¿Qué se considera una prueba (hujjah) del Corán?
What Is Considered As A Proof (hujjah) Of The Qur’aan
Lo que se nos transmite del Corán por vía mutawātir, y sabemos que es del Corán, es lo que constituye la prueba (ḥujjah). En cuanto a lo que se nos transmitió por medio de individuos, como el mushaf de Ibn Mas'ūd y otros, no constituye prueba. Esto se debe a que el Profeta ﷺ fue encargado de recitar lo que le fue revelado del Corán a un grupo de personas, cuyo testimonio establece una prueba decisiva; y no cabe suponer que aquellos cuyo testimonio establece la prueba decisiva acuerden no transmitir lo que oyeron. Por tanto, si existe alguna parte del Corán que no fue transmitida por un grupo cuyo testimonio establezca una prueba, sino por individuos, no se considera, porque llegó transmitida de forma individual, contrariamente a lo que el Mensajero ﷺ fue encargado, y contrariamente al modo en que el Corán era recitado por el Mensajero ﷺ a un número de musulmanes para que lo memorizaran; y ellos son aquellos cuyo testimonio establece la prueba, además de Su orden de escribirlo. Así, no se aplica a esta situación que una o varias personas, cuyo testimonio no establece una prueba decisiva, hayan transmitido algo del Corán; por lo tanto, lo que fue transmitido del Corán por individuos no constituye en absoluto una prueba. Podría decirse que: los memorizadores del Corán en tiempos del Mensajero ﷺ no alcanzaban el número de los tawātur por su escasez, y su compilación se realizó recibiendo sus versículos individuales de personas concretas; por ello, los mushafs de los Compañeros difieren entre sí, y si lo hubiera recitado ﷺ a un grupo de personas cuyo testimonio establece una prueba, no habría sido así. La respuesta a eso es desde varias perspectivas. En primer lugar: la recitación del Corán a un número de personas cuyo testimonio establece una prueba no es objeto de disputa por parte de ninguno de los Compañeros, ni tampoco por parte de ninguno de los musulmanes. Además, el Corán es el milagro que demuestra de manera decisiva la veracidad del Mensajero ﷺ, y el hecho de que no le llegue por transmisión mutawātir a quien no lo presenció hace que aquello que se transmite de forma individual (āḥād) no sea por sí mismo una prueba decisiva; de lo contrario, no constituiría una prueba para creer en el Profeta ﷺ.
What is transmitted to us of the Quaran as motawaatir transmission and we know that it is of the Qur’aan; is the hujjah (proof). As for what was transmitted to us by individuals like the mushaf of Ibn Mas’oud and others are not hujjah, that is because the Prophet (SAW) was assigned to recite what was revealed to Him of the Qur’aan onto a group of people a decisive proof would establish for their saying, and those whom the decisive hujjah would establish by their saying it could not be supposed that they agree not to transmit what they heard, so if anything of the Qur’aan exists not transmitted by a group who’s saying would establish a hujjah, but transmitted by individuals; is not considered because it came individually transmitted, contrary to what the Messenger (SAW) was assigned with, and contrary to the way the Qur’aan used to be recited by the Messenger (SAW) to a number of Muslims to memorize it, and they are of whom the proof is established by their saying, beside His order to write It. So it does not apply to this situation that one or a number of people that the decisive proof could not be established by their saying transmitted anything of the Quaran, therefore, what was transmitted of the Quaran by individuals is not a proof at all. It could be said that: the memorizers of the Qur’aan at the time of the Messenger (SAW) did not reach the number of the tawaator for their fewness, and Its gathering was by receiving Its individual verses from individuals, therefore, the masaahif of the Sahabah differ from each other, and if He (SAW) recited It onto a group of people a proof would establish by their saying, it wouldn’t be like that. The answer to that is from a few directions: Firstly: the recital of the Qur’aan onto a number of people whom their saying would establish a proof is not disputed over by anyone of the Sahabah, nor is it disputed over by anyone of the Muslims. Also the Qur’aan is the miracle showing decisively the truthfulness of the Messenger (SAW), and its non-conveyance to the one who did not see it by the mutawaatir; makes it (that which is transmitted individually) not a decisive proof for himself, then it would not be a proof to believe the Prophet (SAW).
Segundo: está afirmado que cuando el versículo o versículos descendían sobre Él (SAW), solía llamar a los escribas de la revelación para que los escribieran, y solía recitarlos a un número de musulmanes que establecería una prueba decisiva para su afirmación, y los recitaba a los musulmanes que acudían a Él o asistían a las oraciones con Él. Así pues, la práctica de la recitación del Corán consistía en que no se recitaba a uno solo, sino a una multitud de musulmanes, de modo que quienes lo oían alcanzaban el número del tawatur, y por tanto la realidad de su recitación es que se recitaba a quienes establecerían la prueba decisiva para su afirmación. Tercero: la cuestión no trata de memorizar el Corán completo, sino de la transmisión de los versículos individuales. Así, aunque supongamos que los memorizadores del Corán completo no alcanzaron el número del tawatur, ello no significa que la transmisión de los versículos individuales no alcanzara ese grado. Que los memorizadores del Corán completo no llegaran, en tiempos del Profeta (SAW), al número del tawatur no implica que los memorizadores de cada uno de sus versículos fueran igual de escasos. Al contrario, los memorizadores de cada versículo alcanzaron el número del tawatur, además de quedar registrados por escrito, y cada uno de sus versículos fue transmitido desde el Profeta (SAW) por vía mutawatir. En consecuencia, no es válido decir que los memorizadores del Corán en tiempos del Profeta (SAW) no alcanzaron el número del tawatur. Cuarto: recopilar el Corán es distinto de transmitirlo del Mensajero (SAW), pues la transmisión consiste en oírlo de boca del Mensajero (SAW), y este es el asunto en discusión. En cuanto a reunir los versículos del Corán en un solo mushaf (libro), la investigación no buscaba demostrar que fueran Corán, sino determinar su anterioridad o posterioridad respecto a los demás versículos, y trataba sobre su extensión o brevedad. Además, la recopilación del Corán no consistió en escribir lo que los memorizadores habían memorizado, sino en reunir las páginas que se habían escrito en presencia del Mensajero ﷺ y en ordenarlas unas tras otras en cada sura, tal como el Mensajero de Allah ﷺ había ordenado, y en cotejarlas con lo que tenían los memorizadores del Corán, para colocarlas todas en un mismo lugar. Por tanto, la cuestión de la recopilación es distinta de la cuestión de la transmisión, y el debate versa sobre la transmisión; en consecuencia, no debe mencionarse aquí la cuestión de la recopilación del Corán. En cuanto a la diferencia entre los mushafs (códices): lo que en ellos hay transmitido de forma individual (āḥād) no pertenece al Corán y no constituye una prueba, mientras que lo que es mutawātir procede de Él y es una prueba. Así pues, la cuestión no se refiere al mushaf, sino a los versículos contenidos en el mushaf: si el versículo ha sido transmitido del Mensajero ﷺ por una transmisión mutawātir, es decir, recibido de él por un número de personas que alcanza el grado de tawātur (transmisión masiva), de modo que la prueba decisiva quede establecida por sus dichos, entonces se considera parte del Corán y es una prueba; y lo que no sea así no se considera parte del Corán. Por consiguiente, todo el mushaf de Otmán es Corán, porque todos los versículos que contiene están transmitidos de forma mutawātir, y aquellos por cuyos dichos queda establecida la prueba decisiva los transmitieron. En cambio, en el mushaf de Ibn Mas'ūd, lo que contiene de versículos transmitidos por tawātur se considera parte del Corán, mientras que lo que contiene de versículos transmitidos individualmente, como el versículo: «ayunar tres días consecutivos», no se considera parte del Corán y no es una prueba. De este modo, queda rechazada la objeción que se apoya en los memorizadores del Corán y en los mushafs de los Compañeros, y queda afirmado que lo transmitido de forma mutawātir es Corán, y que lo transmitido individualmente no pertenece al Corán. Lo que debemos destacar es que el Corán fue transmitido por observación directa del Mensajero (ﷺ), a partir de la revelación en el momento de su descenso con él, y fue registrado tanto por escrito como por memorización. Así pues, los Compañeros (que Allah esté complacido con ellos) no narraron el Corán como un relato del Mensajero (ﷺ), sino que lo transmitieron, es decir, transmitieron exactamente lo mismo que descendió y lo que el Mensajero (ﷺ) ordenó escribir. A diferencia del hadiz, que se narró en nombre del Mensajero (ﷺ) y no se escribió en el momento en que él lo dijo, ni tampoco durante su narración, sino que fue escrito y registrado en la época de los Tabi'i at-Tabi'in, el Corán fue escrito y registrado en el momento del descenso de la revelación con él. Los Compañeros transmitieron exactamente lo mismo que descendió mediante la revelación, y por eso se dice que los Compañeros nos transmitieron el Corán como una transmisión.