64. Las discusiones sobre el lenguaje
64. The Language Discussions
Las lenguas son las expresiones establecidas (instituidas) para los significados, por lo que, dado que la denotación de las expresiones para los significados depende de la institución del hablante, es inevitable conocer la institución (la expresión) para luego conocer la denotación de las expresiones. La institución consiste en especificar una expresión para un significado de modo que, cuando se pronuncie la primera, se entienda el segundo. La razón de instituir la lengua es que el ser humano necesita de otros seres humanos, porque no puede poseer por sí solo todo lo que necesita para su vida: alimento, vestido, vivienda, armas, para mantener el cuerpo y protegerlo del calor, del frío y de la agresión. Por ello le fue inevitable reunirse con otros de su especie, y de aquí resultó natural que el ser humano se encontrara con otro ser humano; así pues, el ser humano es social por naturaleza. Y este encuentro entre las personas no podría ser cooperativo, ni podría alcanzar el fin de lograr la satisfacción, sin que se conocieran unos a otros lo que hay en sus propios ánimos; por eso hacía falta algo mediante lo cual se produjera este conocimiento mutuo. Y de aquí surgió la institución de las lenguas, pues este dar a conocer lo que hay en la mente no se produce sin una expresión, una señal o un ejemplo. La expresión es más beneficiosa que la señal y que el ejemplo por su generalidad, ya que la expresión abarca los seres sensibles e inteligibles, y abarca la información posible e imposible, por la posibilidad de instituir la expresión para lo que se desea de esos significados. Se diferencia de la señal, que no puede instituirse para lo inteligible, ni para lo ausente, ni para lo inexistente. Y se diferencia del ejemplo, pues es imposible o difícil contar con ejemplos adecuados para todo, ya que los ejemplos sensibles no son suficientes para lo inexistente, y suponiendo que lo fueran, resulta difícil. Además, la expresión es más sencilla que el signo y el ejemplo, porque la expresión se compone de las letras producidas por la voz, y surge de forma natural en el ser humano; por ello, usarla como medio para expresar lo que hay en uno mismo es más evidente y más adecuado. Por tanto, la razón de establecer los lenguajes fue expresar lo que hay en la mente, y su objeto son las expresiones compuestas de letras. En cuanto a aquello para lo que estas expresiones han sido establecidas, son los significados en la mente, sin los significados externos, porque establecer una expresión para algo es una rama de su imaginación; así, es inevitable imaginar la imagen del ser humano (por ejemplo) en la mente al establecer una expresión para él, y esta imagen mental es aquello para lo que se establece la expresión (humano), no la esencia externa, pues la expresión se establece para expresar lo que hay en la mente y no para la esencia; por tanto, es distinta del pensamiento. El pensamiento juzga la realidad, ya que transfiere la realidad a través de los sentidos hacia el cerebro, con información previa, para explicar la realidad. La expresión es contraria a eso: no fue establecida para denotar la actualidad de la realidad, ni para emitir juicio sobre ella, sino para expresar lo que hay en la mente, ya sea que corresponda a la realidad o que difiera de ella, porque la emisión de la expresión gira en torno a los significados mentales, sin los significados externos. Si vemos algo y pensamos que es una roca, pronunciamos sobre ello la expresión «roca»; luego, si nos acercamos y pensamos que es un árbol, pronunciamos sobre ello la expresión «árbol»; después, si pensamos que es un ser humano, pronunciamos sobre ello la expresión «humano». Así, el significado externo no cambió con el cambio de la expresión, lo que demuestra que la expresión establecida no se hizo para él, sino para lo que hay en la mente. Y si decimos que Zaid está de pie, y hacemos esta expresión para la acción de estar de pie de Zaid que existe en el exterior, y luego Zaid se sienta, o camina, o duerme, nuestra expresión no queda anulada, aunque no sea falsa, lo cual muestra que el establecimiento de la expresión no es para la realidad existente, sino que es una expresión de aquello que está en la mente, por lo que puede corresponder con la realidad o no corresponder con ella. Y las expresiones fueron establecidas para indicar la atribución, la restricción, o para regir las palabras al unirlas entre sí, como los sustantivos sujeto y objeto y otros, y para indicar los significados de las palabras compuestas, como estar de pie y estar sentado. Por ejemplo, la expresión "Zaid está de pie" fue creada para que se obtenga beneficio de la noticia de su significado indicado, es decir, el estar de pie u otros, y el propósito de establecer la expresión no es beneficiarse de los significados individuales de las expresiones, es decir, imaginar esos significados, sino que el propósito de establecer la expresión es beneficiarse de la atribución, para que se produzca la expresión, es decir, el objetivo del establecimiento es que la expresión proporcione la atribución con el fin de expresar lo que está en la mente.
The languages are the expressions set (made) for the meanings, so since the expressions' denotation for the meanings is benefited from the set up of the composer; it is inevitable to know the set (expression), then to know the denotation of the expressions. The setting is specifying an expression for a meaning in a way that if or when the first is uttered; the second is understood. The reason behind setting the language is that the human is in need of others of the humankind, because he can not independently possess all that he needs for his life of food, clothing, housing, weapon, for maintaining the body and protecting it from the heat, the cold and the aggression, therefore it was inevitable for him to get together with others of the humankind, and from here it was natural that the human meets with the other human, so the human is social by his nature. And this meeting between the people could not be cooperative, nor could it achieve the aim of fulfilling the satisfaction without knowing one another what is in them selves, so there was a need for something by which this acquainting occurs. And from here the setting of the languages came, because this acquainting to what is in the mind does not occur without an expression, a sign or a example. The expression is more beneficial than the sign and the example for its generality, since the expression includes the tangible and intelligible existents, and it includes the possible and impossible information, for the possibility of setting the expression for what is wanted from those meanings. It is different from the sign which can not be set for the intelligible, nor the absent, or the nonexistent. And it is different from the example, for it is impossible or difficult to have compatible examples for everything, because the solid examples are not adequate for the nonexistent, and supposedly it is adequate; it is difficult. Moreover the expression is easier than the sign and the example, because the expression is compounded from the letters occurred by the voice, and it naturally occurs by the human, so using it as a means for expressing what is in oneself is more apparent and more appropriate. Therefore the reason for setting up the languages was to express what is in the mind, and their subject is the expressions compounded from the letters. As for the things which these expressions are set for; they are the meanings in the mind without the external meanings, because setting up (an expression) for something is a branch of its imagination, so it is inevitable to imagining the image of the human (as an example) in the mind when setting up an expression for him, and this mental image is what the expression (human) is set for it, not the external essence, because the expression is set to express what is in the mind and not for the essence, so it is other than the thought. The thought is judging the reality, since it is transferring the reality by the senses to the brain with previous information to explain the reality. The expression is contrary to that, it was not set to denote the actuality of the reality, nor is it set to issue the judgment on it, but it was set to express what is in the mind, whether it corresponds the reality or it differs from it, because uttering the expression revolves with the mental meanings without the external meanings. If we saw something and thought that it is a rock; we utter the expression of the rock on it, then if we get closer to it and we thought it is a tree; we utter the expression of the tree on it, then if we thought that it is a human; we utter the expression of the human on it, so the external meaning did not change with the change of the expression, so it denotes that the set expression is not made for it, but it is made for what is in the mind. And also if we say Zaid is standing up, and we make this expression for the standing up of Zaid which exists externally, then Zaid sat down, or he walked, or slept; our uttering becomes null despite that it is not void, which shows that setting the expression is not for the existing reality but it is an expression for that which is in the mind, so it may be corresponding with the reality, or not corresponding with it. And the expressions were set to denote the attribution, the restriction, or for governing the words by adding them to each other, like the subjective and objective nouns and others, and to denote the meanings of the compounded words like standing up and sitting down. For example the expression: Zaid is standing up was made so the news of its denoted meaning will be benefitted from it, like the standing up or others, and the purpose of setting the expression is not to benefit the individual meanings of the expressions, i.e. imagining those meanings, but the purpose of setting the expression is benefitting the attribution so the expressing occurs, i.e. the aim of the setting is making the expression provides the attribution for the purpose of expressing what is in the mind.
En cuanto al autor de las lenguas, es que todas las lenguas son convencionales: son establecidas por el ser humano, y no por Allah Ta'ala, y la gente se puso de acuerdo en ellas. Y la lengua árabe es como las demás lenguas: es convencional, establecida por los árabes y acordada por ellos, y no es divina de parte de Allah Ta'ala. Porque si Al-Baari' Ta'ala la hubiera establecido e informado de ella, esta información sería por una de Sus vías, es decir, por la revelación, o por la creación de un conocimiento necesario en una persona sana de que Allah Ta'ala la había establecido para estos significados. En cuanto a la información por medio de la revelación, es inválida, porque implica que el envío de los Mensajeros precede a su conocimiento de las lenguas, para que conozcan la lengua que Allah Ta'ala había establecido, y entonces les revela la misión; pero el envío con la misión es posterior, pues dice Allah Ta'ala: {No enviamos mensajero alguno sino con la lengua de su pueblo…} (Sura Ibrahim, 4). Con esto queda demostrado que la lengua no es una revelación de Allah. Y en cuanto a informar de la lengua mediante la creación de un conocimiento necesario, también es inválido, porque implica conocer a Allah Ta'ala por necesidad y no por adquisición del conocimiento, pues la aparición del conocimiento necesario de que Allah había establecido la lengua conlleva el conocimiento necesario de Allah Ta'ala; pero conocer a Allah Ta'ala no es por necesidad, sino por la aparición del conocimiento. Así, el conocimiento de Allah no es por necesidad, sino por adquisición del conocimiento, y eso prueba que la lengua no es (tawqifiyya) informada a nosotros por Allah. Y esto queda probado, por lo tanto es establecida por el ser humano, es decir, es convención de la gente. En cuanto a la expresión de Allah Ta'ala: {Y enseñó a Adán todos los nombres…} (Sura Al-Baqara, 31), el significado de esto son las cosas nombradas, no las lenguas. Les enseñó las realidades de las cosas y sus cualidades, es decir, le dio la información con la que juzga las cosas, pues sentir la realidad no basta por sí solo para juzgar la cosa y percibir su realidad, sino que es inevitable tener información previa mediante la cual se explica la realidad. Así pues, Allah Ta'ala enseñó a Adán los nombres, es decir, las cosas nombradas, y le dio información con la que pudiera juzgar las cosas que percibe. En cuanto a la expresión del Corán "los nombres", se dijo metafóricamente el nombre y se quiso decir la cosa nombrada, como indica la realidad, porque Adán llegó a conocer las cosas, pero no conoció las lenguas; así, toda esencia que puede ser conocida y revela una realidad está sujeta a la enseñanza y al conocimiento, y la lengua es solo un medio para la expresión y nada más que eso. El contexto del aleya indica que el significado de todos los nombres (…) son las cosas nombradas, es decir, las realidades y las cualidades. En cuanto a Su dicho: {Y entre Sus signos están la creación de los cielos y la tierra y la diversidad de vuestras lenguas…} (22, Sura Ar-Rum), significa vuestras lenguas, por lo que no hay en ella indicio alguno de que las lenguas hayan sido establecidas por Allah, pues el significado del aleya es: y entre las pruebas del poder de Allah está la diferencia entre vuestras lenguas, y no significa que Allah haya establecido lenguas distintas. Así pues, el aleya, es decir, la evidencia, es la diferencia entre las lenguas, no que Allah haya establecido lenguas distintas. Y en cuanto a Su dicho, exaltado sea: {Esto no son sino nombres que vosotros y vuestros padres habéis inventado, sin que Allah haya hecho descender autoridad alguna para ello…} (23, Sura An-Nachm), Allah no los censuró por establecer nombres, sino que los censuró por aplicar la palabra señor al ídolo y por creer que son señores. Puesto que al-Lat, al-'Uzza y Manat son nombres propios de ídolos, la indicación de su especificidad en la censura, sin los demás nombres, es una evidencia de ello; por tanto, no hay en estos versículos ninguna indicación de que las lenguas sean reveladas por Allah (tawqifiyah). Y así, no existe ningún daleel de la ley revelada que demuestre que las lenguas son tawqifiyah, reveladas por Allah Ta'ala, sino que la realidad observada es que son convenciones de la gente, es decir, establecidas por el ser humano y no por Allah Ta'ala.