonies as an outcome of Eurocentric attitudes, ignoring or erasing remaining traces of the natives’ past and their material culture. In the wake of this evaluation, Amerindian, Aborigine, and native African sites were studied and restored, and a new history was written, focusing on the organic chronicles of those regions, which had been a mere footnote in the history of the European peoples. The Israelis, by contrast, chose to maintain the colonial tradition with only minor changes ... The [Israeli] Antiquities Administration is aware of only two sites in Old Jaffa: the ‘Biuim House’ (the first home of this group of early Zionist pioneers in the country, in 1882) and the first building of the first [Zionist] Hebrew High School (‘Gimnasiya Herzeliyya’), which have been declared ‘antiquities’ in accordance with Article 2 [of Israeli Antiquities Law of 1978]. Of course no structure ‘of historical value’ to the Palestinians has been declared as a protected antiquity under Israeli law.
(Benvenisti 2002: 304–305)
(Benvenisti 2002: 304–305)
Alrededor de Jerusalén, el Fondo Nacional Judío plantó miles de acres de bosques de pino, bosques que tienen la doble intención de camuflar aldeas palestinas destruidas y dar forma a un nuevo "paisaje bíblico" pastoral, crear una nueva memoria colectiva y dar la impresión de un paisaje bíblico "auténtico" y atemporal, en el que los árboles han estado en pie desde siempre. Pero este "paisaje natural" es un escenario cuidadosamente construido para camuflar las tierras de las aldeas palestinas, expropiadas sistemáticamente, la destrucción de olivares cultivados y la limpieza étnica de la Nakba. La intención subyacente es ocultar la ubicación de las aldeas palestinas e impedir que los no judíos cultiven la tierra. Los arquitectos israelíes Rafi Segal y Eyal Weizman, al comentar sobre los asentamientos israelíes y la creación de un paisaje bíblico pastoral, escribieron:
Around Jerusalem thousands of acres of pine forests were planted by the Jewish National Fund, forests which are both intended to camouflage destroyed Palestinian villages and fashion a new pastoral ‘biblical landscape’, create a new collective memory and give the impression of an ‘authentic’ timeless biblical landscape in which trees have been standing forever. But this ‘natural landscape’ is a carefully constructed scene to camouflage the systematically expropriated land of Palestinian villages, the destruction of cultivated olive groves and the ethnic cleansing of the Nakba. The underlying intention is to obscure the locations of the Palestinian villages and prevent any cultivation of the land by non-Jews. The Israeli architects Rafi Segal and Eyal Weizman, commenting on Israeli settlement and the creation of a pastoral biblical landscape, wrote:
En el ideal de la imagen paisajística pastoral, parte integrante de la perspectiva de las tradiciones coloniales, la admiración del panorama rústico se contempla siempre a través de los marcos de las ventanas de la modernidad. El impulso de retirarse de la ciudad al campo reafirma la virtud de una vida más sencilla cerca de la naturaleza… la recreación de escenas pintorescas del paisaje bíblico se convierte en testimonio de una antigua reivindicación de la tierra. La admiración del paisaje funciona así como una práctica cultural mediante la cual se forman las identidades sociales y culturales. Dentro de este panorama, sin embargo, reside una cruel paradoja: lo que hace que el paisaje sea "bíblico" o "pastoral", es decir, sus habitantes tradicionales y el cultivo en terrazas, los olivares, las construcciones de piedra y la presencia de ganado, es producido por los palestinos, a quienes los colonos judíos llegaron a reemplazar. Y, sin embargo, las mismas personas que llegaron a cultivar los "verdes olivares" y a convertir el paisaje en bíblico están ellas mismas excluidas del panorama. Los palestinos están allí para producir el escenario y luego desaparecer… La mirada que ve un "paisaje bíblico pastoral" no registra lo que no quiere ver; es una exclusión visual que busca una exclusión física. Como un decorado teatral, el panorama puede verse como un paisaje editado, reunido por tramoyistas invisibles… Lo que para el Estado es un mecanismo de vigilancia que pretende observar a los palestinos, para los colonos es una ventana a un paisaje pastoral que pretende borrarlos. Los asentamientos judíos superponen otro dato de geografía latitudinal sobre un paisaje existente. Los colonos pueden así ver solo otros asentamientos, evitar los de las ciudades y aldeas palestinas, y sentir que realmente han llegado "como el pueblo sin tierra a la tierra sin pueblo". (Segal y Weizman 2003: 92)
In the ideal image of the pastoral landscape, integral to the perspective of colonial traditions, the admiration of the rustic panorama is always viewed through the window frames of modernity. The impulse to retreat from the city to the country reasserts the virtue of a simpler life close to nature … the re-creation of the picturesque scenes of Biblical landscape becomes a testimony to an ancient claim on the land. The admiration of the landscape thus functions as a cultural practice, by which social and cultural identities are formed. Within this panorama, however, lies a cruel paradox: the very thing that renders the landscape ‘Biblical’ or ‘pastoral’, its traditional inhabitants and cultivation in terraces, olive orchards, stone buildings and the presence of livestock, is produced by the Palestinians, who the Jewish settlers came to replace. And yet, the very people who came to cultivate the ‘green olive orchards’ and render the landscape Biblical are themselves excluded from the panorama. The Palestinians are there to produce the scenery and then disappear … The gaze that sees a ‘pastoral Biblical landscape’ does not register what it does not want to see, it is a visual exclusion that seeks a physical exclusion. Like a theatrical set, the panorama can be seen as an edited landscape put together by invisible stage hands … What for the state is a supervision mechanism that seeks to observe the Palestinians is for the settlers a window on a pastoral landscape that seeks to erase them. The Jewish settlements superimpose another datum of latitudinal geography upon an existing landscape. Settlers can thus see only other settlements, avoid those of the Palestinian towns and villages, and feel that they have truly arrived ‘as the people without land to the land with people’. (Segal and Weizman 2003: 92)
Hay decenas de parques bíblicos y arqueológicos en Israel gestionados por la Autoridad de la Naturaleza y los Parques de Israel (Rashut Hateva’ Vehaganim), una organización gubernamental creada en 1998. Muchos de estos parques patrimoniales nacionales arqueológicos (bíblicos y cruzados) se han construido sobre las ruinas de pueblos y ciudades palestinos destruidos en 1948. La negación tanto del antiguo patrimonio palestino como del islámico de la tierra por parte de la industria patrimonial israelí de parques temáticos arqueológicos es muy evidente hoy en la Saffuriyah palestina (destruida por Israel en 1948), una industria patrimonial orientada tanto a la colonización retrospectiva del pasado como a la configuración de la identidad colectiva israelí moderna.
There are dozens of biblical and archaeological parks in Israel run by the Israel Nature and Parks Authority (Rashut Hateva’ Vehaganim), a governmental organisation set up in 1998. Many of these archaeological (biblical and Crusader) ‘national heritage’ parks have been constructed on the ruins of Palestinian villages and towns destroyed in 1948. The negation of both the ancient Palestinian and Islamic heritage of the land by Israel’s heritage industry of archaeological theme parks is very much in evidence today in Palestinian Saffuriyah (destroyed by Israel in 1948) – the heritage industry geared towards both the retrospective colonisation of the past and the fashioning of modern Israeli collective identity.